Gritos desde un manicomio

En tiempos modernos “toda guerra es una guerra contra civiles, y por lo tanto son inherentemente inmorales” afirmaba el gran historiador Howard Zinn, veterano de la Segunda Guerra Mundial, quien fue a visitar las ciudades alemanas que bombardeó poco después del fin de esa guerra y ahí llegó a esa conclusión.

Los “expertos” están por ahora en el paraíso al hablar sobre los aciertos y fracasos de los políticos y sus estrategas militares en el conflicto Rusia-Ucrania/OTAN/Estados Unidos mientras empieza el conteo de muertos y heridos. Algunos políticos estadunidenses ya están usando el conflicto para pedir más fondos para el presupuesto militar más gigantesco del mundo, y Trump, elogiando la estrategia de Putin de desplegar una “fuerza de mantenimiento de paz” en la frontera con Ucrania, opinó que “nosotros podríamos usar eso en nuestra frontera sureña” con México para frenar el ingreso de millones de migrantes.

Pero este conflicto tiene un detalle diferente a otros: en cualquier momento puede volverse en una guerra nuclear. Desde inicios del conflicto, el Apocalipsis (no el divino, el humano) está en la sala de espera. Desde el primer día, los rusos, europeos y estadunidenses ya estaban haciendo referencias al uso de armas nucleares. El fin de semana Putin fue más explícito al ordenar una máxima alerta para sus fuerzas nucleares. Biden, por su lado, justificó las sanciones contra Rusia, argumentando que las únicas dos opciones son ese “castigo” económico o “una tercera guerra mundial”.

Una orden para un ataque nuclear se puede emitir por un presidente casi instantáneamente y los misiles se pueden lanzar dentro de 5 a 20 minutos. Un 93 por ciento de todas las armas nucleares del mundo están en Estados Unidos (poco más de 6 mil) o Rusia (casi 7 mil), las demás están repartidas entre otros 7 países. Un ataque nuclear puede ser resultado de errores y accidentes y, de hecho, hay tantos precedentes de eso que es por puro milagro que aún estemos vivos. No se puede descartar más, sobre todo en coyunturas bélicas entre poderes nucleares. Vale recordar que de todos los estados, sólo Estados Unidos ha usado estas armas de destrucción masiva.

Ante ello se tiene que preguntar: ¿quién y cómo se ha permitido tal escenario? Hemos vivido con esta amenaza desde hace más de 70 años sin que nadie nos pidiera permiso (en este rubro no hay democracia). Resulta un poco absurdo que el Consejo de Seguridad de la ONU, instancia creada para frenar las guerras y evitar incluso la destrucción mundial por armas nucleares, esté controlado nada menos que por cinco de los principales poderes nucleares. Los locos están a cargo del manicomio.

Es la locura más obscena imaginable. Que la evolución humana culmine con unos cuantos políticos, sus generales y otros en las cúpulas teniendo en sus manos el poder de destruir la vida en este planeta, sea por el cambio climático o un holocausto nuclear, es la locura más obscena imaginable.

Son tan inteligentes los encargados que nos tienen constantemente al borde del fin del mundo (y hasta crearon una doctrina compartida entre los poderes nucleares que se llama “destrucción mutua asegurada” o MAD). ¿Vamos a seguir pretendiendo que el lugar donde estamos, si verdaderamente es evaluado de manera objetiva, científica y racional, no es otra cosa que un manicomio?

Ante esta locura, a mediados de los años 60 el satirista (y matemático de Harvard) Tom Lehrer escribió una canción “prenostálgica” para la Tercera Guerra Mundial, con una parte de su letra así:

Hasta pronto, mamá Me voy para ir arrojar la Bomba Entonces no me esperes.

Pero mientras sudas en tu refugio Me puedes ver En la tv…..

No hay necesidad de que te pierdas un minuto Del agonizante holocausto ¡Yea! El pequeño Johnny Jones Era un piloto estadunidense …. estaba muy orgulloso Cuando se declaró la Tercera Guerra Mundial No tenía miedo No señor….

Y esto es lo que dijo En camino al Armageddon Recuerda mami Voy por un commie (comunista) Entonces envíame un salami Y trata de sonreír de alguna manera Te buscaré cuando acabe la guerra En una hora y media de ahora.

Tomado de su blog American Curios en La Jornada.

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