MIAMI. La violación es un crimen atroz. Nunca se debe tolerar. Y sin embargo, un grupo de “líderes” de la comunidad de Miami están permitiendo que los propietarios de los Marlins de Miami se salgan con la suya. No utilizo la palabra de manera superficial cuando describo su crimen. Y para que no olvidemos, hay sus facilitadores que incluyen a algunos alcaldes y comisionados de Miami y Miami-Dade.

Es una larga historia que he contado antes. Permítanme resumirlo rápidamente. El equipo de béisbol de los Marlins quería un nuevo estadio. Fueron a la comisión del condado y la engañaron para que compraran para los Marlins la estructura que ahora se encuentra en el antiguo sitio del Orange Bowl. Nosotros (como contribuyentes) pagamos más de 500 millones de dólares para comprar el estadio para un dueño rico y codicioso. Ahora tenemos un lugar donde la mayoría de nosotros no puede darse el lujo de entrar.

¡Qué triste! Como diría un tuit de un cierto bufón de pelo naranja.

El nombre del propietario es Jeffrey Loria (a la izquierda en la foto). El hombre detrás de Loria que le organizó el negocio es su hijastro y presidente del equipo, David Samson. Incluyendo los intereses y otros costos, nuestros 500 millones de dólares se convertirán en alrededor de dos mil millones de dólares en un período de 30 años. Es dinero que debemos y tenemos que pagar.

[Supongo que nadie dijo a los miembros de la comisión de la ciudad y del condado que esta área necesita viviendas de bajo costo, mejoras en la infraestructura –que incluye caminos y el sistema de alcantarillado– y más dinero para cosas triviales como el hospital Jackson Memorial, nuestras escuelas públicas, comida para niños y ancianos necesitados, dinero para combatir la adicción a las drogas –en especial entre nuestra juventud… Hay más, pero quería presentarles una panorámica.]

Lo más interesante es que estos mismos comisionados que dieron luz verde al nuevo estadio sin ni siquiera exigir mirar los estados financieros de Loria y del equipo son los primeros en saltar y gritar ¡pobreza! siempre que hay necesidad de las cosas verdaderamente importantes detalladas arriba en cursiva. ¡Dos veces triste!

[Una cosa más que debo inyectar en esta situación. Jeffrey Loria pronto dejará Miami como multimillonario. Todo ello hecho posible por los políticos que compraron un estadio a este hombre rico, duplicando así –por lo menos– el valor del equipo que él está en  proceso de vender este verano. ¿Qué reciben los propietarios legítimos? Nosotros nos quedaremos embarcados con una hipoteca de 30 años y una monstruosidad en La Pequeña Habana.]

Y aun así, Loria y Samson quieren más. Y estamos a punto de concedérselo.

Ahora ustedes ven por qué hablo de violación.

Hace semanas Miami fue el anfitrión del Juego de las Estrellas de las Grandes Ligas. Los comisionados, y otros gerifaltes de la ciudad y el condado, recibieron boletos gratuitos. Fueron y participaron de la orgía para millonarios en que se han convertido los deportes profesionales. La gente común y corriente, los verdaderos dueños de este templo moderno, los que tienen un empleo de 9 a 5 con salario mínimo, no podían pensar en gastar cientos de dólares… por sólo un boleto para este juego.

El contrato de los Marlins con el condado dice que ellos (los dueños del equipo) deben pagar por policías fuera de servicio y servicios de bomberos para “eventos extraordinarios” como el Juego de las Estrellas. Pero… tanto Miami como Miami-Dade, en un frenesí, firmaron un acuerdo con la MLB que los comprometió a pagar por la seguridad pública. Esto se hizo para asegurar que el juego se celebraría aquí. Un poco de integridad nos haría creer que los dueños del equipo compensarían a la ciudad y al condado por el dinero gastado.

Pero no estos tipos. La falta de integridad les queda mejor a estos dos. Loria y Samson, que no son sólo violadores, sino también estafadores, se negaron a pagar los casi $2 millones debidos a la policía, bomberos y personal de rescate por su trabajo durante los eventos. Samson dijo al Miami Herald que “ellos [la ciudad y el condado] cumplieron su palabra de traer el Juego de las Estrellas a Miami”. Samson parece haber olvidado que tenían un contrato con el condado para realizar exactamente este tipo de evento.

Este acto de abuso contra los residentes del condado me lleva a hacer varias preguntas. La primera, ¿por qué el condado y la ciudad no han pedido a los Marlins el dinero que ellos deben? Segunda, ¿casi dos millones de dólares facturados por la policía, bomberos y personal de rescate? Si mi estimación hecha en papel de borrador es correcta, los dos millones resultan que son más de $70 la hora de tiempo extra para este personal. Parece que me dedico al trabajo equivocado.

La verdadera historia detrás del estadio de béisbol de los Marlins aún no se conoce por completo. Pero en estos días, y cuando hablamos de tanto dinero (estamos en los miles de millones), quién sabe qué tipo de acuerdo Loria y Samson hicieron  con algunos de los “líderes” comunitarios que están ayudando a hacer de Loria un multimillonario.

Esto me lleva a preguntarme: ¿Quiénes son los verdaderos violadores en este caso?

Traducción de Germán Piniella para Progreso Semanal.

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