LA HABANA. La penúltima gran noticia que recibí de una posada fue a finales de los 70s del siglo pasado. Provino de una situada en la calle Ayestarán, conocida como “Las casitas de Ayestarán”. Era la época en que las gentes se casaban hasta por lograr un par de cajas de cervezas, algo de ropa y útiles de cocina. Si la suerte les sonreía, pues unas nochecitas en hoteles o en la playa.

La historia es breve y sorprendente, reflejo de un tiempo ya pasado. El posadero llamó suavemente a la puerta de la habitación una vez que se había cumplido el tiempo de alquiler, que era por horas. No recibió respuesta alguna y volvió a golpear la puerta con más fuerza. Desesperado y molesto por otros clientes que aguardaban, arremetió con una escoba como si fuese un inmenso gong y encontró el mismo resultado. No lo dudó dos veces. Con la llave maestra abrió para presenciar que el dormitorio amoroso estaba completamente vacío, sin la pareja y sin la cama con sus dos mesitas de noche.

La última noticia de estos sitios que en Cuba tienen una connotación especial, ajena a su empleo y razones en Europa, es que el gobierno ha retomado la idea de rentar locales por horas para los avatares amorosos. Y ya existe el primero, en la habanera Calzada de Vento, según el diario Trabajadores.

Cualquier cubano que supere los 60 años de edad puede escribir un libro de memorias “posaderas”. Y si pasa de los 70 entonces organizar sus recuerdos comenzando por la famosa Canada Dry, con tantos espejos en paredes y techos que daba la impresión de que Juanita, la amante, se repetía quince veces en diferentes ángulos, mientras que el otro, con furia taurina, se multiplicaba como los panes y peces hasta el infinito.

Antes de fenecer esta modalidad de gran aceptación popular, las últimas posadas estuvieron a cargo de una empresa llamada Recreatur, como si el acto del amor fuera precisamente una actividad recreativa. En todo caso, debió estar en manos del INDER, que supervisa los deportes, porque estamos frente a una acción más completa que la natación y de gran esfuerzo físico-mental. Ni lo uno ni lo otro, quien lleva este nuevo proyecto de resucitar las posadas es la Empresa Provincial de Alojamiento en franca competencia con particulares que desde hace un buen rato rentan con ese objetivo de “matar la jugada” según el argot callejero.

En el certificado de defunción de las posadas, que fueron muchas por toda la ciudad y sus afueras, se constata que la necesidad de ubicar en ellas a familias sin hogar fue la principal causa de tan penoso fallecimiento. Existieron otras, pero clandestinas, hasta que vino el trabajo por cuenta propia y abrieron las privadas.

Enhorabuena la decisión de retomar estos centros de emergencia, tan necesarios como un aerosol en un policlínico o como la reparación al momento de un ventilador que ha dejado de mover sus paletas.

Habrá que visitarlas ya con ojo periodístico simplemente.

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One Response to Resucitan las “posadas”

  1. Saludos, ha actividades q pasaron a privados y es un error volver a formas estatales. Me explico. Estos lugares fueron y serán centro de corrupcion. Se manipula el turno, la ropa de cama, los tragos, el hielo, todo,todo, todo! Normalmente son dos empleados, salen al terminar el turno con los bolsillos llenos. Y por supuesto hay transferencia hacia los niveles superiores y a proveedores. estas plazas no se convocan, se venden!

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