La “reforma sanitaria” republicana se hunde como una piedra

La última encuesta, realizada por USA Today y la Universidad Suffolk, arrojó que sólo el 12 por ciento de los estadounidenses apoya la ley republicana de salud. Esto confirma lo que otras encuestas recientes han mostrado: el plan del Partido Republicano para la “reforma” de la atención médica es la legislación más impopular que jamás haya existido.

El bajo nivel de apoyo a la propuesta del Partido Republicano para “derogar y reemplazar” Obamacare es una buena noticia. Los republicanos han tenido un éxito asombroso en los últimos años en engañar grandes franjas de la población de EE.UU., desde vender con desinformación la guerra de Irak hasta vender a Donald Trump como un “millonario de la clase trabajadora”. Las cifras muestran que esta vez no funcionó. Y la noticia verdaderamente buena es que el apoyo a la nueva versión de la legislación se está hundiendo, tanto entre el público como en el Senado.

Varias encuestas anteriores habían encontrado que el apoyo para la legislación estaba en torno al 16-17 por ciento. Eso es bastante patético. Significa que menos de una de cada cinco personas prefería la legislación del Partido Republicano. Ahora, la cifra de la última encuesta (12 por ciento) pone el apoyo en cerca de uno de cada diez. Eso es más que patético, es histórico. Ninguna legislación ha tenido un nivel tan bajo de apoyo en la historia de las encuestas. No es de extrañar que cada día más y más republicanos en el Senado –donde el Partido Republicano necesita cada voto de su organización– se están expresando en contra del proyecto de ley. Si la votación se llevara a cabo hoy, los republicanos perderían en su prioridad más importante –la cuestión que utilizaron durante ocho años para atacar a la administración anterior: Obamacare.

Esto es una buena noticia, porque el proyecto de ley que los republicanos están vendiendo como “reforma de la atención médica” –y logrando que la mayoría de los medios usen esa etiqueta engañosa– es de hecho una contrarreforma. Mientras que Obamacare aumentó el porcentaje de la población con seguro de salud, esta legislación haría lo contrario. El mejor estimado es que, si este proyecto de ley se convierte en ley, 22 millones de personas que ahora están aseguradas perderían su cobertura y se unirían a las filas de los no asegurados. ¿Reforma? Más bien al contrario, un gran paso atrás para la sociedad estadounidense y una amenaza existencial para millones de personas.

El abrumador rechazo público a la propuesta del Partido Republicano muestra que incluso un club entero de vendedores de “curalotodo” –es decir, el Partido Republicano de 2017– puede mentir y engañar con suficiente efectividad para convencer a la gente de que es una buena idea sacar miles de millones de dólares del cuidado de salud para las personas que lo necesitan –y no podían permitírselo antes de Obamacare–, y ponerlos en los bolsillos de las personas más ricas del país.

Los republicanos a menudo han conseguido que la mayoría de los norteamericanos sigan las malas ideas, como la guerra de Irak, que desde el principio tuvo un enorme apoyo público antes de que los “hechos sobre el terreno” cambiaran radicalmente esa percepción. Uno sabe que es una idea muy, muy mala cuando incluso excelentes vendedores ambulantes como Paul Ryan y Mitch McConnell no pueden venderla. Aparte de la actual legislación de atención médica, una segunda iniciativa sin éxito del Partido Republicano en un tema importante viene a la mente: el esfuerzo de George W. Bush por privatizar parcialmente el Seguro Social. Esa fue otra idea muy, muy mala, y el apoyo que recibió ascendió como un globo de plomo.

Pero los republicanos en el Congreso no han renunciado aún a su más reciente y más escandaloso plan Robin Hood a la inversa. Están tratando desesperadamente de llegar a algo que sea aprobado en el Senado. Es una tarea más difícil de lo que esperaban. Eso es principalmente porque no hay nada que satisfaga el fanatismo ideológico de los republicanos en el Congreso y al mismo tiempo sea algo que el pueblo estadounidense podría apoyar.

Aunque Obamacare tiene muchos defectos y limitaciones (principalmente porque fue el mejor proyecto de ley que Obama y los demócratas pudieron hacer aprobar debido a la rabiosa oposición republicana), ninguno de los planes que los republicanos han propuesto para reemplazarlo es mejor o más justo que Obamacare, y el público puede ver eso. De lo contrario, ¿cómo explicar el hecho de que Obamacare es aprobado más que nunca en las encuestas? La gente ha visto lo que los republicanos tienen en oferta como una alternativa y han llegado a la conclusión de que, después de todo, Obamacare no es tan malo.

Por eso –y por el hecho de que lo que el Partido Republicano está ofreciendo es una mala política, una política inhumana e injusta impulsada por una ideología de ley de la selva–, los republicanos podrían rendirse y asociarse a los demócratas en arreglar los problemas restantes de Obamacare. Incluso podrían fijarse lo que ha funcionado en otros países ricos –la atención médica universal con el estado como el único pagador.

Ese sería el resultado más razonable; sin embargo es improbable por esa misma razón. La razón no es parte de la visión del mundo de los congresistas republicanos en 2017. Tampoco lo es la verdad. La verdad es lo que promueve su ideología y su poder político.

Aún más, sigan la ruta del dinero. La verdad es que la razón principal por la que los republicanos quieren eliminar Obamacare es para poder desfinanciar Medicaid y usar ese dinero para aliviar a los multimillonarios y millonarios de prácticamente cualquier carga tributaria.

Es un propósito innoble, pero, oigan, paga bien.

Traducción de Germán Piniella para Progreso Semanal.

Progreso Semanal/ Weekly autoriza la reproducción total o parcial de los artículos de nuestros periodistas siempre y cuando se identifique la fuente original y el autor.

Sorry, comments are closed for this post.

Encuesta: ¿Cómo describiría al Presidente Donald Trump?

Ver resultados

Cargando ... Cargando ...

Progreso Semanal, fundado por Francisco G. Aruca, es una publicación independiente con carácter progresista.
Editor: Álvaro Fernández
1602 Alton Road, Suite 28 Miami Beach, FL 33139.
Copyright © 2016 Progreso Weekly, Inc. Todos los derechos reservados