El Doctor Zhivago y los candidatos a diputados

LA HABANA. Cargadito de acontecimientos noticiosos tuvimos el pasado fin de semana. Todos, absolutamente todos, discutibles, dignos de razonar y también polemizar porque al final del camino exigen de una interpretación política que cada cual le ha dado según sus convicciones.

Y no por importancia, sino por orden de aparición, tenemos el filme estadounidense Doctor Zhivago, basado en la novela del mismo nombre y escrita por Boris Pasternak. Cuentan fuentes de todo crédito que su presentador y comentarista cinematográfico, Carlos Galiano, se personó en las oficinas del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) con sendas pruebas de descontentos y felicitaciones tras haber exhibido por televisión, en el espacio Historia del Cine, este controvertido filme rodado hace más de medio siglo.

A Galiano no le conozco personalmente, pero sí a través de sus comentarios fílmicos durante décadas de quehacer crítico. Se trata, a mi criterio, de uno de los más competentes en su oficio. De hablar pausado y con tema tan delicado por delante, hizo una excelente presentación de los avatares del doctor y su autor en medio de la revolución bolchevique y de otras consideraciones en torno a los realizadores. Mi elogio desde estas palabras.

Y nunca mejor dicho aquello del par de tazas para los renuentes a este tipo de exhibición. El pasado sábado, en el espacio televisivo Espectador Crítico, otro filme, esta vez ruso y presentado por Mayda Resik, con mucho menos horas de vuelo que Galiano, y de la mano de un experto cubano en temas cosmonáuticos: El tiempo de los primeros.

Imagino que a la Resik le hayan tirado de una oreja con algo de más fuerza que a Galiano porque en el filme, basado en hechos reales de la proeza cósmica soviética en franca disputa con la gringa, queda bien claro y por varios momentos, que altos jefes militares soviéticos optaron en determinadas circunstancias por la muerte (o asesinato espacial) de los dos astronautas.

En párrafo aparte, no dejé de sentir emoción cuando en pleno cosmos uno le confiesa al otro que “la embajada cubana me ha invitado a vacacionar en Cuba”. Muchos recordarán que tuvimos en Varadero la llamada Casa de los Cosmonautas.

En fin, que solo el debate, la discusión, el conocer varios puntos de vista es lo que necesita nuestro cerebro para aprender a pensar, como dijera siglos atrás el Padre Félix Varela.

Dos y no cinco

Con inusitada fuerza mediática y de corre-corre por las calles habaneras sin que el público sencillo y corriente lo conociera, la explosiva intervención de Olga Salanueva en su perfil de Facebook por la no inclusión de su esposo René González y dos de sus compañeros de odisea en cárceles estadounidenses, en el listado presentado por la Comisión de Candidatura Nacional.

Encima de ello, le siguió la no menos contundente declaración de Israel Rojas (del dúo Buena Fe) en la que señalaba que en la boleta del 11 de marzo expondría que deben estar los cinco.

No transcurrió mucho tiempo en las redes sociales y ambos enrumbaron mejor sus puntos de vista.

La comidilla alcanzó proporciones de cena. Raro aquel que no estuvo enterado y con acceso a las  redes, que opinara y dejara su parecer por las tantas formas posibles de expresión humana.

No coincido con ambos. Al Parlamento, además de los méritos (que les sobran a los cinco Héroes de la República de Cuba) deben ir aquellos que puedan representar determinado sector de la población, la producción, los servicios u otros. Y en el caso de René, Ramón y Antonio, la Comisión debió considerar que por sus actuales puestos de trabajo o responsabilidades no resultaba oportuno ocupar un sitio parlamentario. Por citar solo un ejemplo y siguiendo esa tesis de Salanueva y Rojas, me vería obligado a reclamar también la presencia Orlando Cardoso Villavicencio, con más de diez años en cárceles somalíes en condiciones infrahumanas, casi abandonado a su suerte y sin la más mínima oportunidad de comunicación alguna.

También es cierto que la Comisión de Candidatura debería tener canales amplios de difusión para transparentar su trabajo, y quizás también los pies más puestos en la tierra. Es innegable que el tema de los Cinco toca de manera muy especial la sensibilidad de una población que durante muchos años dedicó tiempo y esfuerzo para que estos hombres regresaran a Cuba.

Pero no es ni debe ser el Parlamento, un lugar donde se reúnan solo méritos, sino que existan diputados bien capacitados para representar los intereses de toda una nación.

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One Response to El Doctor Zhivago y los candidatos a diputados

  1. Estimado Aurelio, sin duda la representatividad debe ser un verdadero rasero para incluir candidatos. Deberia sin embargo primar su capacidad para desempeñar el puesto de legislador. Creo que el tema ha sacado a relucir uno de los principales problemas del proceso electoral cubano: La falta de transparencia de las Comisiones de Candidatura (en su composición, funcionamiento e independencia)

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