Un proyecto tributario salido del infierno

MIAMI. Al igual que los equipos de football americano de la NFL que tratan desesperadamente de ganar algunos juegos al final de la temporada para salvar la cara, el Partido Republicano, que hasta ahora no ha logrado nada después de once meses de controlar Washington, está presionando para aprobar a último momento un proyecto de ley tributaria. Entonces podrían decir que el 2017 ha sido un buen año.

Tantas cosas están mal en la propuesta tributaria del Partido Republicano que los propios republicanos deberían avergonzarse de ofrecer semejante monstruosidad. Pero la vergüenza no es parte del ADN de un partido sin conciencia.

Que las versiones de la ley republicana de impuestos, tanto la de la Cámara de Representantes como la del Senado, benefician principalmente a las grandes corporaciones adineradas y a los ricos que poseen un gran número de sus acciones ha sido tan sólidamente probado como la teoría de la evolución. Entonces, solo diré una cosa antes de pasar a otros aspectos del proyecto de ley. Los evangelizadores fanáticos temerosos de Dios, que conforman un sector clave de la base republicana, aparentemente no vieron el pasaje bíblico que habla de un hombre rico, un camello y el ojo de una aguja.

A pesar del obvio sesgo del proyecto de ley tributaria a favor de la clase alta, los republicanos todavía pretenden que es un recorte de impuestos para la clase media. Eso significa que ellos creen que la política del engaño funcionará una vez más. De hecho, están vendiendo esta bonanza fiscal para los ricos utilizando los mismos argumentos desacreditados que utilizaron las últimas dos veces que transfirieron grandes cantidades de dinero desde el resto de nosotros hacia el uno por ciento y al 10 por ciento. Sucedió durante las administraciones de Ronald Reagan y George W. Bush, respectivamente.

Si me engañas una vez, avergüénzate. Engáñame dos veces, me avergüenzo yo, dice el dicho. ¿Engañarme tres veces? No se dice nada al respecto porque no sucede a menudo, pero los republicanos están tratando de hacer una tripleta con este proyecto de ley de impuestos.

No hay nada de divertido en robar a los pobres para enriquecer aún más a los ricos pero, entre paréntesis, el dicho anterior me recuerda uno de los momentos más cómicos de la administración George W. Bush. Fue cuando el presidente trató de usar el proverbio anterior, pero olvidó la última parte y, con cara de desconcierto, espetó: “No me pueden engañar dos veces”. Tal vez reírse de los republicanos nos ayude a soportar su largo reinado de error.

George H. W. Bush calificó de “economía vudú” el tipo de justificación patas arriba que los republicanos están usando para vender su proyecto de ley tributaria. Eso es injusto con el vudú, que es un rico sistema de creencias y prácticas. Un término más preciso sería economía comemierda (ECM). La ECM no solo ha sido refutada por la historia, sino que es inconsistente con los hechos básicos, el sentido común y la teoría económica.

Dar grandes cantidades de dinero a los más ricos ayuda a todos, dice la historia de la ECM. Cuando las empresas y los muy adinerados reciben un gran recorte impositivo, se apresuran a invertir a derecha e izquierda, creando muchos empleos nuevos, aumentando los salarios y, en última definitiva, aumentando los ingresos fiscales. Magia: recortar los impuestos aumenta los ingresos fiscales; beneficiar a los ricos ayuda a la clase media y a los pobres. ¡Una marea alta levanta a todos los barcos! ¿Están ustedes interesados en comprar el Miami Circle?

Las últimas dos veces que se intentó este tipo de cosas, el crecimiento económico no se disparó. El déficit sí. Los pobres y la clase media no mejoraron en lo absoluto. Pero a los ricos les fue muy bien. La desigualdad pasó a ser de escandalosa a grotesca.

La ECM también se muestra como falsa por lo que dicen los propios directores generales de corporaciones. No van a invertir más solo porque reciban un recorte de impuestos. Abrumadoramente, dicen que las tasas de impuestos no son un factor importante en las decisiones de inversión.

He aquí el por qué. La principal aseveración de la ECM es que los grandes recortes de impuestos para las grandes corporaciones y los ricos mejorarán la economía al aumentar la inversión, pero la realidad es que los inversores ya tienen fácil acceso a toneladas de dinero para invertir. Algunas de las corporaciones más grandes están sentadas en montones de efectivo que por alguna razón no les importa invertir. Además, el dinero para invertir es barato, porque las tasas de interés aún son bajas. En la medida en que haya una inversión insuficiente no es porque el dinero sea escaso, sino porque no hay suficiente demanda para justificar una nueva inversión. Uno no compra equipos para hacer cosas que no puede vender.

El gasto del consumidor es el principal impulsor de la economía estadounidense. Durante décadas, los ingresos del 90 por ciento más pobre de los trabajadores estadounidenses apenas han aumentado, congelado o disminuido. Simplemente no hay suficientes consumidores con el poder adquisitivo para comprar todos los juguetes nuevos que las empresas estadounidenses podrían producir. Los recortes de impuestos para los ricos no mejorarán esta situación. La empeorará al exprimir aún más a la masa de consumidores. Sin duda, algunos gastarán incluso si no tienen el dinero, pero esa es una fórmula para otra gran crisis de deuda como la de 2008.

Dudo que muchos republicanos crean su propia historia. Entonces, ¿por qué quieren con tanta fuerza este proyecto de ley tributaria? Una gran razón son los donantes. Los republicanos obtienen la mayor parte de su dinero de las empresas más egoístas entre las más ricas y las más retrógradas. Estas personas apostaron su dinero al Partido Republicano y ahora quieren su parte del botín de la victoria.

La otra razón por la que los republicanos quieren que se presente contra viento y marea este proyecto de ley salido del infierno es su uso cínico de los déficits. De palabra, ellos los deploran. En realidad, los aprueban si se usan para recortar impuestos a los ricos o para el colosal gasto militar, pero no para pagar, por ejemplo, la atención médica infantil. Y para los republicanos, los déficits son el regalo para justificar recortes diferentes. Una vez que han creado enormes déficits, los republicanos pueden darse la vuelta y utilizarlos para exprimir más el gasto social.

El cinismo siempre ha sido parte de la política. Pero esta generación de republicanos ha llevado el cinismo a nuevas alturas.

Traducción de Germán Piniella para Progreso Semanal.

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