Bienvenido, señor Kerry

El Secretario de Estado John Kerry y el Ministro de Relaciones Exteriores Bruno Rodríguez ofrecieron una conferencia de Prensa en el Hotel Nacional de Cuba esta hoy a la 1:30pm

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Bruno Rodríguez: «Lo más importante es que yo estoy convencido de que a pesar de las diferencias entre nuestros gobiernos, las cuales obviamente no van a desaparecer, es posible construir relaciones civilizadas, respetuosas, productivas que en mi opinión serán seguramente distintas en su naturaleza a todas las de nuestra historia anterior, de forma que puedan nutrirse, puedan alimentarse de los lazos históricos, culturales y humanos existentes entre nuestros pueblos»

John Kerry: «El camino hacia la normalización plena no siempre va a ser fácil. Ambos lo comprendemos pero confío en que el restablecimiento de embajadas hará que sea fácil para que nuestros diplomáticos puedan trabajar en cuanto a estos temas difíciles. No cabe duda en mi mente que vamos a llegar a un entendimiento recíproco».

Escuche la conferencia de prensa íntegra:

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O descargue el PDF:

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Discurso de John Kerry en la ceremonia de inauguración de la Embajada de Estados Unidos en La Habana. Escuche el audio o lea la transcripción de sus palabras a continuación.

«La normalización completa de las relaciones entre los dos países no es fácil, por eso es necesario que empecemos ahora», dijo el Secretario de Estado John Kerry esta mañana, cuando presidió la ceremonia de inauguración de la embajada norteamericana en La Habana.

A continuación Progreso Semanal comparte el discurso íntegro del funcionario norteamericano en esta histórica ceremonia.

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Transcripción del discurso de John Kerry

Por favor, tomen asiento. Muchas gracias. Lamento que se nos ha hecho un poco tarde en el día de hoy. ¡Qué maravilla estar aquí! Les agradezco que hayan dejado mi transporte aquí afuera. Distinguidos miembros de la delegación cubana. Josefina, muchas gracias por su liderazgo y por el trabajo que ha desempeñado su delegación. Excelencias del cuerpo diplomático, a mis colegas de Washington. Muchas gracias por estar con nosotros en este momento verdaderamente histórico mientras nos preparamos a izar la bandera de los EEUU en nuestra embajada en La Habana. Símbolo del restablecimiento de relaciones diplomáticas después de 54 años. También es la 1ra vez que un Secretario de Estado de los EEUU visita Cuba desde 1945. Esta mañana me siento en casa y agradezco a aquellos que han venido a compartir en esta ceremonia y a los que están afuera de nuestras rejas. Me siento en casa porque en realidad se trata de una ocasión memorable. Es un día para olvidar las barreras y explorar nuevas posibilidades. Es en ese espíritu que yo les digo a nombre de mi país: Los EEUU acogen con beneplácito este nuevo comienzo de su relación con el pueblo y el gobierno de Cuba. Sabemos que el camino hacia unas relaciones plenamente normales es largo, pero es precisamente por ello que tenemos que empezar en este mismo instante. No hay nada que temer. Serán muchos los beneficios de los que gozaremos cuando permitamos a nuestros ciudadanos conocerse mejor. Visitarse con más frecuencia. Realizar negocios de formo habitual. Intercambiar ideas y aprender los unos de los otros.

Amigos estamos aquí reunidos el día de hoy ya que nuestros líderes, el Presidente Barack Obama y el Presidente Castro tomaron una valiente decisión: dejar de ser prisioneros de la historia y de enfocar las oportunidades del hoy y del mañana. Esto no significa que debamos olvidar el pasado. ¿Cómo podríamos hacerlo? Por lo menos para mi generación las imágenes son indelebles. En 1959 Fidel Castro vino a los EEUU y fue saludado por multitudes de entusiastas y regresó al año siguiente para la Asamblea General de la ONU y fue abrazado por Nikita Krushev. En 1961 la tragedia de Bahía de Cochino se desenlazó y el Presidente Kennedy aceptó la responsabilidad y en octubre de 1962 surgió la Crisis de los Misiles. 13 días que nos llevaron al umbral de una guerra nuclear. Yo era estudiante y aún puedo recordar los rostros tensos de nuestros líderes, los mapas preocupantes que mostraban las naves y los buques que se acercaban y esa palabra tan extraña, cuarentena, nosotros nos sentíamos incierto sobre el futuro pq no sabíamos cuando cerrábamos los ojos de noche qué encontraríamos al despertar.

En ese entorno congelado los vínculos diplomáticos entre Washington y esta capital se veían bajo tensión, llevados a un extremo de tensión. A finales de los 60 el embajador estadounidense se fue de La Habana. En enero Cuba pidió que se cortara nuestra misión diplomática y el Presidente Eisenhower decidió que tenía que cerrar la embajada. La mayor parte del personal de los EEUU partió rápidamente pero algunos permanecieron aquí para dar las llaves a nuestros colegas suizos que servirían dirigentemente y honorablemente como nuestro poder protector durante más de 50 años. Acabo de hablar con el Ministro de Asuntos Exteriores suizo y siempre les agradeceremos de todo corazón el trabajo que hicieron. Entre aquellos que permanecieron en la embajada eran tres infantes de marina Larry Morris, Mike East y Jim Tracey. Ellos salieron y se encontraron frente a una multitud entre ellos y la bandera. Había mucha tensión, nadie se sentía seguro. Pero estos infantes de marina tenían una misión y poco a poco la multitud se fue separando para que pudieran acercarse. Bajaron la bandera, la doblaron y regresaron al edificio. Larry, Mike y Jim habían hecho su trabajo pero también hicieron una profunda promesa: que regresarían a La Habana para izar la bandera una vez más. En aquel entonces nadie habría podido imaginar cuan distante sería ese día. Durante más de medio siglo las relaciones estadounidense y cubanas estuvieron suspendidas en el ámbito de la política de la guerra fría. Finalmente toda una generación de americanos y cubanos han crecido y han envejecido. Los EEUU han tenido 10 nuevos presidentes. Una Alemania unida. El recuerdo del muro de Berlín se desvanece. Liberado de las esposas soviéticas Europa Central es una democracia próspera. La semana pasada estuve en Hanoi para recordar el décimo aniversario de la normalización de relaciones entre EEUU y Vietnam. Piénselo, una larga y terrible guerra que infringió cicatrices indelebles sobre el cuerpo y la mente. Después de dos décadas de contactos diplomáticos y comercial. En este período Vietnam ha evolucionado en un país dinámico con una economía creciente. Mientras tanto la reconciliación y la normalización de las relaciones entre Cuba y EEUU permanecieron en el pasado.

Mientras tanto nuevas tecnologías permitieron a la gente beneficiarse de proyectos compartidos a lo largo de vastos recorridos. Uno no necesita un localizador satelital para darse cuenta que el aislamiento mutuo y la separación de los EEUU y Cuba no era el camino correcto y que ha llegado el momento de ir emprendiendo una dirección más prometedora. Eso significa reconocer que las políticas de los EEUU no serán el futuro, el yunque sobre el cual se forjará el futuro cubano. Décadas de buenas intenciones, dejadas a un lado las políticas del pasado pero no han llevado a una transición democrática en Cuba. No sería realista el poder normalizar relaciones a corto plazo para tener un impacto transformativo. Después de todo el futuro de Cuba es para ser moldeado por los cubanos. La responsabilidad por la naturaleza y calidad del gobierno y la rendición de cuentas está como debería de ser, no con una entidad extranjera o externar, sino exclusivamente con los ciudadanos de este país. Los líderes de este país saben que los EEUU siempre serán campeones y paladines de principios democráticos y reformas. Como muchos otros gobiernos, dentro y fuera de este hemisferio, seguiremos instando al gobierno cubano para que cumpla con sus obligaciones bajo los convenios de la ONU y los convenios de Derechos Humanos interamericanos, obligaciones compartidas por los EEUU y otros países de América. De hecho estamos convencidos que el pueblo de Cuba estaría mejor con una democracia genuina para poder expresar sus ideas, escoger a sus líderes, practicar su credo, donde el compromiso para la justicia social y económica se realiza más plenamente con instituciones que deben dar respuestas a los que sirven y que la sociedad civil independiente pueda florecer. Quiero ser claro: el establecimiento de relaciones diplomáticas normales no es un favor que hace un gobierno a otro. Es algo que los países hacen juntos cuando los ciudadanos de ambos se benefician. En este caso la reapertura de nuestras embajadas es importante bajo dos niveles, de persona a persona y de gobierno a gobierno. Ante todo nosotros creemos que sería útil para el pueblo de nuestras naciones saber más los unos de los otros. Conocerse, encontrarse. Por eso nos alienta que los viajes de los EEUU hacia Cuba ya hayan aumentado en un 35% desde enero y sigue creciendo. También nos alienta que más y más empresas norteamericanas están explorando iniciativas comerciarles para crear oportunidades para el número creciente de emprendedores cubanos. También nos alienta que las empresas norteamericanas quieren ayudar a Cuba a aumentar su base de telecomunicaciones e Internet. El gobierno cubano recientemente prometió que crearía decenas de nuevos puntos wifi. Queremos reconocer el papel especial de la comunidad cubano-americana en el restablecimiento de una nueva relación entre nuestros dos países. De hecho, tenemos con nosotros los representantes de esa comunidad. Algunos de ellos nacieron aquí y otros nacieron en los EEUU. Con sus fuertes lazos de cultura y familia ellos pueden contribuir hacia el espíritu de cooperación bilateral y progreso que queremos crear.

No con una entidad extranjera o externa, sino exclusivamente con los ciudadanos de este país. Los líderes de la habana y el pueblo cubano saben que los Estados Unidos siempre serán campeones y paladines de principios democráticos y reformas. Con muchos otros gobiernos dentro y fuera de este hemisferio seguiremos instando al gobierno cubano para que cumpla con sus obligaciones bajo los convenios de la ONU, y los convenios de derechos humanos, interamericanos. Obligaciones compartidas por los Estados Unidos y otros países de América estamos convencidos de que el pueblo de Cuba estaría mejor con una democracia genuina para poder expresar sus ideas, escoger a sus líderes, practicar su credo. El compromiso hacia la justicia social y económica  se realiza más plenamente con instituciones que deben dar realmente respuestas a los que sirven y que la sociedad civil independiente pueda florecer.

Quiero ser claro: el establecimiento de relaciones diplomáticas normales no es un favor que hace un gobierno a otro, es algo que dos países hacen juntos cuando los ciudadanos de ambos se beneficien. En este caso la reapertura de nuestras embajadas es importante bajo dos niveles: de persona a persona y de gobierno a gobierno. Ante todo, nosotros creemos que sería útil para el pueblo de nuestras naciones  el saber más los unos de los otros, conocerse, encontrarse. Por eso nos alienta que los viajes desde los Estados  Unidos a Cuba ya hayan aumentado un 35% desde enero. Y sigue creciendo. También nos alienta que más y más empresas norteamericanas están explorando iniciativas comerciales para crear oportunidades para el número creciente de emprendedores cubanos. Y también nos alienta que las empresas norteamericanas quieran ayudar a Cuba a aumentar su base de telecomunicaciones e internet, y que el gobierno recientemente prometió que crearía decenas de nuevos puntos de wifi. También queremos reconocer el papel especial de la comunidad cubanoamericana en el establecimiento de una nueva relación entre nuestros dos países. De hecho tenemos con nosotros a representantes de esa comunidad. Algunos de ellos nacieron aquí, y otros que nacieron en los Estados Unidos. Con sus fuertes lazos de cultura y familia ellos pueden  contribuir al espíritu de cooperación bilateral y progreso que queremos crear. Tal y como han contribuido con sus comunidades  y su tierra de adopción.

El restablecimiento de vínculos diplomáticos hará que sea más fácil que nuestros gobiernos se comuniquen mayormente. Después de todo somos vecinos, y lo vecinos siempre tienen mucho que hablar, en las áreas de aviación civil, política de migración, preparación ante desastres, protección marina, el medio ambiente y el cambio climático, temas complejos. El tener relaciones normales hará que sea más fácil hablar, y el hablar puede profundizar la comprensión de muchas cosas, incluso el hecho de que no estaremos siempre de acuerdo. Todos sabemos que pese a la nueva política del presidente Obama, el bloqueo general, comercial, con Cuba permanece en pie y tan solo puede ser retirado por acción del Congreso. Un paso que nosotros favorecemos con gran fuerza. Por ahora el presidente ha tomado pasos para reducir las restricciones sobre las remesas, exportaciones e importaciones para ayudar a los emprendedores cubanos en el ámbito de telecomunicaciones, viajes de familia, pero queremos hacer aún más. La meta de todos estos cambios es la de ayudar a los cubanos a conectarse con el mundo y mejorar sus vidas. Así como lo hacemos de nuestra parte, instamos al gobierno cubano a que sea más fácil para que aquellos ciudadanos que desean iniciar su negocio, emprender iniciativas de comercio y acceder a información. El bloqueo es un camino de dos vías, ambas partes deben eliminar las restricciones que han puesto escollos a los cubanos.

Pero antes de cerrar quiero dar las gracias a los líderes de las Américas, que durante mucho tiempo han instado a los Estados Unidos  y a Cuba para que restablezcan lazos normales.

Quiero dar las gracias al Santo Padre, al papa Francisco, al Vaticano por haber apoyado el inicio de un nuevo capítulo en las relaciones entre nuestros países y creo que no sea un accidente que el Santo Padre estará aquí, después vendrá a Washington.

Aplaudo al presidente Obama y al presidente Castro por haber tenido el coraje, el valor de unirnos ante una oposición considerable.

Doy las gracias a la Secretaria de Estado adjunta Roberta Jacobson y a su equipo,  a nuestras contrapartes en el ministerio de asuntos exteriores [se refiere al ministerio de Relaciones Exteriores] de Cuba, el jefe de misión, el embajador Jeff DeLaurentis y todo el trabajo que ha llevado a toda esta gente a este día.

Gracias a nuestro maravilloso personal, ¿creen ustedes que han estado ocupados todos estos meses? Prepárense porque habrá más trabajo.

Pero sobre todo quiero rendir tributo al acuerdo, a la comunidad cubanoamericana de los Estados Unidos. José Martí dijo que “todo lo que divide a los hombres es un pecado contra la humanidad.

Claramente los eventos del pasado, las palabras fuertes, las acciones provocadoras, las represalias, las tragedias humanas…todas han sido una fuente de las divisiones profundas que han divido nuestra humanidad común. Ha habido demasiados días de sacrificio y dolor; demasiadas décadas de sospecha y de temor y es por eso que me siento alentado por tantas personas de ambas partes de este estrecho que, por vínculos familiares o por simple deseo de sustituir el enojo, la rabia, por algo más productivo se han adherido a esta búsqueda de algo mejor.

Hemos emprendido este camino sin ninguna ilusión de que vaya a ser fácil; pero todos confiamos en nuestras intenciones. Confiamos en los contactos que hemos establecido y complacidos por las amistades que hemos empezado a forjar, estamos seguros que este es el momento de acercarnos, como dos pueblo que ya no son enemigos o rivales, sino vecinos.

Ha llegado el momento de desplegar nuestras banderas, enarbolarlas y hacer saber al mundo que nos queremos, que nos deseamos los mejor los unos a los otros.

[…]

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Vea aquí el momento en el que izan la bandera de Estados Unidos en la ceremonia de inauguración de la embajada:

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¿Qué dice la calle? Estados Unidos iza bandera

LA HABANA. Hace apenas unos minutos y después de 54 años, la bandera de las barras y las estrellas, también llamada The Old Glory, ya ondea en la sede de la embajada de los Estados Unidos de Norteamérica en La Habana. Hoy ha sido el acto protocolar de la reanudación de relaciones diplomáticas.

El secretario de Estado John Kerry y más de una veintena de legisladores y dirigentes políticos gubernamentales del vecino del norte estuvieron presentes en el acto inaugural que concluyó hace unos minutos.

Por la televisión y en lugares aledaños a la embajada, los cubanos siguieron este momento que abre un capítulo en nuestras controversiales relaciones.

Pero, ¿qué piensan algunos cubanos de a pie sobe este evento?

“Me parece que todo lo que facilite evitar confrontaciones es bueno”, comenta Raidel Espinosa 68 años, jubilado. “Si Raúl y Obama pudieron llegar a un acuerdo es porque hay cosas que se pueden lograr conversando”, agrega.

“Hay que evitar guerras –dice a modo de sentencia pues estuvo en la guerra de Angola—y quitar el bloqueo, que es otra forma de guerra”.

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Gloria tiene 27 años, es graduada universitaria, evade identificar su profesión pero ella fue la que se acercó buscando opinar. “Todo me parece bien y quiero ver qué facilidades hay ahora para poder ir allá”. Moviendo el dedo índice en el aire brinca el muro del Malecón y lo detiene apuntando al norte. Su dedo lleva el camino imaginario de una aspiración.

¿Cuál? “Mira, aquí no veo perspectivas de mejoría económica y además, quiero conocer otros lugares”

Para Antonio González , 70 años, el momento es “bueno, pero tenemos que tener mucho cuidado y recordar lo que dijo el Che de que al imperialismo ni un tantico así”. Él es jubilado sin embargo trabaja como parqueador, “porque el retiro no alcanza”. “Ellos (EE.UU.) siempre van tratar de ver cómo nos van cambiando y para eso que no cuenten conmigo”.

Le señalamos que Cuba y el gobierno están cambiando. ¿Cuál es el problema?

“Nosotros estamos cambiando, verdad, pero porque lo decidimos nosotros, no ellos. Aquí mandamos los cubanos”, afirma.

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Julio Fernández, al menos ese nombre nos da y que dice tener 32 años, dato creíble, manifiesta una preocupación desde otro ángulo: “Los políticos se arreglan y al final los jodidos somos nosotros”.

¿Por qué? Interrogante inevitable. “Yo quiero irme por donde sea, pero ya dicen que van a quitar la ley de Ajuste (cubano) y si te dan visa será condicionada a que no te puedes quedar allá.”

Esos comentarios corren entre la gente de la calle y provienen del otro lado del muro del Malecón, 90 millas al norte.

Pero hay otras preocupaciones.

“Estoy muy de acuerdo que haya relaciones y buenas”, afirma Gualberto Echeverri, graduado en ingeniería. “Nosotros necesitamos mucha inversión de capital y ellos sí tienen… si no logramos inversiones seguiremos un día mejor y otro peor”, argumenta. “No podemos seguir como vivimos y si bien debemos cuidar nuestra soberanía, hay que mejorar la calidad de vida y no mañana”. Se detiene y mirándonos fijo afirma: “El futuro no se come y llevamos años hablando de futuro. La vida es ahora”.

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LA HABANA. Minutos antes de que comenzara la ceremonia en la embajada de los Estados Unidos en Cuba, Progreso Semanal conversó con el investigador y politólogo cubano Jesús Arboleya a propósito de la significación de esta ocasión en la historia de las relaciones entre los dos países.

Jesús Arboleya: La prensa norteamericana e internacional destaca el hecho de la apertura de la embajada norteamericana en Cuba como un hecho de trascendencia histórica. Evidentemente es, ya a partir del 17 de diciembre del año pasado sin dudas estamos en presencia de un momento histórico en las relaciones de Cuba y Estados Unidos, pero eso no transforma la naturaleza de esas relaciones, que son conflictivas, que han estado transitando por contradicciones desde el origen mismo de la nación cubana y que se remontan a la independencia de los Estados Unidos y sus pretensiones respecto a Cuba. Sin embargo, no es un hecho menor lo que está ocurriendo porque es un momento que cambia también la manera de hacer política.

Estamos en una transición de la confrontación a la negociación. Eso abre posibilidades a la diplomacia cubana para abrir sus relaciones, no solo con los Estados Unidos sino también con el resto del mundo; y también crea condiciones más favorables para emprendimientos nacionales que ya no van a estar tan sujetos a una política de hostilidad, incluso hacia terceros, que limitaba la posibilidad de las relaciones de Cuba con muchos países. Por lo tanto, estamos en presencia de un acontecimiento importante, que como ya te decía, no cambia la naturaleza de las relaciones con los Estados Unidos ni resuelve por sí mismo las contradicciones entre los dos países pero es un hecho relevante que refleja las transformaciones que han venido ocurriendo en Estados Unidos, en el mundo, y también en Cuba.

Escuche aquí el audio de la entrevista:

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Foto de portada: Carlos Ernesto Escalona Martí (Kako)

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