Medios contrarios a Cuba llueven sobre mojado, mientras Canadá no asume participación cubana

LA HABANA – Una de las características del periodismo es el seguimiento de una noticia para brindar mayor información acerca de un hecho relevante. Luego de la primera publicación, sucesivas entregas acerca del tema aportan nuevos datos a los lectores y brindan distintos puntos de vista para lograr una entrega balanceada y cada vez con más desarrollo. Sin embargo, en los últimos días, en varios medios internacionales se ha reproducido hasta el cansancio un artículo relacionado con un hipotético y ya reportado “ataque acústico”, dirigido contra diplomáticos de la Embajada de EE.UU. en La Habana, y que también supuestamente afectó a un diplomático de Canadá.

A contrapelo de lo que en EE.UU. se considera buen periodismo, en este caso lo que ha sucedido es la repetición de las mismas acusaciones contra Cuba sin agregar nada nuevo en relación con el “ataque”, y un artículo publicado en The Washington Post ha sido reproducido en un par de días por más de quince otros medios tan solo en EE.UU.

No es de extrañar que el diario washingtoniano, que se caracteriza por su agresividad contra Cuba, haya publicado dos veces el mismo día (24/8/27) la misma noticia, una vez como información repetida, lo que en periodismo se denomina un “refrito” (“16 Estadounidenses Sufrieron Daños Mientras Se Encontraban en la Embajada de EE.UU. en La Habana”), y además un editorial (buscando quizás mayor credibilidad), cuya única novedad estriba en la advertencia de que no se debe confiar en Cuba (“No le Resten Importancia al Siniestro Ataque a Diplomáticos en Cuba”). Esto sucede a pesar de que la administración Trump, después de la absurda decisión de expulsar a dos diplomáticos, hubiera declarado que no puede asegurar que hubo responsabilidad de Cuba en el ataque.

The Washington Post repite nuevamente la razón para la expulsión: “aunque el Departamento de Estado no ha acusado al gobierno cubano de ser directamente responsable de hacer daño a los estadounidenses, dice que La Habana no cumplió con sus obligaciones bajo la Convención de Viena de mantener a salvo a diplomáticos extranjeros”.

Con esa forzada interpretación de los compromisos internacionales, Cuba sería responsable de que un diplomático promiscuo de otro país se contaminara con SIDA en La Habana o sufriera heridas, incluso leves, en un accidente de tránsito.

El ataque podría haberse facilitado porque, según The Washington Post, “los incidentes (…) aparentemente sucedieron, entre otros lugares, en las viviendas que provee el gobierno cubano a diplomáticos extranjeros”.

¿Puede creer alguien que los servicios técnicos de las embajadas no realizan lo que se conoce como “barrido” en busca de posibles equipos electrónicos de monitoreo colocados por el gobierno anfitrión antes de declarar la vivienda apta para ser ocupada por su personal?

Quizás este reciente intento por mantener viva una noticia que parece estar perdiendo credibilidad sea la posición del gobierno canadiense reportada el pasado 25 de agosto en el sitio de la agencia de noticias Reuters (ver en esta misma edición de Progreso Semanal “Canadá Dice que No Asume que Cuba Estaba detrás de Incidentes Acústicos”). Según cita Reuters a dos fuentes gubernamentales de Canadá, “‘Desde la perspectiva canadiense no asumiremos automáticamente que esto fue necesariamente intencional’, dijo un funcionario en Ottawa, quien dijo que los cubanos han ‘cooperado increíblemente’ con la investigación”.

Canadá no asume que Cuba estaba detrás de incidentes acústicos

Por otra parte, para subrayar su posición el gobierno canadiense, según Reuters, “no tiene planes de expulsar a diplomáticos cubanos, dijo el viernes un funcionario”, distanciándose así claramente de la medida de Estados Unidos.

Mark Entwistle, embajador canadiense en La Habana de 1993 a 1997, dijo que era insostenible pensar que Cuba habría atacado deliberadamente a los diplomáticos estadounidenses.

“No es ni siquiera imaginable para mí, por la forma en que sé que los cubanos ven el mundo”, dijo a Reuters en una entrevista telefónica.

Aún no se ha dicho la última palabra. Es de suponer que en algún momento los tres gobiernos involucrados declaren sus conclusiones. Mientras tanto, recordemos toda la propaganda anticubana que constantemente aparece en grandes medios internacionales, desde presentar al Che Guevara como un asesino sediento de sangre que disfrutaba dirigir los pelotones de fusilamiento, hasta la reciente campaña en Miami acerca de cambios por la Aduana de Cuba a las importaciones por ciudadanos cubanos, o la supuesta “noticia” de que una pista del Aeropuerto Internacional José Martí se había hundido y se estaban desviando los vuelos internacionales hacia Varadero.

Quizás la noticia de los “ataques acústicos” con el tiempo lleguen a rivalizar con aquella publicada hace algunos años en el semanario Weekly World News cuyo titular pregonaba: “Cuba Lanza Ataque de Tiburones contra EE.UU.” Junto a la foto de un terrible tiburón blanco con las fauces abiertas, el convincente subtitular: “El malvado complot de Castro para aterrorizar a nuestras playas”.

No importa la magnitud de la mentira: siempre habrá quien se la crea. Y si se repite lo suficiente, como sucede ahora con el artículo de The Washington Post, para muchos se convierte en verdad.

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4 Responses to Medios contrarios a Cuba llueven sobre mojado, mientras Canadá no asume participación cubana

  1. No es de extranar la actitud anticubana,a mi juicio,producto de la composicion de aquellos llamados cubanos que llegaron a los EEUU para escupir a su tierra solo por el hecho de sus sentimientos batistianos.

  2. Es incomprensible y burdo, ver la manera en que es tratado un caso tan sensible como este, y la forma en que se trata de eximir de toda responsabilidad al gobierno Cubano, por supuesto que Canadá ni Estados Unidos pueden afirmar categóricamente que Cuba es la responsable es estos deplorables hechos, si consideramos que existe una investigación en proceso. Y en los países donde se acatan y respetan las leyes, todos somos inocentes hasta que se pruebe lo contrario.
    Pero yo le pregunto al autor de este trabajo periodístico, quien es el responsable de garantizar la seguridad de todo el personal diplomático acreditado en la Habana, es lógico pensar que un país donde el Estado controla todas espacios de la vida de sus ciudadanos, que otra potencia extranjera pueda colocar estos equipos para atacar a estos diplomáticos y que Cuba no se entere.
    Eso es ridículo y si lo asestáramos como válido, como es posible que Alejandro Castro no haya sido removido de su cargo por incompetente. Al no detectar un operativo que puede poner a su país en una situación muy comprometedora, y deja a su Gobierno muy mal parado ante la comunidad internacional.
    Este peliagudo problema me recuerda el Caso de Arnaldo Ochoa y el tráfico de drogas, donde supuestamente las principales figuras del país no conocían de las actividades de narcotráfico de altos oficiales de las FAR y el MININT.
    Muy a pesar de que desde mediado de los 80 el Gobierno de Estados Unidos acusaba a el Gobierno Cubano, de estar vinculado con el narco tráfico, y los traficantes de drogas entraban a Cuba en lanchas se hospedaban en Varadero por semanas, recogían los envíos de drogas desde Colombia, traídos por Barcos y aeronaves, y la cúpula del régimen ajena a todo ese trasiego de toneladas de cocaína por su territorio.
    Por tanto. No es relevante si el Gobierno cubano efectuó los ataques acústicos a estos diplomáticos, porque es igual ejecutarlos, o permitir que otros lo ejecuten, o mostrar la incapacidad de garantizar su seguridad como mandan las leyes internacionales.
    Entonces no hay forma de que el gobierno cubano salga bien parado de este asunto ni siquiera haciendo lo mismo que hizo con Ochoa coger un alto oficial del MININT como chivo expiatorio y que se auto inculpe de los ataques al personal diplomático y asuma su responsabilidad como autor único responsable.

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