Tractor Oggún de CleBer LLC en la Zona de Desarrollo de Mariel

LA HABANA. CleBer LLC es la primera empresa estadounidense autorizada para establecerse en la Zona Especial de Desarrollo (ZED) de Mariel. En junio pasado la parte cubana dio su visto bueno. Ahora falta que la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), del Departamento del Tesoro, otorgue la licencia correspondiente; para que –de verdad- sea.

“Somos positivos –dice Saul Berenthal, fundador de CleBer-. Podían habernos respondido que no hace mucho rato, pero no lo han hecho”. Más aún: “En Estados Unidos las leyes tienen lo que se llama precedencia: se establecen precedentes para que todas las otras peticiones que se hagan estén basadas en esa pauta. Al ser la primera empresa que ha venido a completar el proceso, estamos creando el precedente por el cual muchas compañías estadounidenses pueden guiarse”.

Una vez en la Zona (si solo si…) la compañía pretende ensamblar tractores diseñados específicamente para los pequeños agricultores cubanos, y más adelante, quieren producirlos aquí mismo.

De acuerdo con las medidas del presidente Obama, para CleBer sería imposible venderle a entidades estales. Sin embargo, Berenthal advierte que el 70 por ciento de las tierras nacionales están gestionadas por cooperativas, y ellas sí podrían comprar sus tractores.

Porque Berenthal nació en Cuba, y “como cubano” –repite a cada rato-, sabe. Sabe, por ejemplo, de la falta de piezas de repuesto, los gastos para importarlas, y todo el rosario de dificultades. De modo que el prototipo escogido resulta ajustable, fácil de fabricar y de operar.

“Este es un equipo autosuficiente: el mismo campesino tiene la habilidad de darle mantenimiento y servicio. Las piezas son intercambiables, el motor y los dispositivos hidrostáticos son estándares, y se pueden traer tanto de Estados Unidos, como de Japón o Brasil”.

El tractor fue bautizado Oggún, en honor al orisha de los metales y las herramientas. “El próximo paso es una perforadora de pozos, que se engancha al propio motor, y se llamará Ochún, porque busca aguas”, adelanta el co-propietario de Cleber, junto a Horace Clemmons.

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Y no queda ahí. “Lo concebimos para que no sea solamente un tractor. Queremos que el mismo modelo se use en la construcción; es decir, en vez de arado, puede tener una pala. Se trata de sistemas hidráulicos, es muy modular, y lo puedes convertir en cualquier tipo de maquinaria.

“En un futuro, pensamos que, como también tenemos permiso para actividades de la construcción, el tractor va a diseñarse para eso. Tenemos en mente los pueblos de Cuba, con sus calles estrechas, que necesitan pequeños tipos de maquinarias para que puedan acceder al lugar donde se hará el trabajo”. Más tarde, en su siguiente fase, se espera que el vehículo funcione con energía solar, pues el techo será un panel fotovoltaico.

Durante las jornadas de la Feria de La Habana, varios campesinos han pasado por el stand de CleBer, junto a representantes del Ministerio de Agricultura, de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, Relaciones Internacionales, Turismo…

“Estamos unos días, y ya no tenemos producción para responder a la demanda que puede haber aquí. Inclusive, gente de Latinoamérica nos ha dicho que esta tecnología también es muy apropiada para sus países”. Exportar hacia destinos de la región quedaría en un segundo momento, aprovechando los tratados de la Isla con socios comerciales del continente.

Berenthal siguió el ABC establecido al entregar su proyecto en la Ventanilla única, de la Oficina de la ZED. “El proceso ha sido burocrático, como deber ser, pues tiene que tener ciertos requisitos. Pero lo vemos muy eficiente, porque no hay que ir de ministerio en ministerio, en ministerio… Además hace falta que ganarse las confianzas de las personas, eso existe en todos los países”.

Ya se ha corrido la voz, y muchos empresarios norteamericanos se han acercado a preguntarles cómo pudieron, qué hay que hacer. “Yo les digo que un proyecto debe presentarse de la manera en que Cuba está mirando las inversiones: que traigan finanzas, tecnología, que creen puestos de trabajo, que pueda haber transferencia de conocimientos de administración, y que, dentro de lo posible, utilice energías limpias”.

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A partir de la experiencia de CleBer, algunos pensarían que se puede hacer negocios aun con el bloqueo. Pero no. “Se puede hacer negocios con mucho trabajo, hay muchas trabas, mayormente las que impone el bloqueo mismo.

“En mi opinión, después de las elecciones este tema no será un asunto político nada más. Cualquier gobierno que se lo plantee, se dará cuenta de que el bloqueo no tiene justificación política, – ya pasaron las elecciones-, ni económica, porque no le da ganancia a Estados Unidos ni a Cuba; y no tiene justificación moral”.

Antes de venir, Berenthal asistió a un foro en Nueva York, y hubo mucha gente interesada. “Andaba todo el mundo preguntando cómo fue, cómo fue…”. Cuando vuelva, participará en otra conferencia, en Hollywood. “Me han invitado también para llevarles las últimas noticias de cómo nos fue aquí”.

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