Compras en USD: Cauto optimismo y asistencia masiva

LA HABANA. Desde el día antes había personas marcando en una fila delante de algunas tiendas. Este lunes abrieron por fin más de 10 establecimientos en La Habana para la venta de productos en divisas. Otro de estos puntos de venta previsto en Santiago de Cuba fue inaugurado el martes. Entran así en vigor el regreso parcial del dólar al mercado interno, a través de la oferta de productos en la moneda estadounidense previamente depositada en cuentas bancarias asociadas a tarjetas magnéticas, una de las medidas económicas adoptadas recientemente por el gobierno, que plantea llegar a los 77 establecimientos de este tipo en las próximas semanas.

La presencia policial, con el fin de velar por “el orden y la normalidad”, fue punto común en todas estas tiendas, donde las aglomeradas colas daban cuenta de la demora del servicio. Ante las pruebas de cada equipo adquirido por la población y la elaboración de los documentos de garantía y certificación de propiedad, la dinámica de entrada y salida de personas en estas tiendas se hizo evidentemente lenta.

Mientras que en el punto comercial ubicado en la avenida 23 y C, Vedado, algunas personas refirieron que había artículos con solo 10 unidades en existencia para cada día, a los clientes presentes en otros establecimientos de este tipo les pareció que había buen surtido de productos, aunque no tan variados como esperaban.

“Veremos cómo perfeccionar para que sea rápido y poder asimilar la demanda. Todas las personas que han venido a comprar lo han hecho limitadamente, han venido a buscar lo que necesitan. Si en algún momento hubiese que establecer un límite, se hará, pero hasta ahora no”, comentó Rolando Molina, gerente de la Sucursal Habana Oeste.

La posibilidad de establecer un tope a la demanda que el propio gobierno intenta redirigir y mantener dentro del país, aparece aquí como rezago de una mentalidad que, justamente, esta y otras medidas adoptadas por las autoridades cubanas hace pocas semanas intentan desterrar.

Dolarización parcial, oportunidad para descentralizar

La novedad, desde su anuncio el pasado 15 de octubre rápidamente aumentó la cotización en los mercados informales de divisas, y también en las bolsas virtuales donde las personas ofertan productos de todo tipo. En Revolico, ese mismo día se incrementó el precio del dólar a 1.08 CUC (Pesos cubanos convertibles). Al momento de escribir este reporte se está cotizando a 1.20 y hasta 1.22 CUC.

“En el 2004 los depósitos de la población que estaban en dólares se cambiaron a CUC con el argumento que tenían las mismas potestades que el dólar. Hoy esas cuentas en CUC tienen que volver a dólares es decir hacia atrás, si estás interesado en comprar bienes electrodomésticos a un mejor precio en moneda convertible. Si es así, le ponen un gravamen del 10 por ciento, es decir tu CUC vale menos que el dólar ahora, si se lo cambias al estado. Pero de forma extraoficial también se sigue devaluando”, afirmó a Progreso Semanal el doctor en Ciencias Económicas Omar Everleny.

La presidenta del Banco Metropolitano declaró días atrás a Cubadebate que más de 10 mil personas ya habían abierto sus cuentas en Moneda Libremente Convertible (MLC o divisas extranjeras), y de ellas solo un 13 por ciento habían realizado depósitos en efectivo.

Los trabajadores de varios bancos, sobre todo más allá de La Habana, no ocultaron su sorpresa. No esperaban, dijeron, esa cantidad de personas acudiendo a iniciar el trámite de abrir las cuentas en dólares. Incluso fuera de la capital cubana ante las puertas de las instituciones financieras se formaron pequeñas filas de potenciales clientes del nuevo servicio. La mayoría de los solicitantes de cuentas, añadieron, lo hicieron sin depositar fondo alguno, probablemente a la espera de que estos lleguen después.

A las afueras de los bancos, algunos clientes manifestaron sus expectativas alrededor de qué podrán adquirir en dólares estadounidenses. Los electrodomésticos y especialmente las piezas de automóviles que saldrán a la venta atraían la atención. Otros hacían notar que, si bien el nuevo comercio minorista no admitirá los USD en efectivo, ya eran evidentes sus efectos en el mercado informal de divisas.

“No se puede perder de vista el mercado negro de la venta de dólares, es conocido que quiénes viajan compran esta moneda por encima del 1×1 CUC, ya se sabe que al otro día del anuncio aumentó su precio y se dispara por minutos”, manifestó preocupado el espirituano Javierld. Desde Holguín, Alexis Parra González, consideró que los pasos son acertados, aunque pudieron ser antes. “Más allá que esta medida no está enfocada directamente para la clase trabajadora que vive de un salario, mi duda es en dónde quedarán los Lineamientos de la Política Económica y Social del país en aras de unificar la moneda”, agregó.

Con el sonido de fondo de sus tijeras, Raudel comentó el suceso mientras da vuelta a su sillón que está situado a solo una cuadra de distancia de una de las tiendas que ofertará televisores, equipos de climatización, lavadoras y otros más cotizados en USD. Él afirma no verse entrando en ese establecimiento. “Al menos no por ahora”, aclaró. Aunque no descartó hacerlo más adelante con una parte del dinero enviado por su padre desde Estados Unidos. “Ya tengo internet así que todas las noches reviso cómo están los precios de esas cosas para ir teniendo una idea”, cuenta. De plano sí acota, “al otro día bajaron los precios en Revolico y otros que antes ponían cuánto valía un aire acondicionado ya no lo dicen. Tienes que preguntarle por mensaje privado”.

Alberto, intenta encontrar qué opciones tendrá para obtener dentro del país lo que lleva varios años trayendo del exterior. Él se ha especializado en hacer compras más allá de fronteras. Planea emplear parte de su capital, quizás, en financiar algunas de las necesidades de los mismos dueños de negocios a quienes les trae encargos desde Panamá. “No tengo todo claro todavía. En concreto no sé si perderé algunos de mis clientes”, expuso en alusión a otra de sus fuentes de ingresos: las comisiones que cobra por traer remesas desde Miami.

Tampoco han faltado los cuestionamientos a la capacidad de las empresas estatales de mantener un oferta estable y variada. Roberto, por ejemplo, transmitió una inquietud que probablemente no fuera solamente de él. Por años, relató, ha recibido remesas desde el exterior a través de las tarjetas AIS de la empresa FINCIMEX y mediante Western Union. En una y otra, precisó, “hasta ahora solo me entregaban CUC, pues las monedas dólares y euros se las quedaban ellos. De estos CUC, una parte la consumía en mis necesidades y la otra la iba depositando poco a poco en una cuenta en CUC en el banco BANDEC”.

“Ahora, consideró, con estas medidas mi cuenta en CUC no sirve, no tiene valor para comprar en la nueva red que se va a habilitar solo para divisas duras. No entiendo nada. Creo que ha faltado visión en el abordaje de este tema. Me siento despojado. Mi confianza en los bancos no será la misma de antes, pues de un plumazo mis CUC dejaron de ser equivalentes al dólar”. “Medidas muy buenas pero el pueblo trabajador presupuestado que no recibe remesas o que no puede depositar 400 o 500 CUC en una tarjeta magnética, ¿acaso no puede comprar esos productos?”, se preguntaba Pedro.

Estos juicios denotaron otra arista de la controversia: las personas chocan de bruces con un nuevo factor de diferenciación que ocurre entre diversos sectores de la población cubana, ahora con acceso a este nuevo mercado como factor evidente. Ciertamente la diferenciación ya existía, y estas medidas las transparentan mucho más. Las políticas públicas que promuevan la eliminación de estas brechas socioeconómicas al interior de la población cubana son las que continúan faltando.

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