El 18 de enero de 2018, en la 38ª Feria Internacional de Turismo (FITUR), en Madrid,  España, Cuba fue catalogada como “el país más seguro para el turismo”. Eso no es una sorpresa para mí. Siempre he considerado que Cuba es el lugar más seguro en las Américas después de Canadá, a pesar de las casi ridículas acusaciones de “ataques sónicos” contra el personal diplomático de EE. UU. en La Habana.

El 15 de octubre de 2017, la administración Trump retiró a más de la mitad del personal de la embajada estadounidense en La Habana, afirmando que habían sido “blancos deliberados de ‘ataques sónicos’”. Se informó que 24 funcionarios (más varios canadienses) sufrieron problemas auditivos y cognitivos y otras dolencias durante su estadía en Cuba entre noviembre de 2016 y agosto de 2017. Los síntomas, según nos dicen, surgieron después de inexplicables “chirridos agudos” en las casas de los diplomáticos y en otros lugares de La Habana, lo que provocó que anticastristas de línea dura como el senador Marco Rubio (republicano por la Florida), acusaran al gobierno cubano de perpetrar “ataques” con algún tipo de dispositivo sónico futurista similar a los del filme Minority report. (El Departamento de Estado se ha negado a divulgar datos médicos o incluso los nombres del personal diplomático involucrado).

Los científicos ridiculizaron la idea, mientras que los principales neurólogos proclamaron que los síntomas eran un caso clásico de trastorno psicógeno. “Desde un punto de vista objetivo, se parece más a la histeria colectiva que a cualquier otra cosa”, dijo a The Guardian Mark Hallett, presidente de la Federación Internacional de Neurofisiología. “La idea de un rayo sónico es relativamente absurda”.

Sin embargo, los principales medios de comunicación no pudieron resistirse a pregonar esta noticia de primera plana como si los supuestos ataques fueran reales. La sensación de que las calles de La Habana estaban patrulladas por nefarios imitadores de Hombres de negro fue como un eco el 29 de septiembre de 2017, cuando el Departamento de Estado emitió una advertencia de viaje que consideraba a Cuba “insegura”.

Más de 615 000 viajeros de EE. UU. visitaron Cuba en 2017, un año excepcional, ya que el turismo total en Cuba superó los 4,5 millones. Se esperaba un descenso en los viajes de ciudadanos estadounidenses a Cuba tras el anuncio del presidente Trump de a partir del 8 de noviembre de 2017 ya no se permitiría viajar en solitario bajo una licencia “de persona a persona”.

Pero la amplia publicidad dada a las acusaciones de ataques sónicos, junto con la advertencia del Departamento de Estado, han reducido al mínimo los viajes de EE. UU. a Cuba. Los viajeros estadounidenses están asustados. Los operadores turísticos que se especializan en los programas a Cuba “de persona a persona” informan que la demanda este invierno ha  disminuido en un 80 por ciento. El 15 de enero, dirigí un viaje de “persona a persona” para National Geographic Expeditions y fui testigo de primera mano de que ahora es raro ver en las calles de Cuba a viajeros estadounidenses, mientras que los hostales y “paladares” (restaurantes privados) que el año pasado estaban repletos de viajeros estadounidenses de repente persiguen a los clientes.

Es una pena… en especial porque la noción de que Cuba es insegura es falsa.

Después de meses de análisis y cuatro viajes del FBI a La Habana, un informe (4 de enero de 2018) de la División de Tecnología Operativa del Buró dice que la investigación del FBI no ha encontrado evidencia de que ondas de sonido hayan dañado la salud de los estadounidenses, como ha asegurado la administración Trump.

“Hay algunas personas con síntomas que no tienen explicación”, agrega el senador Jeff Flake (republicano por Arizona), miembro del Comité Senatorial de Inteligencia Extranjera, al tanto de informes clasificados que respaldan las afirmaciones de Cuba de que las acusaciones son infundadas. “Los cubanos se encrespan ante la palabra ‘ataque’. Creo que está justificado que piensen así. El FBI ha dicho que no hay evidencia de un ataque. No deberíamos usar esa palabra”.

En respuesta, el 10 de enero de 2018, el Departamento de Estado suavizó su advertencia de viaje. Ahora recomienda que los viajeros “reconsideren” sus planes de viajar a Cuba. En mi opinión, incluso esta advertencia de viaje no tiene sentido. Nunca ha habido evidencia de  amenaza alguna para turistas estadounidenses, ni –como ha concluido el FBI– que haya habido algún ataque.

No obstante, el senador Rubio tuiteó que el “método de ataque aún [está] en cuestión”, pero que los ataques son un “HECHO demostrado”, como si se tratara de los Expedientes X. Su reacción de falsa noticia era la esperada. Cualquier trato con Cuba –incluido el pecado de viajar– es anatema para este amargado cubanoamericano, opositor desde hace mucho tiempo del gobierno de Castro. Como presidente de la Comisión Senatorial de Relaciones Exteriores para el Hemisferio Occidental (y miembro del Comité de Inteligencia del Senado que investiga las supuestas conexiones rusas de Trump), Rubio prácticamente configura la política de Trump hacia Cuba. Y como presidente del comité senatorial que supervisa la investigación de los supuestos ataques, Rubio parece decidido a decir la última palabra. No hemos terminado con la desinformación y maquinación con motivación política.

Mientras tanto, los viajeros estadounidenses que han tenido miedo de viajar a Cuba deberían considerar lo siguiente: muchos países advierten a sus ciudadanos acerca de viajar a Estados Unidos. Por ejemplo, tras el tiroteo masivo terrorista en Las Vegas en octubre de 2017, el gobierno canadiense emitió una advertencia de viaje en la que señaló que las armas de fuego y el crimen violento son comunes en Estados Unidos. El Reino Unido hizo lo mismo y advirtió a los viajeros a EE. UU. que “permanezcan alerta” acerca de posibles ataques terroristas y tiroteos: “Los ataques podrían ser indiscriminados, incluso en lugares visitados por extranjeros”. El crimen con armas de fuego es insólito en Cuba. Los crímenes violentos son raros. Incluso la Oficina de Seguridad Diplomática del Departamento de Estado de EE. UU. reconoce que los delitos relativamente poco comunes que existen “pueden asociarse con carteristas, robo de bolsos, fraudes y robos menores en automóviles desocupados, habitaciones de hotel y / o viviendas”.

El premio de FITUR a Cuba por “excelencia en la seguridad turística” debería acallar cualquier duda persistente. Así que hágase usted mismo un favor –así como a los cálidos y acogedores cubanos– haga de 2018 el año que visite la isla para que saboree sus encantos.

(*) Christopher P. Baker es un periodista de viajes, orador público y planificador turístico especializado en Cuba. Sus seis libros acerca de Cuba incluyen Moon Cuba, National Geographic Traveler Cuba y Mi Moto Fidel: Motociclismo por la Cuba de Castro.

(Tomado de smerconish.com)

Traducción de Germán Piniella para Progreso Semanal.

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