Las medidas: “Abren una senda, pero no bastan”

La economía cubana atraviesa unos de los momentos más complicados de los últimos años derivado tanto de factores externos ya conocidos como el bloqueo de Estados Unidos, sumado a la crisis mundial, el incremento de los precios básicos de los alimentos y del combustible y la herencia de la Covid 19, entre otros. Pero desde el punto de vista interno, el país está sumido en carencias de alimentos y alta inflación en los mercados no regulados, por ende, la capacidad adquisitiva de los salarios es muy baja, poca disponibilidad de divisas, apagones eléctricos prolongados en casi todo el territorio nacional, déficit de medios de transporte público y todo ello deriva de los desequilibrios estructurales que se mantienen.

Aunque se planteó en el Parlamento que el país cambió la tendencia decreciente de su economía, lo cual es cierto, esos resultados comparativos del 2022 con el 2021, que estuvo paralizado casi en su totalidad, no debió esgrimirse como logros porque todo lo que se logre este año será superior al pasado. La comparación debería hacerse con el año 2018 o el 2019. A eso debemos agregarle que las ramas que crecen no tienen el impacto que está esperando la población cubana. Las actividades con mayores números positivos son la salud pública y la asistencia social, las comunicaciones, hoteles y restaurantes (a partir de la apertura de fronteras) y la actividad de construcción. En contraste, decrecieron las actividades productivas y de comercio, incluidas la industria manufacturera, el comercio y el suministro de electricidad, gas y agua.

 

¿Qué hacer para mitigar la situación económica por la que se atraviesa?

Además de estar vigente un grupo de medidas para relanzar la agricultura (63 medidas) los resultados no son perceptibles por la población. En la industria nacional también se adoptaron (15 medidas iniciales) y tampoco se recupera la misma de acuerdo con las necesidades del país.

Por lo que en su mas reciente Legislatura el Parlamento ha tomado la decisión de aprobar 75 medidas encaminadas a recuperar la economía cubana.

En un simple análisis de las medidas hay algunas que son muy elementales y lógicas para cualquier tiempo de la economía cubana y están impregnadas de deseos, más que de resultados concretos. Por demás pensaba que ya estaban orientadas, tales como:

  1. Identificar todas las posibilidades para incrementar los ingresos en divisas e implementar las acciones que correspondan.
  2. Impulsar las producciones nacionales, industriales y agropecuarias para sustituir importaciones en el turismo.
  3. Implementar medidas para incrementar la captación de ingresos en los municipios.

Pero por otro lado hay medidas aprobadas que si pueden contribuir a que aumente la oferta de bienes en el país:

  1. Se comercializarán productos ofertados por proveedores extranjeros y nacionales, bajo la modalidad de ventas en consignación
    Esta sería un buen estímulo para las MiPymes creadas recientemente, pues facilitaría comprar directamente las mercancías que traigan en consignación los proveedores extranjeros, recuperando inmediatamente el valor de lo que vendan.
  2. Establecer el marco regulatorio para la inversión extranjera con el sector no estatal.

Esta medida, de manejarse sin burocratismo y sin estar impregnada de las trabas por la que ha atravesado la inversión extranjera con el sector estatal, podría significar un gran salto en la producción de bienes y servicios en la nación.

La medida de flexibilización de la importación por personas naturales con carácter no comercial es muy positiva, sin embargo, el directivo del Ministerio de Economía en su presentación al Parlamento, expresaba que no era conveniente para el país la importación privada con fines comerciales. La pregunta seria ¿qué argumento fundamenta la inconveniencia?  ¿Para quién no es conveniente? ¿A que entidades no le conviene? ¿Por qué no es conveniente? Recordar que el dinero no lo aportaría el estado, y sin embargo circularían más bienes importados en el país y a mayor oferta, los precios tenderían a bajar. ¿En qué lugar del mundo el comercio minorista de bienes es controlado por el estado? El estado debe regular y administrar los bienes normados, pero no debería intervenir en la importación de bienes no esenciales, como las bebidas, etc, por ejemplo.

 

La medida mas debatida a nivel popular por su posible impacto es la relacionada con la creación de un nuevo mercado cambiario para la compraventa de divisas a la población con un tipo de cambio “económicamente fundamentado y donde se trabaje con todas las divisas, incluyendo los dólares en efectivo”.

 

Esta medida es lógica y efectivamente es una pieza que faltaba en el Ordenamiento Monetario que se aplicó el 1 de enero del 2021, que era la inexistencia de un mercado formal de compraventa de divisas. Dicha inexistencia estaba provocando una tasa elevada en el mercado informal de divisas, lo que a su vez impactaba en los precios de los bienes.

La pregunta es la siguiente: ¿el país ha estudiado las ventajas y desventajas de esta medida, es decir sabrá los riesgos a los que se enfrenta? O de otra forma, ¿el país tendrá los recursos para mantener esta medida en el tiempo, sin retrocesos?

Las dudas parten de la realidad:

  1. Si en la actualidad las tiendas en MLC están desabastecidas, ¿cómo es posible aplicar una medida para incrementar la demanda de los productos que se venderían en esas tiendas en un clima de oferta reducida?
  2. ¿Venderían mediante tarjeta MLC o se podrá comprar con divisas físicas?

No olvidar tampoco que hay una divisa que por muchos esfuerzos que se hagan en el país, su objetivo final es salir del país, vía emigración, y que por ende se compraría a una tasa que estaría por encima de la que se quiere proponer.

Desde el punto de vista social es muy útil para los trabajadores  la medida de  “Estimular que las empresas estatales, a partir de sus utilidades, dediquen financiamiento a la construcción de viviendas para sus trabajadores” solo que una de las dificultades por la que atraviesa el sector de la construcción es precisamente la falta de materiales de la construcción. Añado que la medida de Evaluar la pertinencia de reactivar el movimiento de microbrigadas como alternativa para avanzar en la solución de las necesidades de la población es también positiva. Solo hay que recordar que la población de los años 80 y los 90, ya no es tan joven para esa ardua tarea. La población cubana decrece por año, aumentan los de más de 65 y disminuye los de 0 a 14 años. Obviamente, la fuerza de trabajo ya escasea  y lo mismo en el futuro mediato.

En general hay que recordar que Cuba es el país de las medidas, los planes, y las metas donde los resultados no van casi nunca en línea con las aspiraciones de la población. El tiempo de espera está agotado, y la población que aun no ve la luz al final del túnel, busca otras alternativas muy dolorosas para la nación, como es la salida de mas de 155 000 cubanos, una gran mayoría son jóvenes: en los últimos 9 meses del ano fiscal 2022 solo por la frontera sur de Estados Unidos.

Por ende, en las manos y en la mente de los decisores actuales están los destinos de esta nación, que ha resistido a lo largo de todo el periodo revolucionario pero hay un claro agotamiento, por lo que las medidas propuestas deberán estar acompañadas de otras nuevas medidas mas potentes y que den los resultados en el menor tiempo posible. Las 75 medidas u orientaciones abren una senda, pero no bastan, hay que profundizar más.

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