Salazar y Gimenez necesitan ser desafiados, expulsados

MIAMI. La semana pasada, la Cámara de Representantes votó a favor de crear una comisión bipartidista (cinco republicanos y cinco demócratas), una comisión independiente para investigar el ataque del 6 de enero al Capitolio. Todos los demócratas votaron a favor, los republicanos no tanto, excepto 35 de ellos. Entre los 35 congresistas  se encontraban los recién elegidos María Elvira Salazar y Carlos Giménez, ambos de Miami. Mario Diaz-Balart estuvo de acuerdo con los republicanos de Trump que votaron en contra. Muchos en los medios de comunicación saludaron a Salazar y Giménez por su coraje.

Cualquier persona que viera la televisión el 6 de enero, observó lo acontecido en el Capitolio de los Estados Unidos. Una multitud, a poca distancia de donde el Congreso estaba presto para certificar la victoria de Joe Biden, escuchó una arenga del presidente saliente Donald Trump. Como había estado haciendo durante un par de meses, Trump reiteró la “Gran Mentira” que la elección presidencial le había sido robada.

En un día frío calentó a una multitud que más tarde se volvería violenta: “Nunca nos rendiremos, nunca cederemos. No puede ocurrir. No lo admites cuando hay robo involucrado. […] Y luchamos. Peleamos como el infierno. Y si no peleas como el infierno, ya no tendrás un país. […] Así que vamos a caminar por la avenida Pennsylvania. Me encanta Pennsylvania avenue. Y vamos al Capitolio, y vamos a tratar de dar. […] … Republicanos, los débiles porque los fuertes no necesitan nuestra ayuda. Vamos a tratar de darles el tipo de orgullo y audacia que necesitan para recuperar nuestro país. […]”

Momentos después, el Capitolio de Estados Unidos fue asaltado por las tropas de Trump y durante horas destruyó propiedades federales, violó las leyes, cometió atrocidades vistas por millones, asesinó al menos a un policía del Capitolio y aterrorizó a miembros del Congreso que tuvieron que ser escoltados y escondidos para evitar lo que podría haberse convertido en una masacre.

Ni Salazar ni Giménez han sido conocidos por su valentía. Si me presionaran por una palabra para definirlos sería oportunismo. En ambos casos, representan distritos oscilantes donde ganaron por poco margen con la ayuda de votantes rabiosos de Miami a favor de Trump. Y son distritos que estudiados cuidadosamente, podrían volver a los demócratas en 2022, en las circunstancias adecuadas, con los candidatos correctos (preferiblemente mujeres), y mucho dinero para gastar en el empeño.

Entonces, ¿valiente? ¡No! Estos dos se están postulando para sus vidas políticas en 2022.

De hecho, como informó Florida Politics,“EMILY’s List, una organización nacional destinada a promover la elección de mujeres demócratas que apoyan el derecho al aborto, ha colocado en su lista de los principales objetivos dos escaños para el Congreso en el sur de La Florida. Estos dos escaños, forman parte de sus objetivos nacionales en 2022.

“Ese objetivo enumera 27 escaños en todo el país actualmente en manos de los republicanos. Dos de los 27 están en el sur de Florida. Emily’sList trabajará para derrocar al Representante Carlos Giménez en el Distrito 26 del Congreso de La Florida y a la Representante  María Elvira Salazar en el Distrito 27 del Congreso de Florida.”

Giménez y Salazar no sólo serán atacados por su postura contra el aborto, sino que, como se afirma en el comunicado de Emily, “cuando se enfrentan a una crisis de salud sin precedentes, todos estos miembros [que incluyen a Salazar y Giménez] votaron en contra del Plan de Rescate Estadounidense, que tenía como objetivo ampliar la distribución de vacunas, aumentar el crédito tributario por hijos, reabrir escuelas y apoyar la economía”.

Estemos de acuerdo en que al menos, sabemos dónde están personas como Marco Rubio y Mario Díaz-Balart en los temas citados. Puedo resumirlo afirmando categóricamente que besarán el trasero de Trump para ser elegidos. Pero en el caso de Giménez y Salazar, el jurado aún está fuera. Depende. Y hasta la fecha han sido como un yo-yo político moviéndose de un lado a otro en todos los temas, poniendo el pulgar hacia el viento para ver por dónde sopla y decidir que es mejor para ellos, no para sus electores.

O hemos olvidado que el 7 de enero, en la madrugada después del ataque al Capitolio que produjo asesinato y caos, Carlos Giménez votó a favor de los esfuerzos del presidente Donald Trump para anular los resultados de Joe Biden, victorioso en varios estados agrícolas. Salazar, por otro lado, tomó la salida del cobarde: ella era un “no show”. Ella no votó.

Esperemos que encontremos dos candidatos viables para representar los distritos congresionales 26 y 27 del sur de Florida el próximo año. Tenemos suficientes cobardes y no hacer nada (excepto lastimar a Cuba y a sus 11 millones de personas) que nos representan, como Mario Díaz-Balart en la Cámara de Representantes y Marco Rubio en el Senado.

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