Guerra republicana de clases: la próxima generación

El otro día Mitch McConnell, el líder de la mayoría en el Senado, admitió ante The New York Times que “se había equivocado” cuando declaró que el plan de impuestos de su partido no aumentaría los impuestos a ninguna familia de clase media. Pero se equivocó cuando dijo “equivocado”: el término correcto es “mentido”.

McConnell se vio obligado a esta especie de admisión debido a un nuevo informe del Comité Conjunto acerca de los Impuestos, el propio encargado de llevar las cuentas del Congreso, el cual descubrió que millones de familias de clase media pagarían impuestos más altos en virtud de la propuesta republicana en el Senado. Pero esto no fue un tipo de pequeño error técnico de su parte.

Tanto la propuesta senatorial, como otra propuesta similar de los republicanos en la Cámara de Representantes, ofrecen enormes recortes impositivos a las empresas y a los ricos, y luego tratan de limitar el impacto de estos recortes tributarios sobre el déficit presupuestario reduciendo los créditos fiscales y las exenciones que benefician principalmente a la clase media. Por supuesto, muchos en la clase media verían subir sus impuestos.

Pero centrarse en cuántos enfrentarían aumentos de impuestos solo representa una pequeña parte de lo que sucede aquí.

La guerra de clases de arriba hacia abajo, junto con reclamos falsos de reducir los impuestos a la clase media, por un largo tiempo ha sido el procedimiento operativo normal del Partido Republicano. De hecho, para los expertos de cierta edad en política, el actual debate fiscal  inspira una abrumadora sensación de déjà vu, porque muchos de los trucos que los republicanos usan provienen del libro de estrategias de la administración Bush en 2001 y 2003.

¿Exenciones fiscales que entran o salen por etapas para hacer que el impacto sobre el presupuesto a 10 años parezca más pequeño? Igual. ¿Ejemplos y cálculos engañosos para dar la falsa impresión de un recorte de impuestos para la clase media? Igual. ¿Pretender que los recortes de impuestos son gratuitos, que finalmente no tendrán que ser compensados ​​por los recortes a los programas populares? Igual otra vez.

Pero también hay algunos aspectos nuevos de esta última estafa. En esta ocasión, mucho más claramente que antes, el objetivo parece ser favorecer a los ricos, especialmente a la riqueza heredada, a expensas del trabajo. Y enterrados en la legislación hay múltiples medidas que harían mucho más difícil el avance para los hijos de las clases media y trabajadora.

Entonces, acerca de los ricos: el ejemplo fundamental es la forma en que los planes del Partido Republicano eliminarían o reducirían drásticamente los impuestos a la riqueza heredada, que actualmente se aplican solo a un pequeño número de grandes patrimonios. Sí, los republicanos todavía pretenden que se trata de ayudar a las pequeñas empresas familiares y las granjas familiares, pero en este punto eso es una broma pesada: las mejores estimaciones sugieren que solo alrededor de 80 —ocho y cero— de dichas empresas y granjas pagan algún impuesto a la herencia cada año. Se trata de hacer que los herederos ricos sean aún más ricos. Punto.

Existen otros grandes ejemplos, como un nuevo escape tributario que beneficiaría a los dueños de negocios, pero solo mientras no operen sus negocios. Y hay más. Pero permítanme centrarme en lo que los republicanos están tratando de hacer con las familias comunes y corrientes.

Todavía estamos esperando por un análisis detallado del proyecto de ley del Senado, pero el proyecto de ley de la Cámara de Representantes no solo aumenta los impuestos a muchas familias de clase media: aumenta selectivamente los impuestos a las familias con niños. De hecho, la mitad —¡la mitad!—   de las familias con niños enfrentará un aumento de impuestos, una vez que el proyecto se cumpla por etapas.

Supongamos que un niño de una familia de clase trabajadora decide, a pesar de los recursos financieros limitados, asistir a la universidad, probablemente tomando un préstamo para ayudar a pagar la matrícula. Bueno, adivinen qué pasa: según el proyecto de ley de la Cámara de Representantes, ese interés ya no sería deducible, lo que aumentaría sustancialmente el costo de la universidad.

¿Qué pasa si estudias y trabajas y tu patrono contribuye a tus gastos de educación? El proyecto de ley de la Cámara haría que esa contribución sea un ingreso imponible, o sea, estaría gravado por impuestos.

¿Qué pasa si el padre es un empleado de la universidad y, como resultado, el hijo obtiene una matrícula reducida? Esa ayuda a la matrícula se convierte en ingreso imponible. También lo serían las ayudas a matrícula para los estudiantes de posgrado que trabajan como asistentes de docencia o investigación.

Entonces, lo que estamos viendo aquí es una variedad de medidas que cerrarán las oportunidades para los niños que no sean lo suficientemente inteligentes como para elegir a padres ricos.

Mientras tanto, los fondos para el Programa de Seguro de Salud para Niños, que cubre a más de ocho millones de niños, expiraron hace un mes y medio y, hasta ahora, los republicanos no han hecho ningún esfuerzo serio para restaurarlo. Esta es seguramente la forma de lo que vendrá: si se aprueba la reducción de impuestos y el déficit estalla, de repente el Partido Republicano decidirá que los déficits vuelven a ser importantes y exigirá recortes en los programas sociales, muchos de los cuales benefician a los niños de bajos ingresos.

Entonces esta no es solo una guerra de clases ordinaria; es una guerra de clases dirigida a perpetuar la desigualdad en la próxima generación. En conjunto, los elementos de los proyectos de ley de la Cámara de Representantes y del Senado equivalen a un intento más o menos sistemático por otorgar beneficios a los hijos de los ultrarricos, al tiempo que dificulta que los jóvenes menos afortunados logren una movilidad social ascendente.

O para decirlo de otra manera, la legislación fiscal que los republicanos están tratando de impulsar en el Congreso con prisa indecente, sin audiencias ni tiempo para ningún tipo de estudio serio, se parece mucho a un intento no solo de reforzar a la plutocracia, sino de consolidar una plutocracia hereditaria.

Foto de portada: Mitch McConnell, al centro, en una reunión la semana pasada con miembros del Comité Financiero del Senado / Alex Wong / Getty Images.

(Tomado de The New York Times)

Traducción de Germán Piniella para Progreso Semanal.

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