¿Listo para ir a Cuba? Ahora es aún más fácil

¿Planea un viaje a Cuba? Por estos días, los norteamericanos que desean visitar la Isla pueden reservar una habitación por medio de Airbnb.com, el sitio web de alquiler de casas, y buscar vuelos en CheapAir.com. En el otoño, puede que hasta puedan zarpar al oscurecer en un ferry desde Miami y atracar en la bahía de La Habana antes del desayuno.

Estas son opciones inimaginables hace seis meses, y reflejan la creciente gama de oportunidades de viaje nacidas del détente entre los dos países.

Desde que el presidente Obama anunciara el 17 de diciembre que su gobierno restablecería las relaciones diplomáticas con Cuba, y además relajaría las restricciones acerca de los viajes a la Isla, los norteamericanos han estado viajando a Cuba quizás en el mayor número desde la revolución de Fidel Castro en 1959.

“Todo el mundo quiere ir”, dijo Vivian Mannerud, ejecutiva principal de Airline Brokers Company, una agencia de viaje que se especializa en Cuba. Ella dijo que el negocio de Airline Brokers se había incrementado en un tercio desde diciembre. “La gente ve que todo esto se va a abrir, y quieren ver a Cuba antes de que se convierta en Cancún”.

Ansiosos por una parte del pastel, aerolíneas, operadores de hoteles, de cruceros y líneas de ferry, así como agencias de viaje –en línea y fuera de línea– se apresuran a ofrecer servicio en Cuba.

Las compañías charter han abierto nuevas rutas, los proveedores de viajes culturales y educacionales han agregado diferentes tipos de excursiones, algunos agentes de viaje en línea han comenzado a aceptar reservaciones relacionadas con Cuba, y cientos de cubanos han puesto carteles para dar la bienvenida a los norteamericanos que no caben en el saturado sector hotelero.

Y mientras La Habana se prepara para la 12ma Bienal, que se inaugura el 22 de mayo e incluirá una exposición de obras del Museo de las Artes del Bronx, grupos de aficionados, curadores, directores de museos y coleccionistas se suman a las muchedumbres.

Sin embargo, para los norteamericanos un viaje a Cuba está lejos de ser normal. El turismo está prohibido por el embargo de Estados Unidos y los norteamericanos que quieren visitar la Isla deben estar incluidos en una de las 12 categorías de viaje con licencia (incluyendo la de persona a persona).

A pesar de la decisión del presidente Obama de eliminar a Cuba de la lista de estados patrocinadores del terrorismo, las restricciones financieras se mantienen, lo que en muchos casos impiden que los viajeros paguen en línea o con tarjetas norteamericanas de crédito.

Pero a medida que emergen nuevos servicios, los viajes entre los dos países se están haciendo más sencillos que en cualquier otro momento desde que se introdujeron las sanciones a principios de 1960.

Llegar allí todavía es caro. No hay vuelos comerciales directos desde Estados Unidos a Cuba y podría pasar un año o más antes de que los acuerdos entre las autoridades de aviación de los dos países los hagan posibles. Los vuelos charter cuestan entre unos $460 dólares y $500, ida y vuelta de Miami a La Habana, u $850 ida y vuelta desde Nueva York.

A pesar del costo, son las opciones más populares. De un estimado de 600 000 pasajeros de Estados Unidos que visitaron Cuba el año pasado, incluyendo aproximadamente medio millón de cubanos y cubanoamericanos, unos 365 000 usaron vuelos charter, según datos compilados por OAG, una compañía con sede en el Reino Unido y que monitorea el tráfico aéreo.

Y el número de rutas está creciendo; durante los últimos meses, las compañías charter han anunciado nuevos vuelos desde Orlando, Tampa, Nueva Orleáns y Nueva York.

En febrero, CheapAir.com comenzó a permitir que los clientes reservaran pasaje para Cuba, ya fuera con charters licenciados o por medio de terceros países. Un vuelo de Nueva York a La Habana con escala en Miami (ida) y Ciudad México (regreso), por ejemplo, con una combinación de Interjet, CTS Charters y American Airlines, aparece con un precio de más de $1 200.

Una opción más barata –y más romántica– podría estar disponible en los próximos meses desde que el Departamento del Tesoro emitió este mes licencias al menos a tres compañías de la Florida (Baja Ferries, Havana Ferry Partners y Airline Brokers Company) para que ofrezcan servicios entre Estados Unidos y Cuba.

Ansiosos por una parte del pastel, aerolíneas, operadores de hoteles, de cruceros y líneas de ferry, así como agencias de viaje se apresuran a ofrecer servicio en Cuba. Foto: Lisette Poole para The New York Times.
Ansiosos por una parte del pastel, aerolíneas, operadores de hoteles, de cruceros y líneas de ferry, así como agencias de viaje se apresuran a ofrecer servicio en Cuba. Foto: Lisette Poole para The New York Times.

Ahora que es más fácil llegar a Cuba, el reto es encontrar un lugar donde dormir.

Los organizadores de viaje que operan en Cuba dicen que un repentino aumento de visitantes norteamericanos, y de europeos y canadienses ansiosos por ver a Cuba “antes de que cambie”, ha puesto a prueba la infraestructura turística de Cuba casi hasta su límite.

“Apenas puede encontrarse un hotel decente en La Habana en mayo”, dijo Steve Cox, director ejecutivo de International Expeditions, que recientemente obtuvo una licencia para manejar cruceros, y agregó, “Incluso junio está difícil”.

Organizadores de viajes dijeron que había escasez de habitaciones de hotel, guías, traductores y autobuses.

A falta de espacio en hoteles, más viajeros están alquilando habitaciones o casas propiedad de cubanos. Esto se hizo más fácil este mes después de que en abril Airbnb, la compañía de alquiler de casas con sede en San Francisco, comenzó a incluir en su lista a unos 1 000 alojamientos cubanos en su sitio web. (Los cubanos también alquilan por medio de sitios menos conocidos como Casaparticular.com o Casas-Cuba.org.)

Geo Darder, quien organiza unos cuatro viajes al mes a Cuba por medio de la Fundación Copperbridge, dijo que las autoridades cubanas están comenzando a promover nuevos destinos, como la ciudad colonial de Remedios, en el centro de la Isla, como alternativas a La Habana y Trinidad.

“Tiene sentido, dijo el señor Darder, presidente de la fundación sin fines de lucro con sede en Miami. “De la misma manera que un pie talla 7 solo cabe en un zapato talla 7, hay un límite para la cantidad de gente que cabe en una ciudad”.

(Tomado de The New York Times)

Traducción de Germán Piniella para Progreso Semanal.

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