¿Derecha, izquierda, centro o de cabeza?

LA HABANA. Los poco académicos también tenemos derecho a participar, a formar parte del debate porque algún que otro mérito hemos alcanzado para ocupar asiento en la discusión, aunque oportunidades todos deben tener.

Muchos años antes de que brotara esta polémica, tan parecida a las órdenes de marcha impartidas en los primeros llamados al Servicio Militar Obligatorio (SMO), cuando un espigado sargento curtido en los combates de la Sierra Maestra, la contrainsurgencia en el Escambray o el enfrentamiento a aquella invasión del relajo 2506, el énfasis de “derecha” e “izquierda” a la par de aquel “firmes” o “atenjó” que ahora mismo se me antoja a una posición de “centro”, ni para un lado ni para otro, ya había tenido una singular e inolvidable experiencia.

Finales del siglo pasado. Laboraba como corresponsal en Cuba de un diario español. Fueron casi 15 años en los que tuve que recibir y acompañar desde toreros hasta grandes figuras de la farándula, la banca, la bolsa, la economía y la política. Y, por supuesto, a los mejores colegas de entonces.

Más de una vez recibí por teléfono la preocupante llamada de mis superiores en Madrid, en torno a qué les había contado a muchas de esas personas porque al llegar de regreso a España, les comentaban que no habían logrado ubicarme en una de las tres casillas. “Ese tío, lo mismo es de izquierda, que de derecha, que de centro”, aseguraban sorprendidos.

Durante una comida (almuerzo) privada, en palacio, según el decir del mayordomo, con alguien muy importante y no necesario de mencionar, que dejó a un lado las llamadas de prominentes figuras de la banca y la del propio vicepresidente de Gobierno, Francisco Álvarez-Cascos diciéndoles que no podía atenderlos por estar con “un amigo cubano”, fui acribillado a preguntas cuyas respuestas no estaban en ningún manual ni en boca de nadie. Eran de mi propia cosecha y muy críticas. Cuando para finalizar aquel banquete, que tuve que presidir como cubano en honor a la reciente muerte de otro compatriota, Roberto Goizueta, presidente de la Coca-Cola, fallecido ese día de octubre de 1997, me preguntaron si en caso de agresión norteamericana a la Isla volvería a hacer uso de la Kaláshnikov porque ya sabían que tenía tres guerras en mis espaldas y no como periodista.

—Sin duda alguna volvería a tomarla—, respondí.

Al día siguiente, pasadas las copas, le inquirí a mi editor qué le había parecido la velada. Fue parco al decirme que había estado muy bien hasta que al final la había cagado al mencionar la vuelta al AK-47.

—Pues sigo pensando igual—, le dije.

Cuento esto y me guardo otras tantas porque no es mi intención, ni nunca fue ni será, escalar a mejores posiciones ni es esperar reconocimientos o prebendas. Mucho menos sumar méritos. Lo hago para sostener mi muy personal “tesis” en el debate.

A lo largo de mi vida estudiantil y laboral tuve que pasar cursos y escuelas sobre marxismo-leninismo, economía política, comunismo científico y otras por estilo. Desde niveles inferiores hasta superiores en universidades de La Habana y Moscú. Por encima de tales maestros de la teoría tuve el privilegio de recibir las ideas de mi padre, un campesino que logró doctorarse en Farmacia mucho antes de la revolución, que conspiró para derrocar a Batista como miembro del movimiento 26 de Julio y fundar el Partido Comunista de Cuba sin ser un comunista propiamente dicho.

De él, y sin certificados académicos, una Cuba socialista, con el Estado al frente de los grandes medios de producción y el resto en manos privadas y cooperativistas; con respeto a cada cubano que sostenga ideas diferentes y que las pueda expresar libremente; una nación democrática, con el pueblo tomando las decisiones de su presente y futuro, e independiente de cualquier potencia extranjera. Una Cuba martiana para más señas.

Que alguien entonces me sugiera dónde afiliarme, si a la derecha, a la izquierda, al centro, de costado o de cabeza. Es que este episodio a debate semipúblico se me asemeja mucho al contenido de aquella fábula si los que vienen son galgos o podencos…

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2 Responses to ¿Derecha, izquierda, centro o de cabeza?

  1. Los verdaderos cambios sociales siempre vienen acompanados por la violencia y son mas faciles de implantar cuando vienen juntos con la independizacion de la metropoli colonial;luego se complicaran cuando asuma la oligarquia criolla derivada de estas luchas o que ya estaba presente pero era aplastada por los del poder central metropilitano. Los capitalistas triunfaron y se han mantenido en el poder gracias a haberle dado a su sistema un sesgo democratico aparente o real de alguna manera al mismo. Y aqui esta la falla de origen del ” socialismo real”. Quizas se deba a que el experimento comenzo en el Imperio Ruso,el mas atrasado de todos,mas feudalista que capitalista.Para colmo los dirigentes Sovieticos copiaron al carbon el sistema Zarista de ordeno y mando. Ciertamente las condiciones fueron dificiles y se acomodaron al Comunismo de Guerra y la desconfianza hacia el pueblo los condujo al terror y la represion. Los fundadores no fueron capacez de establecer un sistema democratico ni entre ellos mismos, a cambio montaron la farsa de “democracia socialista” que persiste en Cuba,China,Viet Nam ,la horrible Corea del Norte y lo que se pretende instaurar en Venezuela con la espuria “Asamblea Constituyente”,en un parto grotesco y sangriento que pretende parir una hermana “gemela’ de la ANPP Cubana.
    La vieja guardia cubana persiste en su peregrina idea de construir un “socialismo Stalino- Fidelista”, probadamente fracasado,que solo traera mas desgracias a cubanos y venezolanos,valiendose para ello de un titere incapacitado formado en Cuba,pero que forma parte de una conspiracion “Anti- Chavez”,forjada desde fines de la primera decada de este siglo. Habian dos razones para esto: 1) Chavez siempre se nego a derogar o modificar la Constitucion suya de 1999. 2) Chavez queria unificar a los dos paises, de lo que se desprende que estando Fidel practicamente agonizante,el Lider indiscutible seria el.
    El primer punto,un clavo ardiente legado de Chavez es el mayor dolor de cabeza que tienen los Castristas en su afan de establecer su fracasado proyecto en Venezuela. El segundo fue felizmente resuelto un cuatrienio atras.
    Lo cierto es que el modelo Castrista establecido en Cuba y que desencanto tanto a la intelectualidad de izquierda en los 60,es el responsable del desprestigio y rechazo que cada dia se incrementa,cuando se habla de seguir pr el “Mar de la Felicidad Castrista”. Si en Cuba los Castristas
    hubieran implantado un sistema verdaderamente democratico que escuchara al pueblo realmente en vez de montar esta tragicomedia de Poder Popular.Si el PCC discutiera sus topicos y votara libremente. Si existieran las libertades basicas el panorama seria muy diferente,los Castros se habrian transformado en Patricios de una Nueva Republica. No fue asi. La prepotencia,la ambicion de mando,el sentirse infalibles prevalecio. Acabaran derrotados y en la ignominia,no hay dudas!
    Una cosa siempre me he preguntado respecto al ideal Castrista: Como es posible que idearan un proyecto insostenible a futuro? Porque si el pueblo no percibe el bienestar en un plazo razonable de tiempo,perdera interes en el mismo. Como puede garantizarse la seguridad de un pais que no se desarrolla? Que ejemplo le estan dando a otros dirigentes y pueblos que quieran seguir su supuesto ejemplo? Que ayuda economica pueden prestarle a sus aliados (Venezuela en este caso),ante las dificultades? Como perciben otros pueblos revolucionarios que el supuesto faro,sea un paria que hay que ayudar hasta para encender un candil? Toda una locura!
    Los gobernantes cubanos tienen que enrumbar la nave con urgencia,porque esta hace agua ya en lo moral,social y politico. Cuba esta obligada ya a convocar una Asamblea Constituyente que derogue el Unipartidismo o prohiba todos los partidos politicos, que al fin y al cabo con el transcurrir del tiempo se convierten en Mafias Politicas. A su vez deben garantizarse las libertades de expresion,reunion y asociacion para escoger los constituyentes que lesgilen las leyes correspondientes a una Republica Martiana, independiente,con todos y para el bien de todos.
    Hay mucho por hacer,pero hay que caminar de inmediato por el sendero que destruya este horrible regimen Castrista, hijo putativo del Stalinismo

    • Aprovecho que no estoy en Cuba y tengo libre acceso a Internet para opinar sobre este artículo del Sr. Pedroso, el cual me ha parecido muy bueno por su justeza en la expresión de los criterios. Es imposible quedar bien con todo el mundo pues, incluso, cuando tratas de hacer el bien o luchas por la justicia, siempre habrá alguien que critique. Creo que es muy atinado lo que afirma el articulista acerca de que el derecho a debatir-y por supuesto hacerlo con respeto-corresponde a todos los seres humanos y es algo que en Cuba no existe. Aprovecho también para agradecer a Progreso Semanal por enviarme sus resúmenes pues, aunque no coincido con todos los análisis, siempre me informo y aprendo. aunque en Cuba no los pueda leer siempre de forma completa.

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