Cayo Hueso y La Habana: ahora más cerca

LA HABANA. Más de un siglo de historia comparten Cayo Hueso y La Habana. Primero como base desde donde se gestó una guerra anticolonial en Cuba, luego como sitio de asentamiento para la comunidad emigrada de la Isla y ahora como punto de referencia entre los deportes náuticos de dos países separados por mucho más que 90 millas de mar.

Justo entre estos dos sitios se rubricó este jueves 17 de agosto un nuevo récord. Para ser exactos, el cuarto récor de velocidad establecido por botes de motor, y el segundo impuesto en este siglo. Los protagonistas: Nigel Hook y Jay Johnson, miembros del equipo Lucas Oil Ocean Cup. El nuevo crono: una hora, 18 minutos y tres segundos; válido para establecer un Récord Guinness al estar avalado por la Unión Internacional de Motonáutica (UIM).

Con partida a las 8:45 a.m. desde Cayo Hueso, la Lucas Oil 77 entró a la Bahía de La Habana rayando las 10:04 a.m. Y aunque no cumplió las expectativas de los pilotos, quienes esperaban completar el recorrido en una hora (a razón de 100 millas por hora), su desempeño fue suficiente para dejar atrás el tiempo de 1:30.00 conseguido por el alemán Roger Klüh el 1º de agosto de 2015 a bordo de la lancha Apache Star.

Al llegar a puerto habanero, los pilotos explicaron que, si bien durante el primer tercio del viaje pudieron mantener la velocidad ideal, cuando entraron a la corriente del Golfo encontraron olas de hasta cinco pies que los obligaron a reducir la potencia de los motores Mercury Racing con los que está equipada la Lucas Oil 77 (diseñada para alcanzar hasta las 140 millas por hora).

Para Nigel Hook este récord fue “un sueño hecho realidad”. Todo un reto que fue más allá de los habituales desafíos náuticos. A la pregunta de ¿por qué Cuba?, Hook respondió que “es un país muy cercano a los Estados Unidos y por mucho tiempo hubo demasiadas restricciones para conocerlo. Así que cruzar y dejar el pasado atrás es muy especial para nosotros”.

Afortunadamente para ambos pilotos el tiempo quedó homologado ante la UIM con la presencia de su Vicepresidente, el señor Fred Houenstein, quien también ofició en esta prueba como árbitro internacional de la especialidad. En 2015 Klüh no pudo presentar su tiempo al libro Guinness pues el tiempo fue cronometrado sin la presencia de un oficial de esta Federación.

La historia de estas pruebas entre Cao Hueso y La Habana podrían servir como muestra del avance tecnológico en la motonáutica. En 1922 llegó a las costas cubanas la primera flotilla de lanchas de motor, que realizó el recorrido en nueve horas y 24 minutos. Para 1958, el tiempo se redujo en dos horas. Habría que esperar 57 años para que la Apache Star recorriera las aguas del Estrecho de la Florida en hora y media.

Hook (derecha) y Johnson (izquierda) celebran la victoria. Foto: Julio Batista.

Tras el arribo a territorio cubano, Hook y Johnson recibieron de manos del Comodoro José Miguel Díaz Escrich, máxima figura del Club Náutico Internacional Hemingway de Cuba, la Copa que los acredita como poseedores del récord. La decisión de los pilotos fue que el trofeo permaneciera en el Club Hemingway. “Volveremos por ella el año próximo”, aseguró Hook entre risas.

En el mismo escenario, Houenstein reconoció al CNIHC y al Comodoro Escrich por su apoyo para efectuar el evento de este jueves.

Tras un breve tiempo de descanso, revisión de la nave y el reaprovisionamiento de combustible frente a la caleta de San Lázaro —en aguas cubanas—, la Lucas Oil 77 regresó a las costas de Cayo Hueso. En el viaje de vuelta luchaba contra ella misma: ninguna embarcación había intentado nunca establecer un récord de velocidad entre La Habana y Cayo Hueso. Antes de la partida, las autoridades náuticas cubanas y los pilotos mismos, auguraban que el tiempo podría ser mejor que el conseguido en la mañana. Finalmente, Hook y Johnson tardarían dos horas, seis minutos y 13 segundos en el retorno. Problemas en uno de los motores, fue el informe.

Sin importar los tiempos, para Escrich estos récords revisten una importancia que va más allá del deporte. “Más allá del reto deportivo y técnico que significa realizar una travesía de este tipo, es la oportunidad de mostrar que Cuba recibe a todos con cariño y respeto”.

Para la institución que representa el Comodoro, este tipo de pruebas ya se han convertido en algo familiar. Desde hace más de tres años, el CNIHC es el puente predilecto entre las comunidades náuticas de Cuba y la de Estados Unidos, especialmente la asentada en el sur de la Florida y que constituye la más amplia del mundo con más de un millón de botes de recreo.

En junio y julio de este mismo año, el Club Hemingway coauspició eventos en los cuales jóvenes estadounidenses cruzaron el Estrecho a bordo de tablas de surf y kayaks. Ellos se unieron a la treintena de eventos náuticos que ya ha organizado el Club entre ambos países desde 2015.

Aunque, evidentemente son mayoría los eventos organizados entre Cuba y Estados Unidos, el Comodoro asegura que “el Club está abierto a eventos de cualquier lugar del mundo. Estamos dispuestos a apoyar los eventos sin importar el lugar de donde vengan. Nos hemos convertido en una plataforma amistosa que apoya los proyectos de este tipo, y ya tenemos propuestas de regatas desde Francia y España.

Sorry, comments are closed for this post.

Encuesta: ¿Cómo describiría al Presidente Donald Trump?

Ver resultados

Cargando ... Cargando ...

Progreso Semanal, fundado por Francisco G. Aruca, es una publicación independiente con carácter progresista.
Editor: Álvaro Fernández
1602 Alton Road, Suite 28 Miami Beach, FL 33139.
Copyright © 2016 Progreso Weekly, Inc. Todos los derechos reservados