Fórmula del medicamento más vendido de Humira: Comenzar a un precio alto. Aumentarlo

Humira es el medicamento por receta más vendido en el mundo. Es posible que ustedes hayan visto los comerciales.

Gracias a Humira, una mujer con artritis reumatoide puede bañar a su cachorro en la bañera, otra con colitis puede pasear alegremente por una feria llena de vendedores de alimentos, mientras que una tercera que sufre de psoriasis puede ir al gimnasio sin taparse el cuello.

Pero probablemente no se verían tan aliviados si vieran la factura. El precio de Humira, un medicamento antiinflamatorio que viene en un bolígrafo inyectable, ha aumentado de aproximadamente $19,000 por año en 2012 a más de $ 38,000 hoy, por paciente, luego de las rebajas, según SSR Health, una firma de investigación. Eso es un aumento del 100 por ciento.

Los magnates farmacéuticos probablemente extrañen a Martin Shkreli, el villano reinante de la industria. Por si no lo recuerdan, el señor Shkreli, que era director ejecutivo de Turing Pharmaceuticals, adquirió Daraprim, un medicamento utilizado para combatir infecciones en pacientes con SIDA, y luego aumentó el precio de la noche a la mañana de $13,50 la pastilla  $750. También persiguió a los críticos y gastó $ 2 millones en un álbum único de Wu Tang Clan, antes de su condena por tres cargos de fraude de valores el año pasado.

Durante un tiempo, las travesuras del señor Shkreli, junto con el alto precio de EpiPens, vendido por Mylan, desviaron la atención del resto de la industria. Una jugada más típica de las compañías farmacéuticas –la jugada de Humira– es comenzar a un precio alto y seguir aumentando cada vez más, pero de forma incremental.

“Lo que han hecho con Humira es tan injusto como moralmente incorrecto, pero lo hicieron durante cinco años”, dijo Ben Wakana, un exvocero de la administración Obama que se convirtió en director ejecutivo de Patients for Affordable Drugs (Pacientes a Favor de Medicamentos Asequibles), un grupo de defensa, porque su hermano menor no podía pagar el Humira sin el apoyo financiero de sus padres.

“La gente está saltando dosis, la gente está racionando, la gente cae en la bancarrota debido a este medicamento”, dijo en una entrevista, y argumentó que Humira es más caro por dosis y tiene un volumen mucho mayor que Daraprim.

AbbVie, que se separó de Abbott Laboratories en 2013, se negó a comentar.

Cuánto realmente paga uno de su bolsillo, y si se puede dar el lujo de pagar Humira, dependerá del seguro y de la elegibilidad que uno tenga para descuentos.

Anne Marie Garza, de 51 años, asistente administrativa en Houston que sufre de colitis y de enfermedad de Crohn, dijo que había postergado la compra de su última dosis porque su aseguradora había cambiado. Ella estaba tratando de ver si podía evitar pagar de su bolsillo más de $1 200, uno de dos que tendría que hacer este año, además de sus crecientes gastos de vitaminas y suplementos para controlar la enfermedad. Ella tiene un seguro relativamente bueno, pero los pagos afectarán su presupuesto.

“Durante las fiestas estuve pensando en qué voy a hacer”, dijo. “Estuve pensando si debería seguir una dieta líquida, porque no puedo pagar esto”.

Es una elección difícil.

“Te devuelve la vida”, dijo acerca del medicamento. “Literalmente no podía salir de la casa o o estar muy lejos de un baño, 20, 25 veces en el baño todo el día, no puedo imaginar vivir así”, dijo, y agregó: “Me estaba convirtiendo en una ermitaña porque estaba muy enferma”.

Humira, que significó casi dos tercios de los $25,6 mil millones en ingresos de AbbVie en 2016, no fue fácil de desarrollar. Es parte de una nueva clase de medicamentos conocidos como productos biológicos, que están hechos a partir de células vivas en lugar de productos químicos sintéticos. La industria ha argumentado que los altos precios estadounidenses son necesarios para financiar el desarrollo de medicamentos, pero un estudio de 2016 publicado por el Journal of the American Medical Association no encontró “evidencia alguna de una asociación entre los costos y precios de investigación y desarrollo; más bien, los medicamentos recetados tienen un precio en Estados Unidos basados principalmente en lo que el mercado soporta”.

Las presiones competitivas han sido silenciadas. Las copias de medicamentos biológicos, conocidos como biosimilares, no son tan fáciles de producir como los medicamentos genéricos normales, y la agresiva estrategia de patentes de AbbVie le ha permitido desplazar aún más a sus rivales. Si bien hay marcas conocidas que compiten con Humira, no son exactamente iguales, lo que complica los esfuerzos de los médicos o las aseguradoras por cambiar a un paciente de un medicamento a otro.

La observación del panorama internacional cuenta su propia historia acerca de los costos de los medicamentos. Un cartón prellenado con dos jeringas cuesta $2,669 en Estados Unidos, en comparación con $1 362 en Gran Bretaña, $822 en Suiza y $552 en Sudáfrica, según un informe de 2015 de la Federación Internacional de Planes de Salud.

“Se tiene el mayor mercado de productos farmacéuticos, el que tiene los precios más altos”, dijo Christopher Raymond, analista biotecnológico principal de Piper Jaffray. “Eso no tiene ningún sentido”.

Pero es típico. Otros países tienen sistemas de pagador único, como el Servicio Nacional de Salud de Gran Bretaña, que negocia con compañías farmacéuticas, o gobiernos que ejercen controles de precios.

AbbVie ha puesto algunas de sus ganancias financiar el cabildeo contra los esfuerzos de control de precios en Estados Unidos, recientemente en California. La industria también ejerció exitosamente la presión en 2006 para impedir que Medicare negociara los precios de los medicamentos. Si bien en una ocasión el presidente Trump habló de tomar medidas acerca de los precios de los medicamentos, su administración no participó en el debate acerca de la asistencia médica el año pasado.

Por el contrario, el Servicio Nacional de Salud de Gran Bretaña, aunque se ha visto afectado últimamente, tiene un poder de negociación formidable.

“Yo sí creo que Estados Unidos necesita algo, no como el NHS en general, pero algunos medios para lidiar con las instancias extremas de fijación de precios”, dijo Richard Evans, fundador de SSR Health.

Un análisis del Instituto para la Revisión for Clínica Económica descubrió que el precio de lista de Humira debería rebajarse al menos en un 55 por ciento para que fuera rentable el tratamiento de la artritis reumatoide, para cuyo uso fue aprobado originalmente.

El doctor Steven D. Pearson, fundador del instituto, el cual proporciona datos de costos y beneficios en los planes de salud, dijo que los medicamentos competidores también estaban a sobreprecio.

“Incluso en un espacio como este, donde hay mucha competencia, no vemos que los precios vayan a bajar”, dijo. “Eso es prueba del hecho de que a menudo no funciona como lo haría un mercado libre”.

Por ahora, los estadounidenses tienen que depender de la generosidad de la industria farmacéutica, tal como es. Eché un vistazo al Código de Conducta corporativo de AbbVie, titulado “Inspirado por la integridad”. Es un documento noble. “NOS COMPROMETEMOS A MEJORAR LAS VIDAS DE LOS PACIENTES”, dice en mayúsculas. Incluso dice que AbbVie apoya la Declaración Universal de los Derechos Humanos de Naciones Unidas. Esa declaración, si ustedes la leen, verán que dice: “Todos tienen derecho a un nivel de vida adecuado para la salud y el bienestar de sí mismos y de su familia, incluidos alimentos, ropa, vivienda y atención médica”.

AbbVie se unió a algunos de sus rivales al decir que limitaría los aumentos de precios a un solo dígito este año, por lo que solo elevó a Humira en otro 9,7 por ciento este mes, aproximadamente cuatro veces y media la tasa de inflación. Para la industria farmacéutica, eso significa generosidad.

Imagen de portada: Chris Lyons.

(Tomado de The New York Times)

Traducción de Germán Piniella para Progreso Semanal.

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