Trump burla a Puerto Rico en su momento más vulnerable

NUEVA YORK. Donald Trump aparentemente engañó a Puerto Rico en su momento más vulnerable, prometiendo anular su deuda impagable sólo para que su gobierno retirara la oferta 24 horas después, mientras que su visita a la isla fue coreografiada no para enfocarse sobre la crisis humanitaria, sino que el “gran trabajo” del presidente fue opacado por la respuesta tardía y limitada de la Casa Blanca al desastre, mientras corrían las imágenes de un presidente lanzando, como si fuera deporte, paquetes de toallas de papel a puertorriqueños ahogados en tal vez la peor crisis de su historia moderna.

El gran comediante satírico Stephen Colbert, conductor del programa nocturno “The Late Show”, resumió la visita así la noche del martes: “hoy -son 13 días después del huracán Maria- otro desastre más azotó a Puerto Rico. Donald Trump visitó la isla”.

Trump pareció jugar con el desastre durante la visita este martes, quejándose en media broma que había tenido un impacto negativo en el presupuesto federal porque “hemos gastado mucho en Puerto Rico” (algo que no mencionó en sus visitas a Florida y Texas para atender las consecuencias de huracanes ahí). En un momento mientras veía cajas de linternas comentó que “ustedes ya no necesitan estas” aparentemente sin entender que 92 por ciento de la isla sigue sin luz, y una y otra vez repitiendo una frase rara en medio de un desastre mientras consolaba a gente o entregaba ayuda simbólica: “que la pasen bien” (“have a good time”).

En una conferencia de prensa con el gobernador de la isla Ricardo Rossello de lo que se llama un “Estado libre asociado”, Trump celebró que sólo se habían registrado 16 muertes, y que eso no era nada comparado con la tasa mortal de Katrina hace uno años.

Insistió en que “ahora ha sido reconocido qué gran trabajo hemos hecho”, pero cuando despegó el avión presidencial para regresar a Estados Unidos, la abrumadora mayoría de los 3.5 millones de ciudadanos estadunidenses en la isla seguían sin luz, sin acceso a agua potable y pocas horas después las autoridades locales de repente confesaron que la cifra oficial de muertos ahora era más del doble de lo recién anunciado, 34.

Más aún, ante la única noticia positiva de la visita, la sorprendente afirmación de Trump de que se tendría que buscar eliminar la deuda pública, la Casa Blanca sencillamente declaró que eso no procederá 24 horas después. Mick Mulvaney, director de la oficina de la Casa Blanca sobre el presupuesto, declaró el miércoles que el mensaje del presidente no es literal, y que “no vamos a pagar esas deudas. No vamos a rescatar a los que tienen esos bonos”, reportó Bloomberg. En otra entrevista, con CNN, afirmó que “no vamos a abordar las dificultares fundamentales que tenía Puerto Rico antes de la tormenta”.

Puerto Rico sufre bajo una deuda impagable de más de 73 mil millones de dólares que ha sido pretexto para imponer una junta fiscal independiente que administra un paquete severo de austeridad, bajo el cual ya han cerrado más de 100 escuelas públicas y decenas de hospitales. Ahora con los huracanes, Puerto Rico está por quedarse sin fondos de operación de su gobierno a fines de este mes si el Congreso de Estados Unidos no aprueba miles de millones más en fondos de emergencia.

Pero Trump declaró que su gira por la isla el martes “fue una gran visita”, y que los que critican su esfuerzo son promotores de “noticias falsas”.

De hecho, días antes de su viaje, atacó directamente a la alcaldesa de San Juan, Carmen Yulin Cruz, porque ella se había atrevido a contradecir al presidente y su equipo sobre los esfuerzos de Washington para responder a la crisis provocada por los huracanes Irma y María. “Capacidad de liderazgo tan pobre por la alcalde de San Juan”, tuiteó el presidente el sábado pasado mientras se preparaba para jugar golf. En su visita, Trump sólo intercambió un saludo, pero no permitió que hablara la alcaldesa en las presentaciones públicas. Ella consideró que la visita fue “insultante al pueblo de Puerto Rico”.

Frente a las crecientes críticas de la respuesta de su gobierno a la crisis en Puerto Rico en los primeros días, Trump tuiteó que sus críticos eran “ingratos políticamente motivados” y en un momento se molestó a tal nivel que decidió ofender a casi toda la isla, quejándose que los puertorriqueños “quieren que todo se haga para ellos cuando debería de ser un esfuerzo comunitario”.

 

Ante el espectáculo político de Trump frente a todo este desastre, junto con lo que consideran una respuesta lenta a la crisis, la diáspora puertorriqueña en Estados Unidos se ha movilizado para hacer todo lo posible en apoyar a su pueblo mientras expresa su furia con Trump.

Lin-Manuel Miranda, creador de la obra “Hamilton” en Broadway que se ha vuelto un fenómeno nacional, ganador del Premio Pulitzer, e hijo de padres que migraron de Puerto Rico, y quien ha sido parte de un coro de figuras culturales y políticas que ha estado promoviendo solidaridad para la isla, ya no aguantó el ataque contra la alcaldesa por el presidente y envío un tuit: “Te irás directamente al infierno, @realDonald Trump. No habrá largas colas para ti. Alguien te dirá, ‘por aquí señor’. Abrirán el camino”. Agregó mas tarde: “ella ha estado trabajando 24/7. Tu has estado golfeando”.

 

El cantante Marc Anthony tuiteó la semana pasada, mientas crecía la crisis, “Sr. Presidente ya chingados sobre el NFL. Haga algo para nuestra gente necesitada en Puerto Rico. También somos ciudadanos estadunidenses”.

Políticos como los representantes federales Luis Gutierrez de Chicago y Nydia Velazquez de Nueva York entre otros a nivel estatal y local en Illinois, Nueva York, Nueva Jersey y Florida -donde se concentra la diáspora puertorriqueña-, siguen intensificando la presión sobre Washington para responder a la crisis.

Con más de 100 mil casas destruidas, sin luz y acceso a agua potable, y daños posiblemente mayores a su PIB anual, los 3.5 millones de habitantes de Puerto Rico siguen en espera de la capital donde, a pesar de ser ciudadanos estadunidenses, no tienen representación en el gobierno (no tienen derecho a voz y voto en el Congreso ni en las elecciones federales).

Mientras tanto, el tema de Puerto Rico ya no está en la agenda de la Casa Blanca que ahora está enfocada en cómo reducir impuestos sobre los más ricos y otras prioridades.

Foto de portada: El presidente de los Estados Unidos lanzando paquetes de toallas de papel a puertorriqueños hundidos en tal vez la peor crisis de su historia moderna / AFP.

(Tomado de La Jornada)

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