LA HABANA. 4:10 pm. Lunes. Más de 48 horas sin electricidad, algunas zonas todavía sin gas y todavía partes de la costa norte de la capital inundadas.

“Y eso es aquí, porque todo lo que son los cayos quedaron arrasados. Ya tú sabes, se nos jodió el turismo, ahora sí va a estar bueno esto”, comenta el viejo plomero del edificio al que todos los vecinos llamamos Patilla.

El paso de Irma por La Habana solo trajo vientos de tormenta tropical, con picos de hasta 90 km/h. Aún así los destrozos son numerosos.

“Esto fue un vientecito platanero comparado con Oriente, que ahí sí tocó el huracán”, replica Elena, una de las vecinas del barrio Buena Vista a las que aún no les restablecen el servicio telefónico y que no ha podido comunicarse con su familia en Camagüey.

Sin baterías, cobertura celular intermitente, saldo escaso, y nada de conexión a internet, intento seguir recogiendo testimonios en una agenda, para cuando pueda hacer llegar algunos apuntes a la redacción, por el momento también sin electricidad.

A mi alrededor, algunas mujeres hablan de sus estrategias para cocinar la mayor cantidad de comida posible antes de que se pudra en decenas de refrigeradores que hacen aguas.

En una esquina de los alrededores, en el municipio Playa, cuatro trabajadores de ETECSA manipulan una pizarra telefónica, visiblemente achicharrada. “Esta interrupción no tiene nada que ver con los vientos, fue que cayó un cable eléctrico sobre una de ellas y metió un corte desde la calle 52 hasta la 68”, dice uno de ellos, refiriéndose a más de ocho manzanas sin servicio.

“Intentamos arreglarlo el mismo viernes –cuando a las cinco de la mañana los usuarios sintieron un chirrido agudo proveniente de sus terminales–, pero nos agarrarron las dos de la tarde en eso, la hora en que habían mandado a parar todas las operaciones porque teníamos a Irma cerca”, agrega.

Mientras, un camión de aguas de La Habana destupe un registro una esquina más abajo, donde una gran cantidad de basura que no fue recogida taponeó varios de los desagües de la calle 60.

Servicentro El Tángana, Vedado habanero. Foto: C. L. / Progreso Semanal.

 

Calles llenas de árboles caídos. Foto: C. L. / Progreso Semanal.

 

Árboles caídos sobre los cables de telefonía. Foto: C. L. / Progreso Semanal.

 

Cartel del hotel Habana Libre. Foto: C. L. / Progreso Semanal.

 

Pabellón Cuba, calle 23, Vedado habanero. Foto: C. L. / Progreso Semanal.

 

La Rampa, calle 23, Vedado habanero. Foto: C. L. / Progreso Semanal.

6:00 pm. Desde la mañana de este lunes los niños tomaron las calles repletas de ramas y hojas de árboles caídas. Todavía no regresan a la escuela, pues este no es un lunes común. En el radio, salvando lo más que pueda la batería del teléfono, escucho que los directivos de educación, los directores de escuelas, los maestros y los propios vecinos trabajan en los centros educativos para crear condiciones y que el curso escolar reinicie lo antes posible. Las escuelas, además de los hospitales, serán priorizadas en el restablecimiento del servicio eléctrico.

También se ofrecen, en la radio, números telefónicos para los que tengan servicio ayuden a reportar las roturas. Son las 6:20 de la tarde y los daños materiales ocasionados por el paso del huracán no han podido ser cuantificados.

Hubo durante todo el día brigadas de las Fuerzas Armadas trabajando en las calles, recogiendo escombros y árboles en los alrededores de mi zona. Por otros amigos confirmo que también en otros municipios se vieron estos grupos vestidos de verde olivo. La gente se siente en confianza; la defensa civil es respetada por su eficiencia en labores de recuperación tras cada huracán. Las mejoras no se verán de un momento a otro, pero al menos las personas ven el trabajo.

De alguna manera, casi sin opciones de comunicación en estos primeros dos días, la gente se las arregla para informarse. El proceso de recuperación es casi de lo único que se habla.

Hay incluso quien logra poner música –reguetón–, rompiendo el silencio que comienza a caer mientras se acerca la noche. Otros coordinan para armar una caldosa colectiva,  aunque todavía no se celebra el aniversario de los CDR, y así evitan que la comida acumulada termine por descomponerse. Recuerdo a nuestros padres cuando nos advertían, en pleno periodo especial: “niño, con la comida no se juega”.

Malecón habanero. Foto: C. L. / Progreso Semanal.

 

Inundaciones cerca del Malecón habanero. Foto: C. L. / Progreso Semanal.

 

Inundaciones en zonas bajas del Vedado habanero. Foto: C. L. / Progreso Semanal.

7:00 pm. La transportación interprovincial quedará restablecida este martes en todo el país. Irma plantó nuevo récord al mantenerse en la categoría 5 durante 72 horas. Radio Cadena Habana informa además que las inundaciones costeras causadas por este huracán han sido las más severas en los últimos 50 años. En el municipio Cotorro, exponen en Radio Reloj, se han logrado restablecer los servicios de gas y agua en casi todo el territorio; allí hay 13 personas de las que fueron evacuadas que ya no pueden regresar a su vivienda por el grave estado constructivo en que quedaron. Países como Ecuador y Panamá enviarán asistencia a Cuba y al resto de las islas caribeñas afectadas. 128 circuitos de distribución primaria de electricidad fueron afectados en La Habana; siete contingentes de trabajadores provenientes de Pinar del Río han llegado a la capital para contribuir al restablecimiento de la electricidad… Todo eso escucho en la radio. Hasta que leen íntegramente una nota del Estado Mayor de la Defensa Civil en la que informan la triste noticia de 10 personas fallecidas en el país, siete de los casos por derrumbes.

“Creo que nunca había escuchado de tantas muertes aquí durante el paso de un huracán, pobre gente”, exclama mi madre.

Lo más importante aquí es proteger la vida, pero los accidentes ocurren, especialmente cuando el deterioro del fondo habitacional en la Isla no es periódico nuevo y de hecho se agudiza cada día.

Inundaciones en zonas aledañas al Malecón habanero. Foto: C. L. / Progreso Semanal.

 

Árboles arrancados de raíz en la zona del Vedado habanero. Foto: C. L. / Progreso Semanal.

 

Caída de árboles en la zona del Vedado. Foto: C. L. / Progreso Semanal.

11:13 pm. Todavía se sienten las conversaciones desde la calle, la gente que empujada por el calor arma sus propias tertulias en aceras y esquinas.

La hora de los cuentos. Que si vieron varios lugares donde algunos vivos cobraban 1 CUC por cargar los celulares, muertos desde la primera noche de apagón. Que si otros andan vendiendo pomos de agua congelada a dos por un CUC. Que si las velas ya andan por 15 pesos en lugar de cinco. Que si lo que hay que hacer es freír la carne y dejarla en la grasa para que dure varios días, como lo hacen los guajiros. Que si Etecsa logró mantener el servicio de correo Nauta funcionando, y qué bueno, pero cobró al doble (0.16 centavos en CUC y no la tarifa corriente, 0.09 centavos) el servicio de mensajería que habilitó para recibir actualizaciones de la ubicación y potencia de Irma directo en el teléfono. “Es que estábamos en crisis, y la tarifa es especial”, bromea uno desde un taburete en medio de la calle.

La batería del celular vuelve al color rojo, pero a la tertulia del barrio le falta bastante por resumir. A la recuperación del país, también.

Foto de portada: C. L. / Progreso Semanal.

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