¿Por qué los republicanos asaltaron el Capitolio? Se están quedando sin opciones

Por El Consejo Editorial

Alrededor de las 10 de la mañana del miércoles, una banda de miembros conservadores de la Cámara de Representantes organizó una “protesta” en el Capitolio, irrumpiendo en la sala segura, llamada SCIF (*), donde los miembros de tres comités de la Cámara se preparaban para escuchar el testimonio de Laura Cooper, subsecretaria adjunta de defensa.

Pastoreando a los manifestantes iba el representante Matt Gaetz, de La Florida, uno de los apologistas más feroces del presidente Trump, el cual tuiteó en vivo su proeza: “ÚLTIMA HORA: conduje a más de 30 de mis colegas al SCIF donde Adam Schiff está realizando declaraciones secretas de juicio político. Todavía dentro del local –esperen más detalles”.

Este no fue un movimiento marginal. El representante Steve Scalise, jefe parlamentario de la minoría, se encontraba entre el mar de trajes azul oscuro que irrumpió en la sala de audiencias.

El resultado fue el caos. Hubo discusiones a gritos. Algunos de los miembros invasores llevaban sus teléfonos celulares, aunque están prohibidos dentro de la habitación de seguridad. El testimonio de la señora Cooper se retrasó, y los demócratas pidieron ayuda al jefe de seguridad para que ayudara a restablecer el orden.

Poco después de las 2 p.m., Scalise y varios de sus colegas manifestantes volvieron a irrumpir para quejarse ante los medios presentes acerca de las “tácticas de estilo soviético” de la investigación.

Todo el espectáculo fue un circo –que era lo que buscaban. Este fue un truco propagandístico destinado a deslegitimar la investigación de juicio político que el señor Trump y sus defensores han presentado como una inquisición partidista. Si se violaron algunas reglas y precauciones de seguridad nacional en el proceso, que así sea. El señor Gaetz & Co. se sintieron felices complaciendo a un presidente que ha exigido que lo protejan a toda costa.

De hecho, se dice que Trump les dio el visto bueno el día anterior. El martes, “se reunió con unos 30 republicanos de la Cámara de representantes en la Casa Blanca para hablar acerca de la situación en Siria y la investigación de juicio político”, en cuyo momento los congresistas le “contaron de sus planes de irrumpir en la sala de seguridad”, informó Bloomberg News. Trump les dijo que pensaba que era una buena idea.

¿Por qué no iba a hacerlo? A medida que se revelan más y más testimonios, se hace más claro que la única defensa del presidente contra la destitución es desviar la atención de los hechos y quejarse de la manera injusta con que lo están tratando.

Muchas de los argumentos que hizo que se divulgaran desde el principio se han derrumbado bajo el peso de las revelaciones posteriores.

Comenzó insistiendo en que su llamada telefónica del 25 de julio con el presidente Volodymyr Zelensky de Ucrania, un elemento central de la investigación de juicio político, era “perfecta” –solo que las notas acerca de la conversación, divulgadas por la Casa Blanca, revelaron que le había dicho al señor Zelensky que iniciara una investigación (sin fundamento) de un rival político, el exvicepresidente Joe Biden, cuyo hijo había hecho negocios en Ucrania.

Trump ha tratado de presentar lo que hizo como algo bueno. “Como presidente de los Estados Unidos, tengo el derecho absoluto, tal vez incluso el deber, de investigar, o he investigado, la CORRUPCIÓN, ¡y eso incluiría pedir o sugerir a otros países que nos ayuden!”, tuiteó el 3 de octubre.

Excepto que, como los miembros de su propia administración continúan aclarando, este no fue un esfuerzo amplio para erradicar la corrupción. Fue una campaña dirigida a presionar a un gobierno extranjero para que interfiriera con unas elecciones estadounidenses a favor del señor Trump –quien aparentemente retuvo como rehén casi $400 millones en ayuda militar.

Él y muchos de sus defensores se han aferrado a la idea de que no hubo “quid pro quo”, una posición refutada el martes por el testimonio de William Taylor, el principal diplomático estadounidense en Ucrania.

Frente a este asombroso recuento del propio enviado del presidente, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Stephanie Grisham, la desestimó como parte de “una campaña coordinada de desprestigio por legisladores de extrema izquierda y burócratas radicales no electos que libran una guerra contra la Constitución”.

El miércoles, el presidente fue más allá. Llamó al señor Taylor “El Nunca Trumpista Diplomático Bill Taylor” en un tuit, y declaró en otro: “Los republicanos Nunca Trumpistas, aunque se encuentran bajo respiración artificial y no quedan muchos, son en cierto modo peores y más peligrosos para nuestro país que los Nada Hacen demócratas. ¡Cuidado con ellos, son escoria humana!”

Pero a medida que la evidencia se acumula, se hace más difícil describir esto como una conspiración infundada. Entonces, el señor Trump ha recurrido a la pulla de escuela primaria: ¡No pueden conmigo!

En una aparición el martes por la noche en Fox News, Matt Whitaker, exfiscal general interino, afirmó que no había motivos para la destitución porque el “abuso de poder”, la esencia de un delito procesable, “no es un crimen”.

Eso se sumó al incómodo sentido de que la principal defensa para el juicio político del presidente puede ser que él está fuera del alcance de la ley.

El lunes, después de que una protesta bipartidista llevara al señor Trump a cancelar los planes para organizar la cumbre del Grupo de los 7 en su club de golf de Miami el próximo año, se quejó a los periodistas acerca de “esta falsa cláusula de emolumentos”, en referencia a una parte de la Constitución diseñada para limitar la corrupción.

El miércoles, en la corte federal, al argumentar que no se debe permitir que los fiscales de la ciudad de Nueva York obtengan los registros de impuestos del presidente, su abogado dijo que mientras Trump ocupara el cargo no puede ser procesado, ni siquiera investigado, por ningún delito –incluso si le cae a tiros a alguien “en plena Quinta Avenida”.

A pesar de las afirmaciones del presidente y sus seguidores intransigentes, los demócratas no están llevando a cabo procedimientos “secretos” y de “estilo soviético”. En esta etapa, las entrevistas a testigos se llevan a cabo en privado, y más tarde las audiencias públicas se realizarán. Esto puede que no agrade a los republicanos, pero no es un siniestro error judicial.

De hecho, hay muchas buenas razones por las cuales los demócratas están operando por ahora a puertas cerradas. La investigación de juicio político de la Cámara de Representantes no es un juicio. Es más parecido a un procedimiento de gran jurado, en el que se recopila y considera la información con el propósito de recomendar un proceso judicial. Cualquier juicio se llevaría a cabo en el Senado, con el señor Trump representado por abogados capaces de hacer todos los desafíos sustantivos y de proceso que él desee.

El miércoles, el representante Jim Jordan de Ohio se quejó de que los republicanos se manifestaban por frustración “ante la idea de que no pueden ser parte de esto”. Tonterías. Los republicanos están en cada sala de audiencias en la que están los demócratas y pueden hacer sus propias preguntas. Durante el testimonio del señor Taylor el martes, el señor Jordan elogió a los abogados republicanos por la manera en que interrogaron al testigo.

Acusar a los demócratas de manejar mal el proceso ciertamente encaja con la persistente sensación de victimización de Trump. La estrategia también funciona para inflamar la base del partido contra el equipo contrario, al tiempo que permite que los legisladores republicanos eviten defender el comportamiento de Trump.

Pero, sobre todo, se trata de que es lo único que tienen.

(*) Sensitive Compartmented Information Facility –Instalación de Información Confidencial Compartimentada (SCIF; se pronuncia “skiff” en inglés). Término de la jerga de defensa y seguridad nacional para denominar un área cerrada dentro de un edificio, y que se utiliza para procesar información clasificada. (Nota del Traductor)

(Tomado de The New York Times. Traducción de Germán Piniella para Progreso Semanal)

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