Taller del oriente cubano usa el coco para construir falso techo

GUANTANAMO – Más económicas, ecológicas y fiables para resistir sismos, son las piezas de falso techo elaboradas artesanalmente con yeso y fibra de coco, cuya producción busca potenciar y extender a otras provincias el único taller de Cuba que las elabora, en la oriental ciudad de Guantánamo.

Los primeros lotes se obtuvieron en 2015 y rondó apenas las 1.200 unidades, con una dimensión de 60 por 60 centímetros.

El año pasado, se realizaron casi 4.000 piezas y para este año, con la introducción de nueva tecnología proveniente de China, se aprobó un plan de producción de 12.000 lozas, explicó a la Redacción IPS Cuba José Daniel Colombié, jefe del taller artesanal.

Según el directivo, la fibra de coco permite obtener una losa más ligera, “para que cuando se desprenda por algún temblor de tierra u otro impacto, no llegue al suelo”.

El oriente de Cuba es la principal zona de peligro sísmico del país, donde se concentra más del 70 por ciento de los más de 5.500 sismos que se reportan anualmente, según cifras oficiales.

Recordó que, anteriormente, este producto se hacía con mallas metálicas soldadas adentro, las cuales dieron paso a las elaboradas con plástico de importación y con saco de yute.

Sin embargo, la nueva alternativa permite obtener una losa resistente pero más ligera, con un peso promedio de 3,2 kilogramos, por debajo de los 3,5 kilogramos que pesaban las anteriores, contrastó.

Colombié describió el proceso de fabricación: tras pesar las cantidades indicadas de yeso y fibra de coco, se mezclan con agua y aceite, antes de verter la mezcla en los moldes elaborados en el propio taller de la ciudad de Guantánamo, a 929 kilómetros al este de La Habana.

Allí son mantenidos por espacio de 20 a 25 minutos, antes de sacar la tablilla y ponerla a secar al aire libre durante 72 horas. Luego, en una máquina rebajadora, se lija la superficie para hacerla homogénea y darle el acabado, continuó.

El directivo destacó que el proceso descansa fundamentalmente en manos femeninas, pues de las 18 personas que laboran en la instalación solo son hombres el matricero (quien funde y hace los moldes) y él, que funge como administrador.

Ellas se encargan de la producción, desde empezar la mezcla hasta la fundición, recalcó.

Respecto al costo de producción, afirmó que se ubica en unos 26 pesos cubanos (poco más de un dólar), “aunque depende del precio de la materia prima; si el yeso viene con un precio u otro. El precio de la materia prima no es muy variable, pero no estático”.

En cuanto a las formas de comercialización, destacó que las lozas se venden a empresas comercializadoras estatales, las cuales ofertan los productos a otras entidades estatales (29 pesos) y particulares (43 pesos).

Marbelis Paumier, directora de la Unidad Empresarial de Base (UEB) Industrias Locales Guantánamo, resaltó la importancia de esta iniciativa que cuenta con el respaldo financiero de Rafín S.A y del banco de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.

Al mismo tiempo, insistió en la necesidad de potenciar las producciones locales e impulsar el encadenamiento productivo entre varias entidades.

Recordó que, al igual que el coco, el yeso es un producto autóctono, pues la provincia cuenta con el yacimiento Los Siguatos, en San Antonio del Sur, a unos 50 kilómetros de la ciudad de Guantánamo.

Contrariamente, señaló, el usado en las producciones de falso techo proviene de la vecina provincia de Santiago de Cuba.

“Hay un proyecto que se llama Encadenamiento del coco, el cual ha dado empleo a muchos trabajadores, pues se trata de utilizar de manera integral todas las potenciales de la planta y sus frutos”, puntualizó Paumier.

“Tras desmenuzar el caparazón o cáscara”, continuó, “se obtiene una fibra con la cual elaboramos las mallas que luego se adhieren al yeso. Eso ha permitido un uso adicional a una parte del coco que antes no se usaba”.

No obstante, la directiva lamentó las irregularidades en los suministros procedentes de Baracoa, el municipio mayor productor de coco del país, lo cual interrumpe la producción en algunas ocasiones.

La causa radica en la recuperación del paso del huracán Matthew, en octubre de 2016, que arrasó con las plantaciones de cocoteros y cacao de ese municipio.

“Este era un taller de artesanía con varias modalidades. Hoy se ha enmarcado solo en la loza para darle prioridad y atención, acondicionarlo. Es el único de todo el municipio Guantánamo que tiene aprobado una inversión para ampliarlo y darle más condiciones”, indicó.

El falso techo con fibra de coco mostró su fiabilidad tras el paso de Matthew.

Dicho producto se sumó al conjunto de alternativas que ofrecieron las pequeñas industrias locales de materiales de la construcción a fin de recuperar las más de 42.300 viviendas afectadas parcial o totalmente por el paso del meteoro con vientos superiores a 220 km/h.

(Tomado de IPS/Cuba)

[Foto: En la fabricación se emplean sobrias y atractivas figuras decorativas en la cara visible de la losa. Tomada por: Lorenzo Crespo Silva]

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