El centrismo político ha acaparado la atención en la web cubana. Todavía hoy continúa un debate, ocurrido principalmente en el blog del cantautor cubano Silvio Rodríguez desde hace varios días, Segunda Cita, que también ha tenido sus ramificaciones en otras plataformas online y redes sociales.

Además del propio Silvio Rodríguez y los foristas habituales en el blog, que cuenta con una amplia red de usuarios y gran capital simbólico, han aportado opiniones otros participantes como Zaida Capote, Lady Fernández de Juan, Víctor Casaus, Vicente Feliú, Jorge Gómez Barata, Fernando Rojas, Iroel Sánchez y Elier Ramírez Cañedo.

En el extendido intercambio se exponen posiciones diferentes sobre la realidad cubana, y sobre el llamado centrismo político que ha surgido en Cuba, un tema que ha ocupado numerosos espacios en la prensa pública estatal. Unos califican a dicho centro como una “derecha disfrazada” que pretende desmontar la revolución cubana, otros entienden el centro como una posición alejada de los extremos políticos, y la validan como una opción a la que los ciudadanos de Cuba tienen derecho.

Pero más que nada, se está discutiendo el futuro del país que queremos, en un momento en el que el debate, según nuestra comprensión, es más necesario que nunca. El debate, y también acciones y resultados palpables que el pueblo cubano necesita con urgencia. Hasta ahí, todo lo ocurrido resulta provechoso.

Quizás lo que une a los implicados es el hecho de que todos, de una forma u otra, han asentado una posición en contra del retorno del capitalismo a Cuba, y a favor de la búsqueda de un camino propio y especialmente viable para el país y su gente. No obstante, el punto de conflicto está en las posiciones políticas (incluso desde la teoría) en las que se ubica cada cual y, sobre todo, en las que ubican a los otros.

No han faltado señalamientos y descalificaciones en dicho intercambio, lamentablemente en ocasiones han faltado también los argumentos, y las pruebas de serias acusaciones. No basta solo repetir insistentemente una idea para que esta se convierta en verdad.

El socialismo es un proceso de creación, complejo no solo por cambiar estructuras e instituciones, sino porque precisa de ser una obra colectiva. Esta característica lo complejiza aún más. La sapiencia estriba en la capacidad de integrar la diversidad existente en la unidad más sólida posible. Esto, sabiendo que la unidad es diferente de la unicidad, que consiste en la práctica de élites y nunca ha sido buena consejera.

Somos de la opinión de que debatir aspectos de la realidad cubana es sumamente importante en los tiempos que corren, pero más saludable sería si este encuentro de posturas diferentes tuviera una mayor anchura, y que estas opiniones estuvieran disponibles para la mayoría del pueblo cubano mediante los medios públicos de comunicación.

¿Quién de los implicados estaría dispuesto a sentarse frente a una cámara a debatir civilizadamente junto a personas que piensan diferente, y junto a otras que quizás no han podido acceder a las plataformas online utilizadas hasta el momento?

La tradición de debates a través de extensas listas de correos o espacios en la web, que sí ha fomentado y mucho la confrontación clara de opiniones diversas, no debería ser el modelo a priori a seguir, pues no vivimos en una sociedad, ni siquiera, 50 por ciento conectada.

Los debates forman parte de la formación política de los ciudadanos de cualquier país. Pero hasta el momento, lo expuesto en los medios públicos y estatales solo representa una sola posición de este debate, lo cual pone en interrogantes toda presunción de inclusividad anteriormente enarbolada. Y no se trata, creemos profundamente, de excluir a priori.

La buena práctica de la confrontación de pensamientos ha existido en la historia cubana en abundancia, también durante los primeros años de la revolución. Podemos decir que existe una tradición política. Pero lo cierto es que en este caso solo unos pocos logran discernir a quiénes se refieren los participantes cuando se habla de los centristas, y a quiénes cuando se habla de promotores de una campaña contra el centrismo.

El sano intercambio de ideas podría jugar un papel central en el proceso de actualización de modelo económico y sociopolítico cubano, si se le permite. En este aspecto difícilmente podríamos encontrar a alguien que no esté de acuerdo con que hay que cambiar, de una buena vez, todo lo que deba ser cambiado. Y en caso de que exista, sería más que alentador saber por qué no.

Lo otro es el nivel de compromiso concreto y activo, que es lo que interesa al pueblo en la realización de los cambios, publicando en los medios públicos de manera sistemática las ventajas de las reformas. No se trata ahora de palabras, se trata de compromisos soportados en la práctica, de ver, sentir y ser partícipe de esos cambios enunciados.

Progreso Semanal/ Weekly autoriza la reproducción total o parcial de los artículos de nuestros periodistas siempre y cuando se identifique la fuente original y el autor.

2 Responses to La buena práctica del debate

  1. Saludos, es infantil decir -que no vuelva el capitalismo a Cuba! A que aspiran? Porque el llamado socialismo marxista es un fracaso! Lo de Vietnam o China es una mezcla, pero en las zonas priorizadas de china es capitalismo de estado. Lo demás es consigna! ojalá me publiquen!

  2. Saludos, el centrismo es un invento para distraer a los académicos.
    El problema de cuba es la subordinación total al buró político y sus imágenes virtuales: el comité ejecutivo o el consejo de estado. Los mismos personajes imponen sus criterios. Mientras sea así no hay centrismo, ni derecha ni izquierda. Es Raulismo.

Deja un comentario

Encuesta: ¿Cómo describiría al Presidente Donald Trump?

Ver resultados

Cargando ... Cargando ...

Progreso Semanal, fundado por Francisco G. Aruca, es una publicación independiente con carácter progresista.
Editor: Álvaro Fernández
1602 Alton Road, Suite 28 Miami Beach, FL 33139.
Copyright © 2016 Progreso Weekly, Inc. Todos los derechos reservados