Escoja al peor subalterno de Trump

¿Todos los pésimos empleados en Estados Unidos trabajan para la Casa Blanca de Trump?

Bueno, probablemente no. Donald Trump no contrató al hombre que les dijo a los hawaianos que iban a ser alcanzados por un misil balístico. O al representante de una aerolínea que fue acusado de presionar a un pasajero para que arrojara a su hámster al inodoro.

Pero para encontrar ineptitud general y capacidad de crear crisis al más alto nivel, hay que buscar en el equipo presidencial. Justo esta semana tuvimos un importante asesor con múltiples acusaciones de abuso doméstico, además de un jefe de personal que nunca pareció molestarse en averiguar acerca del asunto. Y una directora de comunicaciones –la tercera en poco más de un año– que ayudó a escribir la declaración defendiendo a dicho asesor, con quien resulta que también estaba saliendo.

Obviamente, la verdadera culpa recae sobre Trump, cuyo único comentario el viernes acerca del abuso doméstico fue decir que el exasesor “hizo muy buen trabajo”. Pero acerca de los subordinados, ¿cuál creen ustedes que es el peor?

Además de Omarosa. (*) Pensemos en los principales funcionarios que aún están en pie, más o menos. Y aunque votar por John Kelly es adecuado, sería interesante hablar de otra persona por un tiempo.

El tiempo en ejercicio de un cargo es irrelevante. Kirstjen Nielsen solo ha sido secretaria de Seguridad Interna durante un par de meses, pero ya la conocemos como la mujer que intentó apoyar a su jefe alegando que no estaba segura si Noruega era un país predominantemente blanco.

El secretario de Salud y Servicios Humanos, Alex Azar, acaba de ser nombrado, por lo que probablemente no podemos culparlo por el hecho de que el jefe de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades estaba invirtiendo en acciones de empresas tabacaleras. Sin embargo, se supone que la misión de Azar sea reducir los precios de los medicamentos por receta, y su principal calificación es haber dirigido la división estadounidense de una compañía farmacéutica durante los cinco años en que el precio de su insulina aumentó de $122 a $274 por bulbo.

¿Qué hay de la ineptitud? Podría ser una ventaja. El año pasado, cuando pedí a los lectores que votaran por el Peor Miembro del Gabinete, la Secretaria de Educación Betsy DeVos ganó porque los amigos de las escuelas públicas estaban preocupados por su cruzada a favor de la privatización. Aún enarbola esa bandera, pero parece que no puede hacer mucho más que agitarse. “La burocracia es mucho más formidable y difícil de lo que yo había pensado”, se quejó.

Scott Pruitt, jefe de la Agencia de Protección Ambiental, fue uno de los finalistas, y ha sido mucho más efectivo: las regulaciones de protección ambiental están cayendo a izquierda y derecha. Y olvídense del calentamiento global. (“¿Realmente sabemos cuál debería ser la temperatura ideal de la superficie en el año 2100?… Es bastante arrogante por nuestra parte pensar que sabemos exactamente lo que debería ser en 2100”.) La cabina telefónica súper segura de $25,000 todavía está en su oficina.

El Fiscal General Jeff Sessions está ocupado promoviendo la pena de muerte federal y tratando de enjuiciar a la industria de la marihuana en estados donde la hierba es legal. Su mejor defensa es el factor lástima: Trump odia al Departamento de Justicia, y Sessions ni siquiera es invitado a Camp David con el resto de la pandilla.

Con un grupo tan deprimente, es un alivio cuando puedes encontrar diversión en un golpe bajo. Por ejemplo, las personas serias están molestas por la forma en que el representante de Comercio de Estados Unidos, Robert Lighthizer, intenta desmembrar la Organización Mundial del Comercio. Las mentes más pequeñas están fascinadas por los informes de que Lighthizer tiene un retrato de tamaño natural de sí mismo colgado en una pared de su casa.

El secretario de Comercio, Wilbur Ross, está a cargo del próximo censo, que no cuenta con fondos suficientes, y hay rumores de que el candidato principal para subdirector es un profesor muy partidista de Texas, cuyo libro acerca del rediseño de distritos electorales está subtitulado “Por qué las Elecciones Competitivas son Malas para Estados Unidos”. Podríamos discutir eso, o el hecho de que Ross supuestamente irritó al presidente al quedarse dormido en reuniones.

¿Qué me dicen del Secretario del Tesoro Steve Mnuchin? En cuanto a su lado sombrío, se puede culpar a Mnuchin por promover la nueva y muy complicada ley tributaria, y estar a cargo del Servicio de Impuestos Internos (IRS), el cual va a administrar dicha ley con un personal drásticamente reducido y un historial de no responder al 21 por ciento de las llamadas de ayuda en línea. El nuevo nominado de Trump para dirigir el IRS es un abogado de impuestos que se especializa en la defensa de clientes ricos contra –¡efectivamente! – el IRS. Para animar las cosas, podemos volver a recordar el momento en que Mnuchin posó con su esposa, vestida con guantes negros de ópera y un peinado insinuante, admirando su firma en los billetes en el Buró de Grabado e Impresión.

El secretario del Interior Ryan Zinke es bien conocido por su entusiasmo por la perforación de combustibles fósiles. Pero incluso algunos de sus admiradores estaban un poco perplejos cuando anunció una política de expansión de la extracción de petróleo y gas en el mar, y luego agregó abruptamente que habría una excepción para… la Florida. ¿Creen que tiene que ver con Mar-a-Lago? Pueden contemplar eso, o el hecho de que los contribuyentes pagaron $6,000 por llevar Zinke en helicóptero a una importante cita para montar a caballo con Mike Pence.

O.K., amigos: Voten por quién les gustaría que se fuera. No vale votar por todos.

(*) Omarosa Manigault  es una controvertida participante en varios reality shows junto a Donald Trump. En 2013, la revista TV Guide la incluyó en su lista de Los 60 Peores Villanos de TV de Todos los Tiempos. Luego de trabajar en la campaña presidencial, Trump la nombró en su equipo de transición y más tarde directora de comunicaciones de la Oficina de Coordinación Pública de la Casa Blanca. En diciembre de 2017 fue cesanteada por John Kelly, jefe de Personal del presidente. Actualmente es una crítica feroz de Donald Trump.

Foto de portada: Algunos de los miembros del gabinete del presidente Trump en el discurso del Estado de la Unión. Crédito Saul Loeb / Agence France-Presse – Getty Images.

(Tomado de The New York Times)

Traducción de Germán Piniella para Progreso Semanal.

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