LA HABANA. La Asamblea Nacional de Poder Popular (ANPP) se reunió desde este lunes en su primera sesión ordinaria de 2017. En total han sido casi 80 los temas tratados durante los cuatro días que duró el trabajo en comisiones y las rondas informativas de los organismos de la administración central del Estado. Todo previo a la sesión plenaria de este 14 de julio. Fue amplio el espectro de cuestiones sometidas a examen, acumulación que traslució el retraso acumulado tras la poca actividad del pleno parlamentario en casi un año.

En diciembre de 2016 el contacto se concentró en la aprobación de la Ley que prohibió el uso del nombre del fallecido Líder Histórico de la Revolución, Fidel Castro Ruz, en instituciones y lugares públicos. Luego, la sesión extraordinaria de marzo de este año se dedicó exclusivamente a dar el visto bueno a la conceptualización del modelo socialista cubano y el Plan de desarrollo hasta el 2030.

El vaso ¿medio lleno o medio vacío?

La información dada a conocer por la prensa nacional sobre los debates coloca al público en la disyuntiva de interpretar un mismo dato como síntoma de avances o de la recurrencia de problemas que hace tiempo alcanzaron la mayoría de edad.

El ministro de Economía, Ricardo Cabrisas, insistió en la recuperación de los signos vitales del país, luego de que en 2016 se presentara la primera recesión económica para la Isla en 23 años. “Se ha podido detener el deterioro de la economía”, dijo. Pero evitó lanzar campanas al vuelo, alertando que eso “no significa en modo alguno que estén resueltos todos los problemas. El esfuerzo que es preciso realizar en el segundo semestre resulta enorme, porque para este periodo ya pasó la temporada alta del turismo y concluyó la zafra. Por eso, todos tenemos que trabajar para garantizar los ingresos por exportaciones y el uso racional del combustible, asuntos que aún constituyen asignaturas pendientes”.

Lo ocurrido con la producción azucarera ilustra esa relatividad que rodea a los indicadores dados a conocer. En la contienda 2016-2017 Cuba produjo un 20 por ciento más que en lapso análogo (2015-2016). Dicho así suena alentador, pero la cifra adquiere otro cariz sabiendo que de los 2,1 millones de toneladas previstas se lograron efectivamente 1,8.

Similar sabor deja la cuestión de la vivienda. Con los porcentajes altos de completamiento de los trámites, los progresos a partir de las modificaciones a la Ley General de la Vivienda, las nuevas reglas en vigor para la concesión de subsidios y los esfuerzos en pos de la producción local de materiales de construcción, el saldo es cuanto menos intermedio. Al término del 2016, informó Vivian Rodríguez Salazar, funcionaria del Ministerio de la Construcción, en todas las provincias continuó deteriorándose el fondo habitacional.

Incluso una diputada de Guantánamo dijo que, de seis meses previstos para construir una vivienda familiar básica, se llegaron a cumplir plazos de cinco semanas en cientos de casos, sin valorar lo que ello implica en cuestión de calidad y de reinversiones futuras.

Solo… ¿escuchar?

Sería una imprecisión afirmar que en el Parlamento cubano no se transparenten las dificultades que afronta Cuba hoy. Esta vez, por citar algunas de las tantas, se señaló con claridad un secreto a voces: buena parte del combustible consumido por el sector privado del transporte no es adquirido en los establecimientos de expendio legal del mismo. De hecho, las estimaciones más conservadoras ubicaron en cuatro mil toneladas mensuales las que van de las asignaciones a las empresas estatales, a los tanques de los “almendrones” y a otros vehículos particulares.

Leonardo Naranjo, diputado por Santiago de Cuba, expresó lo obvio: el Estado está urgido de disminuir el precio del combustible a los transportistas privados y de facilitarle el acceso a los talleres estatales. De lo contrario, a mediano y largo plazo los precios continuarán subiendo.

“Ministra usted sabe que no siempre es así”, le dijo una parlamentaria a la titular de la cartera de Educación refiriéndose a que su experiencia práctica contradecía las afirmaciones de esta. A otro diputado se le vio en el transcurso de la discusión de las inversiones de nuevas viviendas preguntándose de quién era la responsabilidad por los fondos mal empleados. Danni Morell Alonso, legisladora por el municipio Majagua, en Ciego de Ávila, insistió en que debían tomarse medidas con los decisores impávidos ante las malas condiciones de labor y salario del personal de las direcciones de Trabajo y Seguridad Social, de Economía y Planificación, de Finanzas y Precios y de la Oficina Nacional Tributaria (ONAT) en los municipios y provincias.

En un Parlamento de solo dos sesiones ordinarias al año, como evidencia lo anterior, es en las comisiones de trabajo donde se nota más el ejercicio de sus funciones. De todas formas, continúa sucediendo que, si bien el Legislativo está haciendo grandes esfuerzos por que sus miembros conozcan directamente las dificultades cotidianas del país y por obtener abundante información desde el Ejecutivo, a los representativos de este último les cuesta trabajo traspasar las fronteras de la justificación cuando se dirigen a la máxima instancia del poder del Estado.

La sesión ordinaria de julio casi termina con la sensación de que el Parlamento cubano sigue demasiado anclado en el diagnóstico y en la mera escucha de problemas a los cuales no siempre le suceden la exigencia de responsabilidades para los implicados. Parecen colmarlo las cuestiones más operativas e inmediatas, relegando otros temas sumamente controversiales, los cuales se anunciaron para ser asumidos en el presente período de mandato. En ese grupo destaca el fin de la dualidad monetaria, para la cual se continúa esperando el momento propicio mientras la economía en recesión apunta a que ese instante ideal no llegará nunca, así como la reforma constitucional.

Tampoco fue la hora de la Ley Electoral aunque en el X Pleno de Partido, celebrado en febrero de 2015, se aseguró que ocurriría antes de 2018 y, a falta de más datos, le tocará a la próxima administración. Algo similar estaría ocurriendo con la nueva política de comunicación para el país, los cambios en el Código de Familia y con la Ley de Asociaciones.

Desde la Constitución hasta los reglamentos y procedimientos que hagan factibles y palpables las transformaciones aprobadas o en proceso, la propia conceptualización del modelo socialista le planteó grandes tareas al poder legislativo cubano, que tendrá que asumir el reto siempre a contrarreloj.

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