La ruta del Sur… hacia el Sur

Desde que en enero de 2017 el presidente saliente Barack Obama eliminara la Política Pies Secos/Pies Mojados, la ruta del Sur, seguida por los emigrantes cubanos en su camino a Estados Unidos, ya no conduce fundamentalmente al Norte.

A finales del año pasado, la llegada simultánea de más de 70 cubanos a un punto fronterizo de Chile visibilizó el movimiento de nacionales que, hacia ese país y otros de la región, se ha estado manifestando con más fuerza a partir de que se cortara el flujo irregular entre Cuba y Estados Unidos.

El “tranque” que supuso tal “estampida” dejó al descubierto una nueva ruta en la que ya no intervienen Ecuador, Colombia, Costa Rica y México, sino una más al sur, pasando por Guyana, Brasil y Bolivia, y que termina en el Sur.

Un periódico uruguayo, en los primeros días de 2018, reseñó la presencia de cientos de cubanos en Santa Rosa, pequeña comunidad del departamento de Canelones. Según el reporte, la mayoría de los emigrantes allí asentados procedían de Ciego de Ávila.

Luego, la prensa brasileña dio cuenta de un accidente automovilístico en el que fallecieron tres ciudadanos cubanos, en Río Grande do Sul.

A principios de enero, en Brasil murieron 3 cubanos que viajaban en este taxi rumbo a Uruguay. Fuente: PRF.

Este es el testimonio de uno de los avileños que cruzó una a una las fronteras latinoamericanas, rumbo al Sur. Es un joven de menos de 30 años, profesional. Con él iban su novia y un amigo. Digamos que se llama YG.

YG: El pasaje para Guyana lo sacamos desde Ciego, pero normalmente se saca en la Habana-. Lo compramos en la aerolínea Easy sky porque es más barata que Copa Airlines, nos costó 750, con el pago de a estancia en el aeropuerto incluido. Pero creo que ahora hay una aerolínea más barata que se llama Aruba.

“Llegó el día del vuelo y fuimos temprano en la noche al aeropuerto José Martí, porque como somos de provincia vamos directo, a pesar de que los vuelos para Guyana siempre salen al amanecer. El de Copa siempre es a las 6:00 am y el de Easy sky a las 7:00 am.

“El primero hace escala en Panamá y el segundo en Roatam, una isla perteneciente a Honduras, en un aeropuerto sin condiciones para bajar del avión. Cuando  comenzó la travesía y aún Obama no había quitado Pies secos/Pies Mojados, varios cubanos de los primeros vuelo se bajaron y jamás  continuaron su vuelo hacia Guyana. En un viaje anterior,  pensé que si me dejaban bajar ahí mismo corría como hicieron otros,  y la travesía hacia EEUU hubiera sido más corta, jajjaja. Lamentablemente pasamos una hora y media encima del avión esperando que habilitaran, incomodos, sin poder bajar ni entrar al baño del avión, porque cerca están los compartimentos del combustible.

“Cuando llegamos a Guyana hice la misma operación de las otras veces anteriores en que viajaba por negocios: escondí una parte del dinero y solo declaré 1500, que es lo lógico para pasar una semana como turista en ese país. Saqué  mis documentos y mi reserva del hotel falso a donde iría, pues la pre reserva me costaba 15.00 cuc, pero era solo para mostrar en los registros migratorios, pues siempre me quedaba en hostales más económicos.

“En el aeropuerto de Guyana me estaba esperando un taxi, fuimos para la casa de renta, dormimos esa noche, y al día siguiente el mismo taxista nos recogió a eso de las 6:00 de la mañana. Fuimos rumbo al aeropuerto de Ogul. Hay que estar a las 6:30 am  porque la avioneta sale a las 8.00 am y se debe chequear los equipajes, el pasaje cuesta 135.00 dólares.

“La avioneta nos llevó a una ciudad que está cerca de la frontera con Brasil, llamada Lethem. Apenas nos bajamos frente del aeropuerto tomamos un taxi, que cobra entre  100 y 150 dólares por persona para Boa Vista, el primer pueblo de Brasil. Nos bajamos en la terminal de autobuses, que le dicen Rodoviaria. No se puede decir que es la de guaguas porque eso allá quiere decir niños y la gente se confunde.  En la oficina de la federal de esa terminal pedimos  un papel para transitar tres días dentro de Brasil. Lo dan sin muchos problemas.

“Ahí mismo, en la Rodoviaria buscamos una agencia de viaje y sacamos pasaje en avión para Porto Velho. A quienes no les dan el permiso, cosa que es muy improbable,  se van para frente de la terminal y se quedan en un hotel llamado Itamaraty, donde cobran 36 reales (13 dólares) por persona. Luego contactan con un taxista cubano que hace todo el recorrido. El tipo es experto: te lleva a cambiar el dinero, a tirarte la foto y a comprar el formulario. Ese formulario se entrega en la federal, te registran y te dan un papel que con eso, vas al correo, pagas 7.00 reales y te dan un sello para que lo entreguen en la Fascenda, que es como el registro civil. Ahí te dan el carnet de Brasil; al doblar la calle lo plasticas por 5.00 reales y ya casi eres brasileño.

“En la agencia de viaje hay un vuelo que hace escala en Brasilia, que  cuesta 350 hasta Porto Velho, pero  el que hace escala en Manaos es más barato. De todas formas nosotros nos fuimos en bus hasta Manaos y allí cogimos un avión para Porto Velho. Al llegar, pedimos un taxi hasta la terminal y de ahí una guagua hasta Guajara Mirim. Dormimos esa noche ahí y coordinamos con un muchacho de la zona que nos llevó a vacunarnos.

” Luego fuimos a la Federal a pedir la salida de Brasil y al otro día bien temprano al consulado de Bolivia, en Guajara Mirim, para pedir la visa.  Al consulado de Bolivia hay que ir con una foto y 10 reales, y una vez que tuvimos las visas nos fuimos para la estación de barcos y tomamos una lancha a Guayarameren, Bolivia.

“De ahí, otra vez en taxi hasta la agencia de los aviones. Una se llama Tan (más barata, pero solo sale los jueves y domingos) y la otra Ecojet, vuela todos los días. Se puede ir hasta La Paz en bus, pero no es aconsejable, porque son casi 30 horas de viaje  y hay que pasar por el camino de la muerte,  una de las siete carreteras más peligrosas del mundo.

“En La Paz tuvimos que comprar Surochipil, una pastilla para darle oxígeno al cerebro, porque La Paz está a 4000 metros de altura y  la gente hasta se desmaya.  Apenas llegamos tomamos un taxi colectivo por 40 bolivianos a Oruro, y  de allí  otro taxi colectivo a Pisiga. Los que llegan temprano van para la frontera y piden refugio, ensayan el teatro. Los que llegan tarde preguntan dónde están las monjitas que ayudan a los cubanos y se quedan esa noche y al otro día van para la frontera.

“Hay un bus por 5000 pesos chilenos hasta Iquique. Los que no reciben el permiso de entrada, dan la vuelta por el lado de la frontera y entran por un hueco que hay. Yo  lo hice a las 12:00 del día por miedo a que me cogiera la noche. Crucé la frontera tres veces para buscar los equipajes.

“Si nos hubieran dado el permiso de entrada solo hubiéramos pagado 5000. pero tuvimos que hablar con el chofer y le dimos 20.00  dólares cada uno hasta Iquique, para nos bajara antes de los puntos de control. Lo ideal sería que al llegar a la frontera hubiésemos podido pedir el refugio, pues todo habría sido más fácil. De Iquique a Santiago son 25 000 pesos chilenos, más o menos 30 dólares.

“Y ya acá… a legalizarse y a luchar.”

– ¿Cuántos cubanos viste en el camino?

–  La mitad del avión en que viajé a Guyana y otros que llevaban tiempo allí, trabajando. La mayor concentración la vi en Brasil.

– ¿Los cubanos en Chile se han organizado?

– Sí, somos muchos y nos reunimos. Nos vemos en la calle y en Extranjería, aunque no somos tantos comparados con los colombianos, venezolanos, peruanos y haitianos. Hay una fundación que se llama Raíces Cubanas que hace actividades y nos reunimos en fechas conmemorativas de nuestro país.

– ¿Existen negocios de cubanos radicados en Chile?

– Sí, clínicas de médicos cubanos, restaurantes, empresas. Gente que vino hace mucho tiempo.

– ¿Y de Ciego de Ávila, siguen llegando?

– Sí, muchos. Cientos de conocidos; a algunos los he acogido en mi departamento. Y otros en lugar de Chile, van para Uruguay. Esa historia te la hago otro día, o te pongo en contacto con un amigo que está allá.

Entre Cuba y Chile hay 6393 kilómetros, si se viajara en línea recta y sin escala. Ese viaje en avión no habría excedido las 12 horas de vuelo y tendría toda la seguridad que cualquier aerolínea decente puede ofrecer.

Pero YG y sus acompañantes debieron sortear carreteras peligrosas, puntos fronterizos,  viajes marítimos y aéreos durante una semana, con más incertidumbres que verdades confirmadas.

La ruta del sur hacia el sur también tiene “coyotes” que, ante el más mínimo indicio de falta de dinero entre los migrantes, usarán la fuerza, tal y como ha sucedido en otras travesías por Centroamérica. Y también tiene cuerpos policiales a la caza de esos coyotes y de los migrantes. Y muchos más riesgos. La foto del accidente es solo un botón de muestra.

Este testimonio no es una receta paso a paso para dejar Cuba rumbo a algún otro país del continente. No recoge los momentos de duda, desasosiego, frío, hambre, miedo. No cuenta la historia de las madres que aguardan buenas noticias con el corazón en la boca. No cuenta la historia de los hijos que quedaron atrás.

No dice, por ejemplo, que si Chile recibe de tan buen agrado a los cubanos, debía ser más sencillo poder emigrar legalmente, sin jugarse la vida, sin tener que interpretar un papel en la frontera. Claro, tampoco dice por qué se van los jóvenes de Cuba.

Pero esas son otras historias.

(Tomado de su blog Plaza de Sayli)

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