Los eventos coyunturales determinan el desempeño del turismo en Cuba

LA HABANA – El sector turístico, en todas sus magnitudes, se encuentra ahora en una encrucijada. Si bien comprender la historia única del sector turístico cubano es importante para determinar el rumbo a seguir, las mediciones cuantificables que se utilizan a menudo para describir su éxito (arribos, ingresos, empleos y más) solo representan una pequeña parte de la historia. Especialmente en situaciones en las que el crecimiento de las llegadas de turistas internacionales y el desarrollo de la infraestructura turística se priorizan entre los indicadores más exitosos.

La gestión y promoción del turismo se ha caracterizado comúnmente por una perspectiva reduccionista, que mira al turismo desde un ángulo puramente económico y no como una industria compleja y fragmentada, muy dependiente de coyunturas externas, y que se inserta en el ecosistema social, ambiental, cultural y económico de cada territorio.

Un sector históricamente marcado por una alta volatilidad debido a la dependencia extranjera, los choques externos y la diversificación limitada del mercado; la industria del turismo en Cuba enfrenta, hoy quizás, sus mayores desafíos de los últimos treinta años.

Desde el inicio del año 2020, en el umbral de la tercera década del actual siglo, la aparición de una nueva pandemia del SARS-Cov II, representa un antes y un después, para la actividad turística en el mundo y en particular de Cuba, pues la crisis es excepcional. Las transformaciones y los cambios para enfrentar esta nueva realidad sin precedentes, serán históricos en tamaño, velocidad y alcance. Y estas transformaciones alterarán de manera duradera los mercados de viajes, el modo de viajar, de comunicarse, de trabajar, de consumir y de interactuar con los demás.

Durante dos años, los impactos de la COVID-19 han ejercido una presión sin precedentes sobre los medios de vida, el bienestar de las personas y las organizaciones de este sector. La crisis pandémica también ha demostrado la conectividad entre los problemas de salud, el clima y la  sostenibilidad; impulsando cambios dramáticos y rápidos en los comportamientos de las personas, las organizaciones y los sistemas en todas las escalas. Bajo este complejo escenario, no se puede discutir la resiliencia del sector turístico cubano sin reconocer que la política de Estados Unidos con respecto a Cuba es una de las mayores amenazas.

Durante los últimos cinco años, varios factores han obstaculizado la actividad de viajes y el turismo hacia Cuba, entre ellos, las restricciones y sanciones económicas de los gobiernos de Donald Trump y Joe Biden, la desaceleración del comercio internacional, las guerras comerciales, la política exterior y los conflictos globales. Los efectos de estos factores han creado incertidumbre, malestar e incomodidad para muchos sectores de la población mundial, lo que afecta gravemente al turismo y los operadores turísticos mundiales.

Esta situación, ahora agravada por las conocidas y desconocidas consecuencias de la guerra entre Rusia y Ucrania, ha afectado el turismo desde esos países; influyendo muy negativamente en los flujos turísticos desde los principales emisores europeos. Es decir que, la mayor incertidumbre, más allá de la suspensión en los arribos desde Rusia y Ucrania; está en cómo repercutirá, en un medio o largo plazo, en los mercados emisores de Europa.

Países como Reino Unido, Alemania, España, Italia, Francia y otros de la UE; están más preocupados por el conflicto bélico que por pensar en viajes vacacionales o de placer. A esto se añade, el aumento de los precios del combustible que implica un encarecimiento considerable de los boletos de avión; teniendo en cuenta que los principales mercados turísticos para Cuba son viajes de larga distancia.

El aumento de los arribos de turistas rusos a Cuba, al igual que a otros destinos caribeños, ha sido un evento coyuntural, ante determinadas circunstancias conocidas; como la suspensión de viajes desde los emisores tradicionales como Canadá y Europa por las restricciones de la pandemia y el cierre de aeropuertos, exigencias de pruebas PCR, certificados de vacunación, etc. De enero de 2020 al cierre de febrero de 2022, el flujo de arribos de turistas rusos a Cuba solo alcanzo 256.026 visitantes. No obstante, fue el mercado de mayor crecimiento.

Un similar evento coyuntural para el turismo cubano, ocurrió en el periodo 2016-2018 con el turismo estadounidense, en que la isla recibió 1.542.689 estadounidenses; flujo turístico que fue suspendido por la administración de Donald Trump en 2019 con varias sanciones restrictivas a los viajes, líneas aéreas y cruceros; y las listas negras incluyendo a los principales hoteles de Cuba. 

Es interesante conocer que desde 1991 hasta 2018, periodo caracterizado por constantes alti-bajos del escenario externo, arribaron a Cuba 56.340.000 visitantes internacionales, de ellos 16 millones de canadienses y 2,5 millones de estadounidenses; lo que representa que el 30% de todos los visitantes internacionales a Cuba en estos 27 años han sido de Norteamérica. 

Para Cuba, el turismo canadiense ha sido el principal mercado, superando cifras de un millón de turistas anuales entre los años 2011 a 2019. Transcurridos los dos primeros meses del presente año, la isla recibió 185.650 visitantes internacionales; y Canadá vuelve a ocupar la primera posición entre los principales emisores para Cuba con 40.820 turistas.

Los mayores obstáculos y desafíos que enfrenta la industria turística cubana en su desempeño y desarrollo son los mismos desde hace muchos años. Ahora con una crisis bélica cuando apenas se recupera de las secuelas de la pandemia Covid-19.

Los mayores problemas que afecta al turismo en Cuba son:

  • La constante política hostil del gobierno estadounidense.
  • Restricciones y/o prohibiciones a las líneas aéreas comerciales. 
  • Proscripción de los viajes de Cruceros.
  • Limitaciones en los suministros y los proveedores internacionales.
  • Obstáculos en las relaciones financieras e interbancarias.
  • Acceso limitado a los mercados emisores a través de touroperadores.

Ante el actual escenario, que amenaza los viajes desde los tradicionales mercados europeos, la opción será compensar estos decrecimientos con acciones destinadas a rescatar los viajes desde Canadá, Argentina, Chile, México, Colombia y Centroamérica. Y dando especial relevancia al importante segmento de mercado de los cubanos residentes en el exterior.

Cuba es un destino turístico de sol y playa, donde se concentra la mayor y mejor infraestructura hotelera del país. Por tanto, este producto es prioritario en la oferta turística al mercado internacional. También el turismo de naturaleza y el cultural, presentan potencialidades en una etapa post-pandémica y en el futuro post-bélico.

Dr. C. José Luis Perelló Cabrera. Especialista en Desarrollo Turístico.

This website uses cookies to improve your experience. We'll assume you're ok with this, but you can opt-out if you wish. Accept Read More