Una apuesta desacertada

El economista y profesor cubano Antonio Díaz.

“Evidentemente el Coronavirus afecta la economía y va a cambiar por un tiempo las reglas del juego. De hecho, en buena medida ya las está cambiando”, comienza el economista y profesor cubano Antonio Díaz. Es un hecho que nadie debe obviar. Y también una enorme responsabilidad, tanto de forma individual, manteniendo las medidas higiénicas y el distanciamiento social recomendado, como para las autoridades del país, encargadas de gestionar nuestros recursos de forma más eficiente.

“El turismo podría acercarse a cero, y lamentablemente es lo mejor que se puede hacer. Pero se trata de una necesidad de la civilización”, explica el profesor mientras compara un posible cierre de fronteras en Cuba, que dispararía directo al corazón del sector económico al que el país ha apostado grandes inversiones y recursos para los próximos años, con la actitud del primer ministro de Reino Unido, Boris Johnson, que ha dicho básicamente que se trata de un proceso de selección natural del que los sobrevivientes saldrán más fuertes y se ha limitado a aconsejar a la población, en lugar de tomar medidas ante la alta propagación del virus que ya existe en ese país.

Pero si hablamos de problemas en el turismo, la mayoría son distorsiones de fondo, como se ha analizado con anterioridad. “En primer lugar, la dependencia a un sector de la economía nos hace muy vulnerable ante situaciones de este tipo. Con los servicios médicos sucedió también algo parecido. La vida demostró que ese otro sector de los servicios, en este caso los de salud, era también muy vulnerable. Porque seguimos haciendo depender la economía de la política, tanto la interna como internacional. 

Inversiones millonarias para un turismo contraído

“Como economista sostengo que el mercado interno siempre es más importante que el externo. No entendemos lo que pusimos en la constitución, sobre que la planificación va con mercado; no entendemos esa unidad dialéctica, y esa dialéctica nos pisa los cayos de los dogmas que tenemos en la mente.

“Esto son problemas esenciales de Cuba, con o sin Coronavirus. Las políticas económicas están de espaldas al mercado, sobre todo al mercado interno, que incluye la fuerza de trabajo, la cual vive asalariadamente. Y mira tú, el salario es una categoría económica del mercado. El mercado es un instrumento, y debe estar regulado, pero hay que usarlo”, afirma Antonio Díaz.

Por otro lado, agrega como condicionantes internas negativas “la condición de monopolio de la mayoría de las empresas, y la cantidad de restricciones que coartan la independencia de los actores económicos, incluyendo al sector privado, pero sobre todo al más grande e importante que es el estatal. Tampoco podemos seguir con la estrategia de apostar solo por Venezuela, o solo por China, o solo por el turismo. Hay que entender el mercado, y usarlo como la herramienta que es”.

El profesor insiste en que el turismo ya tenía otros males. “El Ministerio de Turismo solo se ha encargado de la parte estatal del sector. Y los privados llevan varias décadas ya presentes en el ramo. Ahora es que se les presta más atención. No se invirtió en ciudad, seguían haciendo hoteles “todo incluido” para destinos de sol y playa. Eso fue una barbaridad, está más que estudiado y escrito por Alejandro Figueras, profesor que fue asesor del ministro. Él explica muy bien esa distorsión. Cuando vino Obama fue que se comenzó a pensar nuevamente en las ciudades. Entonces nos cogió la inercia, y estamos haciendo los súper hoteles estos para nadie, y eso no es por el Coronavirus. La ocupación lineal del año pasado fue del 38 por ciento, lo cual significa 20 mil habitaciones, 50 o 60 hoteles vacíos. Estamos en un desfase dado por vivir de espaldas al mercado, porque esto lo estaba pidiendo el mercado desde 2013 o antes”, explica.

En su argumentación queda claro que el declive del turismo no se debe al impacto de la nueva enfermedad. Y no se trata solo del nivel de ocupación. “También en cuanto a la estancia (cantidad de días que el turista permanece en el destino) y al ingreso por turista… en esos tres indicadores somos los peores de cualquier rincón del Caribe, y de forma sostenida. Claro, eso también puede verse agravado por la forma en que se hacen las cuentas. Porque en Cuba los problemas estadísticos son graves. 

“Sobre todo, después que el sector privado tiene mayor peso en el turismo. La derrama es mayor, y estoy seguro que hay números que no llegan a esas cuentas. El turismo es un fenómeno social, no existe como institución. Captar ese tipo de información es muy complejo. Pero de todos modos el declive es un hecho”.

Solo en el primer mes de este año llegaron cien mil turistas menos, de ese cuatro millón y medio al que aspiramos, explica, citando las cifras de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información. “Con el Coronavirus creo que por lo menos el 50 por ciento no va a llegar, todo en dependencia de cuánto tiempo se aplace la decisión de cerrar o no las fronteras. Y va a haber que hacerlo. No sé si lo haremos nosotros, o poco a poco nos irán aislando”, opina. 

Horas después de esta conversación, las aerolíneas europeas Evelop, Air Europa, KLM y Air France cancelaban sus vuelos a Cuba. 

En orden de encontrar otras estrategias económicas para la situación que ya acontece en el país, un punto que el profesor encuentra a favor de Cuba es el propio hecho de haber vivido durante años en crisis. Aunque no es consuelo alguno, “eso al final nos hace estar mejor preparados para afrontar los problemas. Incluso existe un organismo gigantesco creado para gestionar las reservas del país, eso nunca se eliminó”.

“El asunto está en acabar de entender la economía cubana y dejarla funcionar —concluye—, con todos los factores del mercado interno compitiendo y produciendo sin ataduras. Con la supervisión necesaria, porque las herramientas no las saben manejar todos, por supuesto. Eso pasa, también, por una imprescindible reformulación o reconceptualización de la estructura de cuadros y los dirigentes en el país. Eso es otro tema en sí mismo”.

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