El regreso de Donohue y el fin del bloqueo

Por Aurelio Pedroso y Rachel D. Rojas

LA HABANA. La última vez que Thomas J. Donohue, presidente de la Cámara de Comercio de Estados Unidos, visitó esta capital hace 15 años, se despidió en rueda de prensa convocada en el hotel Habana Riviera con una respuesta adobada con fino humor y no ausente de oculta ironía, que fue acogida con agrado por casi todos los participantes.

Le preguntaron entonces qué opciones quedarían para el vecino país si no llegaban a tiempo para negociar en diferentes renglones de la economía y las finanzas ante el empuje europeo que se avizoraba en esos años.

La “humilde” declaración de Donohue fue que, en última instancia, si todas las plazas estaban ocupadas por el capital foráneo ya presente en la Isla (o en vías de acercamiento), ellos bien que podrían dedicarse a la compra de esa interminable colección de autos viejos norteamericanos de los años 30, 40 y 50 que aún rodaban por toda la geografía insular.

“Y entonces” —dijo con modestas esperanzas— “luego veríamos qué oportunidades tendríamos en las finanzas, las telecomunicaciones, tecnologías, turismo, transporte, alimentación y en otras opciones más”.

Tres lustros después regresa a Cuba con un escenario distinto en la Isla que lo animó a él y su comitiva a tener “una visión de primera mano sobre los cambios en las políticas económicas de Cuba” y analizar “si están afectando o no la capacidad de hacer negocios”.

Donohue y sus influyentes acompañantes, tienen muy claro que en virtud del embargo o bloqueo, como quiera llamársele según desde donde se mire, poco o nada se podrá hacer, planear o soñar si la poderosa entidad que representa a más de 300 000 mil negocios como socios directos, no mueve su comprobada influencia política en el levantamiento de las sanciones impuestas por Estados Unidos a Cuba, tan criticadas por la comunidad internacional.

En esta visita, que ha despertado interés en las más altas instancias políticas de la nación –sostuvo el jueves una reunión con el presidente Raúl Castro-, le acompañan Steve Van Andel, presidente de la Junta de Directores de la Cámara de Comercio y presidente de la compañía Amway, y Marcel Smith, vicepresidente ejecutivo director de la compañía Cargill.

El novedoso entramado económico que constataron en Cuba tiene como atractivo singular la nueva Ley de Inversión Extranjera, cuya carta de presentación no es otra que la Zona Especial de Desarrollo de El Mariel que el gobierno cubano privilegia como receptora de inversión foránea.

En el mismo podio que ocupó este jueves en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, Donohue expresó ya, en 1999, su desacuerdo con la política de bloqueo norteamericano contra Cuba.

Consideraba entonces que era hora de abrir un nuevo capítulo en las relaciones entre ambos países, y que debía ser pronto además. Sus expectativas no se cumplieron hasta el momento.

“Ya hemos abierto ese nuevo capítulo, pero aún no lo hemos cerrado. El avance no ha sido tan rápido como hubiéramos querido, pero al menos está sucediendo”, consideró en esta ocasión.

Donohue destacó el hecho de que, por un lado, Cuba está cambiando “algunas de sus políticas económicas” y “el sector privado evidentemente está creciendo”; y por otro, “Estados Unidos también ha revisado algunas de sus restricciones en cuanto a movimiento de personas y dinero”. Pero no dejó de señalar que “resta mucho que hacer por ambas partes”.

El presidente de la Cámara de Comercio de Estados Unidos le sugirió, desde La Habana, al presidente Barack Obama, una lista de pasos adicionales para facilitar el aumento de los viajes entre las dos naciones, la creación de nuevas vías para la importación y exportación de bienes y servicios en varias áreas económicas –con énfasis en el sector privado-; la expansión de los contactos diplomáticos y la promoción de las relaciones pueblo a pueblo.

Insistió además en la importancia que para Estados Unidos tienen temas como los derechos humanos y las libertades personales, tópicos que se mantienen en la agenda del diferendo entre los dos países, los cuales —opinó el influyente visitante—, “necesitan ser abordados por nuestros gobiernos en diálogo continuo y constructivo”.

En Cuba ha encontrado, dijo, un saludable “espíritu empresarial que vive en el corazón de muchos cubanos”, y ratificó el deseo de regresar a su país “con una comprensión más clara de las reformas que están teniendo lugar, para valorar la forma en la que el sector privado de Estados Unidos podría brindar su apoyo. Estamos tratando de vincular a cubanos de todos los sectores y explicarles la manera en la que la empresa privada podría mejorar su vida drásticamente”.

“Cuba es segura para la inversión no solo para los ciudadanos de Estados Unidos -estamos a 90 millas-, sino para todo el mundo, teniendo en cuenta los cambios que están teniendo lugar”, afirmó Thomas J. Donohue.

“Hemos venido aquí para valorar la seriedad de ese esfuerzo y para alentarlo y apoyarlo en la forma que podamos”, agregó.

Progreso Semanal/ Weekly autoriza la reproducción total o parcial de los artículos de nuestros periodistas siempre y cuando se identifique la fuente y el autor.

Político

 

This website uses cookies to improve your experience. We'll assume you're ok with this, but you can opt-out if you wish. Accept Read More