La intransigencia de Trump conduce a Cuba y a Rusia a llevar sus manos a la cabeza, no a unirlas

El pasado miércoles (26 de julio), el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba publicó una fotografía de Josefina Vidal Ferreiro, exjefa del departamento de Norteamérica del Ministerio, reunida en Moscú con el vicecanciller Sergei Alekseyevich Ryabkov.

No hubo un comunicado de prensa adjunto a la imagen (arriba), sólo un pie de foto somero de tres párrafos que decía que “durante su cordial encuentro, las partes reiteraron el desarrollo creciente de las relaciones amistosas entre Cuba y Rusia. Asimismo, hubo un intercambio de opiniones acerca de temas de actualidad en la agenda internacional.

“Más tarde”, decía el texto, “se realizó una consulta política entre el Departamento Norteamericano/Canadiense y la Dirección General para Estados Unidos de los ministerios de Relaciones Exteriores de Rusia y Cuba respectivamente”.

Al parecer, Vidal estaba haciendo una escala en Moscú en su camino a Canadá, donde se informa que se convertirá en la embajadora de Cuba, e intercambió opiniones con su homólogo ruso.

El domingo 30 de julio, el presidente ruso, Vladimir Putin, anunció que Estados Unidos debía retirar a 755 trabajadores diplomáticos de sus puestos en Rusia en represalia por la expulsión de diplomáticos rusos por parte de Estados Unidos, y una posterior entrevista con ABC News del propio Ryabkov me permiten llegar a una conclusión:

Tanto Cuba como Rusia han decidido que, mientras el presidente de Estados Unidos Donald Trump mantenga una postura belicista hacia ambos países, será inútil intentar mejorar las relaciones con Washington. Mucho mejor será –aparentemente se piensa –reforzar los lazos entre La Habana y Moscú y seguir adelante.

Como muestra una transcripción de la entrevista de Ryabkov, ambas capitales tienen reservas similares y esperanzas similares de reconciliación.

“Creo que la voluntad política es lo que más se necesita en esta situación”, dijo el diplomático ruso. “Y creo que hay varias áreas donde los Estados Unidos y Rusia pueden y deben trabajar juntos en cooperación: no proliferación de armas de destrucción masiva; la lucha contra el terrorismo; inmigración ilícita; trata de personas; cambio climático, lo que se quiera.

“Estamos listos. Estamos extendiendo nuestra mano. Tenemos la esperanza de que alguien del otro lado, incluido el presidente Trump, pero también otros, pueda ver aquí una oportunidad para un camino algo diferente”.

Las palabras de Ryabkov se hacen eco de las del presidente cubano Raúl Castro cuando se dirigió a la Asamblea Nacional el pasado 14 de julio.

“El gobierno de Estados Unidos ha decidido intensificar el bloqueo a través de la imposición de nuevos obstáculos a su comunidad empresarial para comerciar e invertir en Cuba y de restricciones adicionales a sus ciudadanos para viajar a nuestro país, justificando tales medidas con una vieja y hostil retórica típica de la Guerra Fría”, dijo Castro en aquel momento.

[El Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia había advertido el 18 de junio, después de que Trump detuviera el deshielo entre Estados Unidos y Cuba, de un retorno “a la ya casi olvidada retórica del estilo de la Guerra Fría”].

“Deseo reiterar”, dijo Castro, “que Cuba está dispuesta a continuar negociando las cuestiones bilaterales pendientes con Estados Unidos sobre la base de la igualdad y el respeto a la soberanía e independencia de nuestro país y a reanudar un diálogo y una cooperación respetuosos sobre temas de interés común con el gobierno de los Estados Unidos.

“Cuba y Estados Unidos pueden cooperar y coexistir respetando sus diferencias y promoviendo todo lo que beneficie tanto a ambos países como a sus pueblos, pero nadie debe esperar que Cuba haga concesiones inherentes a su soberanía e independencia”, advirtió Castro, y agregó que Cuba no “negociará sus principios ni aceptará condiciones de ningún tipo”.

Antes de que Trump diera marcha atrás a muchos de los esfuerzos del expresidente Barack Obama para mejorar las relaciones con Cuba, los negociadores liderados por Josefina Vidal habían llegado a acuerdos con Estados Unidos acerca de viajes de estadounidenses, vuelos directos, emigración ilegal, esfuerzos antidrogas, medio ambiente y otros temas.

Ahora, se le ha dicho al equipo de Vidal que se retire y a la propia Vidal  se le ha dado otra misión.

Conclusión de este observador: La Habana y Moscú han decidido llevarse las manos a la cabeza y resignarse –aunque con renuencia– a volver a los horribles días de la Guerra Fría.

(*) Emilio Paz, observador de Cuba, vive en Miami.

Traducción de Germán Piniella para Progreso Semanal.

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One Response to La intransigencia de Trump conduce a Cuba y a Rusia a llevar sus manos a la cabeza, no a unirlas

  1. En mi opinion CUBA Y RUSIA efectivamente han optado por una posicion politica de espera y confianza entre si, lo que sabio y entendible ante los gestos erraticos del Presidente TRUMP.

¿Cuales piensa usted son las probabilidades que a Trump lo acusen (impeach) en 2018?

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