Cuba abre su embajada

Conferencia de prensa conjunta brindada por el Secretario de Estado de los Estados Unidos, John Kerry, y el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, a propósito de la reapertura, este 20 de julio, de las embajadas en La Habana y Washington.

John Kerry:

Con beneplácito saludo el comienzo de su relación con el gobierno y el pueblo de Cuba. Estamos decididos a vivir como buenos vecinos, sobre la base del respeto mutuo, y queremos que nuestros ciudadanos en los Estados Unidos y en Cuba, miren hacia el futuro con esperanza. Por ello celebramos este día, el 20 de julio, porque hoy empezamos a reparar lo que ha sido dañado,   y abrir lo que ha estado durante demasiado tiempo ha estado cerrado.

Por supuesto, este hito no significa el fin de las profundas diferencias que todavía nos separan. Lo que sí reflejan es la realidad, que la Guerra Fría terminó hace mucho tiempo, y que en interés de ambos países va a ser mejor un acercamiento diplomático que un alejamiento; y que hemos comenzado un proceso de normalización completo y que por supuesto va a llevar tiempo pero que va a beneficiar a los pueblos, tanto en Cuba como en los Estados Unidos. Este deseo de mirar hacia adelante fue lo que impulsó las conversaciones del día de hoy y lo que nos ha hecho llegar a este momento. El ministro de Relaciones Exteriores y yo hemos abordado una gran cantidad de temas  de interés mutuo: la cooperación en las fuerzas del orden, la lucha contra los estupefacientes, las comunicaciones, el internet, temas ambientales, derechos humanos, y también la trata de personas, y por supuesto también hablamos sobre la apertura de nuestras embajadas. Deseamos asegurarnos que estas embajadas puedan funcionar plenamente, y estamos seguros que nuestros diplomáticos en ambos países van a tener la libertad de viajar y conversar con los ciudadanos de todo el país.

Para poder liderar ese esfuerzo, me siento sumamente contento de tener un equipo de primera clase en Cuba, encabezado por el embajador DeLaurentis, encargado de negocios, quien es uno de los mejores y más experimentados servidores públicos. Felicito al ministro de Relaciones Exteriores Rodríguez por la apertura de la embajada de Cuba aquí en Washington esta mañana.

El 14 de agosto voy a realizar mi primer viaje como Secretario de Estado a Cuba, y también voy a celebrar una ceremonia similar en nuestra embajada en La Habana, pero antes de finalizar quiero agradecer a nuestros colegas de Suiza por el papel fundamental que desempeñaron durante mucho tiempo como un Estado protector, que por supuesto, terminó siendo mucho más tiempo de lo que se había anticipado. También deseo agradecer a nuestros amigos del continente que nos instaron, muchas veces durante décadas, que normalizásemos, y ahora han acogido con beneplácito nuestra decisión de hacerlo. Quiero agradecer la ayuda de nuestra subsecretaria Roberta Jacobson y todos los representantes que han trabajado tan denodadamente y que han permitido que se celebrase este día.

Deseo reconocer el compromiso de todos aquellos que se interesaron por las relaciones de Estados Unidos y Cuba, ya sea que estén de acuerdo o no. Los cambios no son fáciles, sobre todo cuando las relaciones están profundamente arraigadas, y aunque nosotros podemos y debemos aprender del pasado, no hay nada más inútil que vivir en el pasado. El presidente Obama y yo creemos que podemos satisfacer las necesidades de nuestro pueblo con políticas para mejorar el futuro. Después de todo, no hay nada para perder y mucho para ganar. Alentando los viajes entre nuestros respectivos países, el intercambio de información, de ideas, la reanudación del comercio, y también la remoción de los obstáculos que han dificultado que las familias se visitasen.

No nos equivoquemos, el proceso de la normalización plena de las relaciones entre los Estados Unidos y Cuba será largo y complejo. Obviamente, vamos a encontrar algunos momentos [de alegría] y también de frustración. Se va a necesitar mucha paciencia. Por lo tanto, debemos comenzar ya este viaje, porque es un viaje que debimos haber comenzado hace mucho tiempo, hoy con la apertura de nuestras embajadas y la visita del Canciller, estamos dando un paso histórico en la dirección correcta.

Tenemos que seguir avanzando en ambos países y tenemos que trabajar de manera abierta y con respeto.

Les puedo asegurar a todo el mundo, inclusive al pueblo de Cuba, que los Estados Unidos van a cumplir con su parte.

Y ahora, es un placer para mí, darle la palabra a nuestro invitado, el ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez.

Bruno Rodríguez Parrilla:

conferencia-prensa-200715iiPerdón por haber llegado tarde. Hemos tenido un encuentro respetuoso y constructivo con el Secretario de Estado John Kerry. Fue de especial significación izar la bandera cubana por primera vez después de 54 años.

No habríamos podido llegar a este momento sin la sabia conducción del liderazgo histórico de la Revolución, encabezado por Fidel Castro, y sin la resistencia y autodeterminación del pueblo de Cuba y su firme convicción de seguir el camino escogido soberanamente.

Hemos llegado hasta aquí también gracias al apoyo solidario de América Latina y el Caribe, de la inmensa mayoría de los países del mundo y de muchos estadounidense y cubanos patriotas residentes en este país que persistieron durante años en sus esfuerzos para que Cuba y los Estados Unidos tuvieran una mejor relación.

Con el Secretario de Estado hemos intercambiado sobre los asuntos tratados por los Presidentes Raúl Castro y Barack Obama en su encuentro en la Cumbre de las Américas en Panamá, sobre el estado actual de las relaciones y los avances que se han logrado desde los anuncios  realizados el pasado 17 de Diciembre, incluyendo la salida de Cuba de la Lista de Estados Patrocinadores del Terrorismo, donde nunca debió estar, y la ampliación de los intercambios sobre temas de interés común.

Trasladé el  reconocimiento de nuestro pueblo y gobierno al presidente Obama por su decisión de trabajar por el cese del bloqueo, de instar al Congreso a eliminarlo definitivamente y por su disposición a adoptar medidas ejecutivas que modifican la aplicación de algunos aspectos de estas políticas, que aunque han sido limitadas  van en la dirección positiva. Hemos subrayado que el Presidente de EE.UU. puede continuar usando sus prerrogativas ejecutivas para contribuir  significativamente a la modificación de aspectos de la aplicación  del bloqueo con vistas a su eliminación. No para buscar cambios en Cuba, que son de la exclusiva soberanía de la República de Cuba y de los cubanos, sino para atender al mejor interés de los ciudadanos estadounidenses. Hemos insistido en que el levantamiento total del bloqueo es esencial para avanzar hacia la normalización de las relaciones bilaterales, así como la devolución del territorio ocupado ilegalmente en Guantánamo y el pleno respeto a la soberanía de Cuba; así como la compensación a nuestro pueblo por daños humanos y económicos.

Reiteramos nuestra invitación a los ciudadanos estadounidenses a ejercer su derecho de viajar a Cuba, como al resto del mundo, y a las compañías de este país a aprovechar en igualdad de condiciones las oportunidades que Cuba ofrece.

El Secretario de Estado y yo hemos ratificado el interés en normalizar los vínculos bilaterales, reconociendo que este será un camino complejo y largo que demandará de la voluntad de ambas partes. He reiterado al señor Secretario de Estado la voluntad del Gobierno cubano de avanzar en el proceso hacia la normalización de las relaciones con los EE.UU. sobre la bases de respeto e igualdad soberana sin menoscabo a la independencia y la soberanía de Cuba y sin injerencias en nuestros asuntos internos.

Es cierto que existen diferencias profundas entre los Gobiernos de Cuba y de EEUU, en cuanto a nuestras concepciones sobre el ejercicio de los Derechos Humanos por parte de todas las personas y en todo el planeta; y también en temas de Derecho Internacional, las cuales inevitablemente persistirán. Pero estamos convencidos de que ambos podemos cooperar y coexistir de manera civilizada sobre la base del respeto de estas diferencias y el desarrollo de un diálogo constructivo orientado al bienestar de nuestros países y pueblos del continente y del mundo.

He transmitido al Secretario de Estado que será bienvenido en La Habana con motivo de la ceremonia de reapertura de la Embajada de EEUU, así que le estaré esperando, señor Secretario, en cualquier momento, y le agradezco su hospitalidad en Washington. Muchas gracias.

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Preguntas y respuestas

La Base Naval de Guantánamo es uno de los resultados de los Estados Unidos para poder controlar el hemisferio. El retiro del bloqueo es algo fundamental. ¿Puede usted responder sobre esos comentarios del Ministro de Asuntos Exteriores? Parecería que es una precondición, que no quería intervención por parte de los EEUU en lo que son los temas domésticos de Cuba. ¿Qué querría usted ver con respecto a los cambios, con respecto a los Derechos Humanos? Señor Ministro bienvenido a los EEUU, al Departamento de Estado, para todos nosotros que hemos visto esta relación durante tantos años, debo decir que este es un evento histórico, parece indicar que hay precondiciones, incluyendo el retiro del embargo y la devolución de Guantánamo.

John Kerry: No es ninguna sorpresa porque ha sido un tema de debate a lo largo del tiempo en el que hemos estado examinando nuestra relación y hemos estado obrando para llegar al día de hoy.  Hay cosas que Cuba querría ver y cosas que querrían ver los EEUU. Ambos han sido sumamente claros el uno con el otro, no ha habido ningún tipo de secreto y es por eso que hemos podido construir esta capacidad de llegar al momento actual.

Con respecto al bloqueo el Presidente Obama no podía ser más claro: el Presidente ha llamado al Congreso pidiendo que se retire el bloqueo. Nuestra esperanza es que el transcurso del desarrollo de esta relación a lo largo de las próximas semanas, meses, años (esperamos que no sean años) que la gente empiece a ver los beneficios que surgen en ambos países como resultado de este cambio en el día de hoy. Entonces luego nosotros esperaríamos que en el momento más apropiado se retire este bloqueo y que se puedan construir mayores cimientos para estas relaciones.

Claro, esto va a requerir más tiempo, todos lo comprendemos, pero esta vez no hay ningún tipo de discusión ni de intención de parte nuestra de alterar el tratado con respecto al arriendo (Base Naval de Guantánamo) pero nosotros sabemos y entendemos que Cuba tiene sentimientos fuertes al respecto. Yo no sé qué nos depara el futuro pero les puedo decir que de parte nuestra eso no es parte de la discusión.

Como dije, ambas partes tienen sentimientos muy profundos, nosotros hemos expresado y siempre expresaremos, porque es parte de nuestra política, de nuestro ADN como país, en EE..UU. nosotros expresamos nuestro entender. Hemos tenido buenos intercambios pero como saben parte de este arreglo que se llevó a cabo tuvo que ver con un intercambio de personas y la puesta en libertad de otras. Nuestra esperanza es que a medida que sigan adelante el tiempo podamos seguir desarrollando aún más.

Pero el día de hoy comentamos cómo llevar esta relación a una relación más fuerte, más robusta, de una manera eficaz para poder poner el acento sobre todos los temas pendientes para aprovechar al máximo este momento y no perder el futuro con respecto al bloqueo y otros temas pendientes. Nosotros seguiremos obrando en este sentido.

Creo que el día de hoy es el principio de un esfuerzo constructivo y queremos que sí se quede.

Cristina Escobar:  Ministro Bruno Rodríguez, quisiera saber cuáles son las ventajas ahora que tenemos embajadas. Secretario de Estado: el gobierno de Cuba ha dicho varias veces en el pasado que los diplomáticos estadounidense en La Habana han violado la Convención Viena y las leyes de Cuba. ¿Continuará siendo así en el futuro o van a respetar la Convención de Viena como dijeron en sus documentos?

Bruno Rodríguez: El hecho de que se hayan restablecido las relaciones diplomáticas y se abran embajadas en ambas capitales, demuestra en primer lugar la voluntad mutua de avanzar hacia el mejoramiento de las relaciones entre nuestros países.

En segundo lugar, establecen nuevos instrumentos que permiten ampliar y profundizar el diálogo bajo las circunstancias que he descrito. En tercer lugar, durante el proceso de conversaciones previas, tal como expresan las cartas históricas que se han intercambiado el presidente Raúl Castro y el presidente Barack Obama, que las bases del normal funcionamiento de estas relaciones diplomáticas son los propósitos y principios de la Carta de Naciones Unidas, los principios de derecho internacional y las normas de las convenciones de Viena de relaciones diplomáticas y consulares.

Por tanto, hemos arribado a acuerdos en esta materia y puedo decir que Cuba será absolutamente respetuosa de dichas disposiciones. Sus diplomáticos se atendrán firmemente en su conducta a esas reglas, y crearemos en La Habana todas las condiciones para el normal funcionamiento de la nueva embajada de los Estados Unidos en nuestra capital.

John Kerry: Yo nada más quiero recalcar lo que ha dicho Bruno. Desde luego, parte de las negociaciones que han llevado a la apertura de las Embajadas eran que teníamos que llegar a un acuerdo con respecto a las funciones diplomáticas. Entonces transcurrimos bastante tiempo y la Secretaria Adjunta Roberta Jacobson negoció con su homóloga. Luego el canciller y yo nos reunimos y firmamos un acuerdo que se acata a la Convención de Viena y requiere que ambos países entiendan lo que es necesario y lo que es apropiado en este momento. Claro, puede estar sujeto a algún cambio en el futuro pero por ahora estamos satisfechos puesto que nos atacamos a la estructura de la Convención de Viena.

La Voz de las Américas: Buenas tardes, ministro Rodríguez, quería saber si abrieron algún tipo de ruta, de trayectoria para las charlas, y cuáles son sus prioridades; y, por lo tanto, ¿prevé usted una apertura política sobre la libertad de expresión y de asamblea, y la legalización de los partidos de oposición?

Bruno Rodríguez: La apertura política en Cuba ocurrió en el año 1959. La bandera que izamos esta mañana en la embajada de Cuba esperó 54 años para regresar a esta capital. Los cubanos nos sentimos muy felices con la manera en que manejamos nuestros asuntos internos. Somos optimistas en la solución de nuestras dificultades, y somos muy celosos de nuestra soberanía. De manera que nos mantendremos en permanente consulta con nuestro pueblo para cambiar todo lo que necesite ser cambiado por voluntad soberana y exclusiva de los cubanos.

Jorge Gestoso, Telesur: Tengo que admitir que estoy… porque escucho al Secretario Kerry que habla perfecto español, y al ministro Rodríguez que habla perfectamente el inglés, o sea que yo no sé en qué inglés, en qué idioma voy a plantear la pregunta original. Empecemos con el señor Secretario Kerry:

¿Opina usted que esta nueva era de relaciones con Cuba sea el reconocimiento de que las políticas de los Estados Unidos de aislar a países de Latinoamérica que difieren de sus opiniones políticas simplemente no funciona?, ¿opina usted que los viajes recientes a Caracas del señor Thomas Channon sea el principio para reconstruir la relación con Cuba (sic)?

Señor Rodríguez, ¿se puede tener relaciones con Estados Unidos cuando Estados Unidos da todas las señales de que no quiere levantar el bloqueo, o el embargo, como le dicen aquí, y no quiere retirarse de Guantánamo? Parte B de la pregunta, para los escépticos, que en realidad lo que ven aquí es un cambio de estrategia y que Estados Unidos, durante más de medio siglo trató de cambiar a Cuba desde afuera, ahora ha implementado una manera creativa para intentar cambiarla desde adentro.

Bruno Rodríguez: Puedo decir que el hecho de que se hayan restablecido las relaciones diplomáticas y se estén abriendo ambas embajadas muestra una voluntad mutua de avanzar hacia la normalización de relaciones bilaterales.

No fue poco escuchar en apenas 15 minutos, en diciembre pasado, al presidente de los Estados Unidos de América reconocer que la política de bloqueo a Cuba había sido errónea, había ocasionado daños y privaciones al pueblo cubano y había provocado aislamiento al gobierno de los Estados Unidos. Hoy, una embajada, un país al que se le reconoce totalmente soberano; aunque es una isla pequeña y vecina.

Debo decir que precisamente el restablecimiento de relaciones diplomáticas y la apertura de embajadas es apreciada por mi país como una señal de avanzar hacia una relación civilizada, a pesar de las diferencias y tendrá sentido únicamente si el bloqueo es levantado; si podemos resolver, en efecto, los problemas pendientes desde hace más de un siglo y podemos componer una nueva clase de relaciones entre los Estados Unidos y Cuba, distinta a la que ha existido a lo largo de toda la historia.

De manera que, en efecto, nosotros sentimos el reconocimiento de la necesidad de levantar el bloqueo a Cuba. El hecho de que en las conversaciones que hemos tenido, incluida la de la mañana de hoy, percibimos respeto a la independencia de Cuba, a la autodeterminación de nuestro pueblo. El hecho de que podemos hablar, como hemos hablado el Secretario de Estado y yo en condiciones de absoluta igualdad soberana, pese a las diferencias, demuestra cómo han ocurrido los hechos que nos han traído aquí hoy, demuestra que el diálogo es provechoso y que Estados Unidos y Cuba, por mandato del pueblo norteamericano y del pueblo cubano, estamos en condiciones de avanzar hacia un futuro de relaciones diferente al que hemos acumulado a lo largo de nuestra historia, y que responda precisamente a los mejores intereses de nuestros ciudadanos.

Hay un orden internacional, se reconoce el derecho internacional como la norma de conducta civilizada de los Estados; hay principios universalmente aceptados, y estos son lo que han permitido llegar hasta este minuto y los que orientarán nuestra conducta de relación hacia él.

John Kerry: Yo he aprendido en mi vida pública que no hay nada más difícil que intentar cambiar actitudes y creencias arraigadas profundamente que se basan en experiencias personales. También he aprendido, obviamente, en la experiencia en la que me uní al Senador John McCain en un esfuerzo de 10 años para intentar cambiar nuestra relación y llegar a la paz para terminar con la guerra después de 20 años que había terminado la guerra, pero había batallas muy profundas en nuestro país sobre ese tema. Durante ese tiempo con mucho esfuerzo pudimos mostrar a la gente que había un camino mejor.

Hace un par de semanas tan solo, el Secretario del Partido Comunista de Vietnam estuvo aquí visitando al Presidente, hoy tenemos relaciones comerciales y las cosas están cambiando rápidamente en ese país; no tan rápidamente como querrían varias personas pero por lo menos están cambiando.

Entonces así es con Cuba, todavía hay muchos sentimientos profundos, aquí en los EE.UU. hay muchos cubano-americanos que han contribuido a la vida en nuestro país, muchos de ellos se oponen al cambio. Algunos opinan que ha llegado el momento de cambiar. Cuando yo presté mi servicio en el Senado de EEUU habían muchos que preguntaban que con el tiempo y nuestra política de aislamiento simplemente no estaba funcionando, nos estábamos autoaislando. Y pensamos que despúes de todos estos años había llegado el momento de intentar algo nuevo.

El Presidente Obama está haciendo esto en este momento. Cuando habló el Presidente de este cambio de política, si quieren ustedes excavar un hoyo muy profundo y siguen excavando y no encuentran lo que están buscando dejen de excavar.

Queda muy claro que nosotros hemos escogido un trayecto distinto, diferente, la gente me dice, la gente que ha visitado Cuba, sienten y advierten la emoción, las posibilidades pero estoy convencido que a medida que iremos resolviendo estos temas vamos a encontrar un mejor camino que va a satisfacer las necesidades de ambos pueblos, de ambos países y es por ello que el Presidente nos ha puesto sobre este camino. Durante años él sentía y percibía que el pueblo cubano era el que estaba pagando el precio más alto y que no estábamos alcanzando el tipo de relación que tenemos ahora.

Con respecto a Venezuela: el apoderado legal del Departamento de Estado, Tom Chanel ha tenido varias conversaciones con Venezuela. Tuvimos una conversación muy productiva antes de la Cumbre de las Américas en Panamá. EE.UU. ha dicho repetidas veces que nosotros querríamos tener una relación normal con Venezuela y nos hemos acercado en un diálogo para cambiar ese diálogo. Claro hay diferencias con el Presidente Maduro y su gobierno y hemos planteado esas diferencias y hablamos de ellas.

También el día de hoy el Ministro Rodríguez y yo hablamos específicamente de Venezuela con la esperanza de encontrar una mejor manera para salir adelante ya que se beneficiaría toda la región. Esperamos seguir adelante en este diálogo con Venezuela, esperamos que las relaciones diplomáticas con Cuba puedan adelantar un mejor diálogo con Venezuela.

No vamos a estar desbordándonos de expresiones con optimismo excesivo para encontrar estas capacidades específicamente pero sabemos que las vamos a buscar. Opinamos que esto va a incidir y vamos a seguir obrando en este sentido. Este va a ser el beneficio que surgirá en el día de hoy.

Con el inicio de relaciones diplomáticas nos comprometemos en hablar de nuestras diferencias, encontrar terrenos en el que podemos trabajar mancomunadamente para ayudar al pueblo de Cuba y de EEUU y los pueblos de toda la región. Muchas gracias.

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WASHINGTON. Personas en las aceras, algunas portando cartelones y no de protestas. Camiones de televisión. Autos entrando a una maravillosa mansión de los años 30 del pasado siglo por la callejuela interior. Bienvenidas, abrazos, saludos, ambiente alegre. ¿Qué estaba ocurriendo hoy en la mansión de 2630 th st NW, de Washington DC?

La historia ha dado un salto de 54 años: oficialmente quedaban restablecidas las relaciones diplomáticas entre los EE.UU. y Cuba. La mansión “sitiada” de alegría y expectación fue durante ese largo período de tiempo la sede de la Sección de Intereses de Cuba en los Estados Unidos de América. Hoy ya vuelve a ser la sede de la embajada de Cuba en los EEUU.

“Demasiado tiempo de hostilidad y separación”, comentó uno de los que portaba carteles en la acera. Se trata de un cubano que reside en los EE.UU. desde hace 43 años, según nos dijo.

“Yo me vine… no estaba de acuerdo con Castro, but (se le  fue) pero Cuba es mi Cuba y now I understand many things… Castro tiene razón en muchas cosas”, dice y agrega que es de Oriente.

Él  no es de los que entraron, quedó afuera porque su mayor interés es ver izar la bandera patria. No tuvo que aguardar demasiado tiempo. Tres soldados del batallón cubano de ceremonias con su paso alto, largo y marcial silencian bocas y comienzan a estrujar corazones en los asistentes, entre los que está el canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla y a su lado la Secretaria Adjunta de Estado para el hemisferio Occidental, Roberta Jacobson.

La bandera asciende lento hasta llegar a la cima del asta y bambolea al empuje del aire. Me hubiera gustado decirle al cubano emigrado de la acera que esa bandera estuvo custodiada, primero por los descendientes del Mayor General independentista Vicente García, un oriental como él y después en el museo de la oriental provincia de Las Tunas. Pero ya estaba lejos de él. Sin embargo, cuando nuestro himno fue cantado por los allí presentes, imaginé que como yo, tendría lágrimas en sus ojos. Como yo y tantos otros. Demasiada historia en la canción nacional y en el pabellón patrio. Pienso en amigos emigrados que deberían haber vivido este momento por el que entregaron más que la vida, como Carlos (Muñiz) o Aruca, pero…

Después, al  interior de la embajada porque el  canciller va a decir unas palabras.  Cámaras, grabadoras, tablets, abundan prestos a captar el momento o  fragmentos del mismo. Yo extraigo mi grabadora.  Ya está el canciller. Record.

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Discurso del ministro de Relaciones Exteriores de la República de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, en la ceremonia de reapertura de la Embajada de Cuba en los Estados Unidos. Washington, 20 de julio de 2015

Excma. Sra. Roberta Jacobson, secretaria de Estado Adjunta y señores funcionarios del Gobierno de los Estados Unidos que la acompañan:

Honorables Miembros del Congreso:

Estimados Representantes de las Organizaciones, Movimientos e Instituciones estadounidenses que han realizado ingentes esfuerzos por el cambio de política hacia Cuba y el mejoramiento de las relaciones bilaterales:

Estimados Representantes de las Organizaciones y Movimientos de la emigración patriótica:

Excelentísimos Sres. Embajadores:

Compañeros de la Delegación Cubana:

Encargado de negocios José Ramón Cabañas, funcionarios y trabajadores de la Embajada de Cuba:

Estimadas amigas y amigos:

La bandera que honramos a la entrada de esta sala es la misma que aquí fue arriada hace 54 años, conservada celosamente en la Florida por una familia de libertadores y luego por el Museo de nuestra ciudad oriental de Las Tunas, como anticipación de que este día tendría que llegar.

Ondea nuevamente en este lugar la bandera de la estrella solitaria que encarna la generosa sangre derramada, el sacrificio y la lucha más que centenaria de nuestro pueblo por la independencia nacional y la plena autodeterminación, frente a los más graves desafíos y peligros.

Rendimos homenaje a todos los que cayeron en su defensa y renovamos el compromiso de las generaciones presentes y, con absoluta confianza en las que vendrán, de servirla con honor.

Invocamos la memoria de José Martí, quien vivió consagrado a la lucha por la libertad de Cuba y conoció profundamente los Estados Unidos. En sus “Escenas Norteamericanas”, nos dejó una nítida descripción de la gran nación del norte y el elogio de lo mejor de ella. También, nos legó la advertencia de su desmedida apetencia de dominación que toda una historia de desencuentros ha confirmado.

Hemos llegado aquí gracias a la conducción firme y sabia del líder histórico de la Revolución Cubana Fidel Castro Ruz, a cuyas ideas siempre guardaremos lealtad suprema. Recordamos su presencia en esta ciudad, en abril de 1959, para promover relaciones bilaterales justas y su sincero homenaje a Lincoln y Washington. Los propósitos que tempranamente lo hicieron venir, son los que hemos intentado en estas décadas y coinciden exactamente con los que nos proponemos hoy.

Muchos en esta sala, políticos, periodistas, personalidades de las letras o las ciencias, estudiantes, activistas sociales estadounidenses, atesoran infinitas horas de enriquecedora conversación con el Comandante que les permitieron comprender mejor nuestras razones, objetivos y decisiones.

Este acto ha sido posible por la libre e inquebrantable voluntad, la unidad, el sacrificio, la abnegación, la heroica resistencia y el trabajo de nuestro pueblo, y por la fuerza de la Nación y la cultura cubanas.

Varias generaciones de la diplomacia revolucionaria confluyeron en este esfuerzo y entregaron sus mártires. El ejemplo y el verbo trepidante de Raúl Roa, el Canciller de la Dignidad, continúan animando la política exterior cubana y estarán en el recuerdo de los más jóvenes y de los futuros diplomáticos.

Soy portador de un saludo del Presidente Raúl Castro, expresión de buena voluntad  y de la sólida decisión política de avanzar, mediante el diálogo basado en el respeto mutuo y la igualdad soberana, hacia una convivencia civilizada, aun dentro de las diferencias entre ambos gobiernos, que favorezca la solución de los problemas bilaterales, promueva la cooperación y el desarrollo de vínculos mutuamente ventajosos como desean y merecen ambos pueblos.

Sabemos que ello sería una contribución a la paz, el desarrollo, la equidad y la estabilidad del continente, al ejercicio de los propósitos y principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas y en la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, firmada en la II Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, en La Habana.

Con el restablecimiento de las relaciones diplomáticas y la reapertura de Embajadas, culmina hoy una primera etapa del diálogo bilateral y se abre paso al complejo y seguramente largo proceso hacia la normalización de las relaciones bilaterales.

Es grande el desafío porque nunca ha habido relaciones normales entre los Estados Unidos de América y Cuba pese a un siglo y medio de intensos y enriquecedores vínculos entre los pueblos.

La Enmienda Platt, impuesta en 1902 bajo ocupación militar, cercenó un esfuerzo libertador que había contado con la  participación o la simpatía de no pocos ciudadanos norteamericanos y dio origen a la usurpación de territorio cubano en Guantánamo. Sus nefastas consecuencias marcaron indeleblemente nuestra historia común.

En 1959, Estados Unidos no aceptó la existencia de una pequeña y vecina isla totalmente independiente y unos años después, aun menos, la de una Revolución socialista que tuvo que defenderse, y desde entonces, encarna la voluntad de nuestro pueblo.

Cito la historia para afirmar que hoy se abre la oportunidad de empezar a trabajar para fundar unas relaciones bilaterales nuevas y distintas a todo lo anterior. Para ello, el gobierno cubano compromete toda su voluntad.

Solo la eliminación del bloqueo económico, comercial y financiero que tanto daño y privaciones ocasiona a nuestro pueblo, la devolución del territorio ocupado en Guantánamo y el respeto a la soberanía de Cuba darán sentido al hecho histórico que estamos viviendo hoy.

Cada paso que se avance contará con el reconocimiento y la favorable disposición de nuestro pueblo y gobierno, y recibirá seguramente el aliento y el beneplácito de la América Latina y el Caribe y del mundo.

Ratificamos la voluntad de Cuba de avanzar hacia la normalización de las relaciones con los Estados Unidos, con ánimo constructivo, pero sin menoscabo alguno a nuestra independencia, ni injerencia en asuntos que pertenecen a la exclusiva soberanía de los cubanos.

Persistir en objetivos obsoletos e injustos y solo proponerse un mero cambio en los métodos para conseguirlos, no hará legítimos aquellos ni ayudará al interés nacional de los Estados Unidos ni al de sus ciudadanos. Sin embargo, si así ocurriera, estaríamos dispuestos a aceptar ese desafío.

Acudiremos a este proceso, como escribiera el presidente Raúl Castro en su carta del 1ro. de julio al Presidente Barack Obama, “animados por la intención recíproca de desarrollar relaciones respetuosas y de cooperación entre nuestros pueblos y gobiernos”.

Desde esta Embajada, continuaremos trabajando con empeño para fomentar las relaciones culturales, económicas, científicas, académicas y deportivas, y los vínculos amistosos entre nuestros pueblos.

Trasmitimos el respeto y reconocimiento del gobierno cubano al Presidente de los Estados Unidos por su llamado al Congreso a levantar el bloqueo y por el cambio de política que ha enunciado, en particular por la disposición que ha expresado de ejercer sus facultades ejecutivas con ese propósito.

Recordamos especialmente la decisión del Presidente Carter de abrir Secciones de Intereses respectivas en septiembre de 1977.

Me complace agradecer al gobierno de la Confederación Suiza por su representación de los intereses cubanos durante los últimos 24 años.

En nombre del Gobierno y del pueblo de Cuba, deseo expresar nuestra gratitud a los miembros del Congreso, académicos, líderes religiosos, activistas, grupos de solidaridad, empresarios y tantos ciudadanos estadounidenses que se esforzaron a lo largo de muchos años para hacer llegar este día.

A la mayoría de los cubanos residentes en los Estados Unidos, que han defendido y reclaman una relación diferente de este país con nuestra Nación, expresamos reconocimiento. Nos han dicho, conmovidos, que multiplicarán sus esfuerzos, leales a la tradición de la emigración patriótica que sirvió de sustento a los ideales de independencia.

Expresamos gratitud a nuestros hermanos latinoamericanos y caribeños, que han estado de manera decisiva junto a nuestro país y reclamaron un nuevo capítulo en las relaciones entre los Estados Unidos y Cuba, al igual que lo hicieron con extraordinaria constancia muchísimos amigos en todo el mundo.

Reitero nuestro reconocimiento a los gobiernos, aquí representados por el Cuerpo Diplomático, que con su voz y voto en la Asamblea General de las Naciones Unidas y en otros ámbitos dieron una contribución decisiva.

José Martí organizó desde aquí el Partido Revolucionario Cubano para conquistar la libertad, toda la justicia y la dignidad plena de los seres humanos. Sus ideas, reivindicadas heroicamente en el año de su Centenario,  siguen siendo la esencial inspiración en este camino que nuestro pueblo, soberanamente, ha escogido.

Muchas gracias.

Pinche aquí para ver el video de la intervención de Bruno Rodríguez en la reapertura de la embajada de Cuba en los Estados Unidos.

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