De apagones, turismo y “el Negro está cocinando”

El mundo se mueve, pero no sabemos si hacia delante o hacia atrás al modo del tiempo de las cavernas, pero con armas muy sofisticadas. Diálogos abolidos, guerras, presiones, represiones; la tranca como estilo de convivencia social y planetaria. Ocurre que cuando nos asomamos a él, bien sea por vivencias personales del punto geográfico que nos tocó vivir o por las informaciones en los medios de todo tipo, podemos apreciar un “un tin” –en Cuba se le dice “un tin” a un poco—de lo arriba señalado y existen reservas de amor y fraternidad. Un golpe de teclas basta para ver unas y otras.

Golpe de teclas: redes

Y así, en las redes, descubrimos que hay bondad en numerosas personas, más de las que imaginamos. Un ejemplo: ante la situación crítica de medicamentos que padecen los cubanos, una persona solicita con urgencia 6 bulbos de antibiótico Cirprofloxacina. Vive en La Habana y está dispuesto a pagar lo que sea e ir a buscarla, también a donde sea. A golpe de teclas comenzaron respuestas e intercambios en FB. A escasos minutos de la solicitud más de 8 personas responden brindando modo de contacto. Todos precisaron que “no, yo no cobro por eso, venga a buscarla”.

Estas cubanas y cubanos que brindan lo poco que tienen a un necesitado verdadero, son los mismos que llevan padeciendo días y días de apagones severos por la rotura en varias de las 8 termoeléctricas con que cuenta el país. La mayoría de estas son plantas obsoletas y las roturas repitentes.

Los apagones

Es@ cubanit@ generoso, que igualmente lee prensa nacional, medios alternativos en la red o FB, tuiter, etc; se pregunta cómo es posible tanta reiteración de roturas, no pocas veces en los generadores de las mismas termoeléctricas. A su vez conoce que el país ha comprado unas 5 plantas flotantes, “pero son para aliviar los apagones, una aspirina”, como escribió un forista.

Los lectores y buscadores de información saben que el 45 % de los dineros dedicados a la inversión fueron dirigidos a las construcciones turísticas, muy por encima de lo destinado a otros sectores.  Cierto que el turismo precisa, entre otras, de capacidades de alojamiento. No obstante, ¿cuál ha sido el comportamiento de este sector en el primer trimestre del año? El país recibió 447,847 visitantes.

Pero al doblar la esquina oriental de Cuba por la península de Maisí, la República Dominicana reporta en igual período 1,714,947 visitantes. Casi nos cuatriplica. Y mire el lector, ambos países poseen playas hermosas, naturaleza espléndida y dominicanos y cubanos somos pueblos muy parecidos, de carácter simpático, rumboso, alegre, acogedor. ¿Dónde el por qué de la diferencia? ¿Asunto de marketing? ¿Solo debido a la innegable presión del imperio? Porque también no pensar en el clima ambiente, que es más que hoteles y trabajar, como hace años se hizo, en la creación de un ambiente genuino. ¿O no nos acordamos de la Cuba cuando en el año 2008 se iniciaron cambios, posteriormente frenados?   ¿Se nos perdió de la memoria cuando en las calles de casi toda la isla florecieron timbiriches, restoranes, pequeños negocios de diferentes tipos y un olor a fritanga ponía sonrisa en los rostros? Hubo esperanzas. Entonces el turismo comenzó a subir con fuerza y si en la vecina tierra de Juan Luis Guerra crecía, en la nuestra de los VanVan, también.

VanVan: en Florida

“El tren de la música cubana” llegó a Florida bajo los peores auspicios y campañas en su contra. Descarrilar sus actuaciones fue el objetivo de una campaña extramusical. No se cuestionó su calidad, tarea difícil. Curiosamente, los paladines de la democracia replicaron lo que tanto critican al gobierno de La Habana: insultos, mítines de repudio y si no pasaron sus discos por la aplanadora en la calle 8 se debió a que el chofer del equipo andaba ocupado en pasarle por arriba a discos de la italiana Laura Pausini.

Los piquetes de los aguerridos luchadores a larga distancia, fracasaron. El Nuevo Herald, al reportar las protestas no habló de cientos de personas, sino de unas decenas. Sin embargo, el interior del teatro Charles D. Dodge City Center en Pembroke Pines, estaba repleto de personas alegres disfrutando buena música de su tierra. ¿Castristas estos? Por favor, imitar la simplicidad de “conmigo o contra mi” lleva tufo del enemigo de los vociferantes. Mientras, recuerdo aquella canción de los VanVan que decía “No me toquen la puerta que el negro está cocinando”.

De la cocina a la mesa

Entre oferta pobre y precios disparados, la mesa cubana está muy crítica. ¿Qué puede cocinar el negro? ¿Alcanza el bolsillo? ¿Dónde el añorado aroma a fritangas y carne de cerdo? Los dejo con la pregunta.

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