La verdadera razón detrás de la política de Trump hacia Cuba

La nueva política de Donald Trump hacia Cuba, en la que mantuvo la mayor parte de las aperturas del expresidente Barack Obama mientras que restringe dos aspectos relacionados con los viajes y los negocios, ofrece una visión de lo que el lado proembargo considera como la base de su hostilidad de décadas contra la nación isleña.

El nuevo presidente podría haber desmantelado totalmente el proceso de normalización que Obama y el presidente cubano Raúl Castro anunciaron en diciembre de 2014. En cambio, Trump se centró en el aspecto más exitoso de esa apertura: la flexibilización de las restricciones de viaje. Obama permitió viajar bajo una licencia general individual, un proceso que permitió a los estadounidenses autorregular su viaje al reservar su propio pasaje aéreo, hotel e itinerarios sin tener que solicitar al gobierno de Estados Unidos un permiso específico. El viaje individual significaba que los estadounidenses podían venir a Cuba y ver por sí mismos la realidad del sistema social y económico del país, lo bueno, lo malo y lo indiferente. Los estadounidenses podían decidir por sí mismos de qué se trata la Revolución, qué ha logrado y cuáles son las deficiencias. Lo que es más importante, esas opiniones se formarían por medio de la interacción directa con el pueblo cubano.

Trump terminó con esa oportunidad, rescindiendo la licencia individual y forzando a cualquiera que quiera visitar Cuba legalmente a ir a través de las más costosas organizaciones de viajes que están autorizadas a organizar viajes a Cuba. También instruyó a la OFAC (Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro) para que sea más diligente en asegurar que los tours cumplan con uno de los 12 requisitos de licencia, es decir, más papeleo para demostrar que los viajeros se apegarán a un itinerario estrictamente controlado.

La otra revocación del presidente es la de prohibir a personas y empresas estadounidenses participar en transacciones financieras con entidades propiedad o en gran parte controladas por el Grupo de Administración Empresarial SA (GAESA), un holding de empresas administrado por el ejército cubano. Ahora los ciudadanos de Estados Unidos no podrán gastar dinero en hoteles o restaurantes estatales vinculados a GAESA. Estas medidas indudablemente pondrán un freno a la facilidad de viajar a Cuba, lo que provoca la llegada de menos estadounidenses.

Los cambios que Trump ha hecho son significativos y tendrán un impacto directo en mantener firmemente en su lugar el embargo. Las anulaciones fueron formuladas por los congresistas cubanoamericanos Marco Rubio y Mario Díaz-Balart, dos de los más estridentes defensores de poner fin a todo compromiso con Cuba. Los dos republicanos fueron la fuerza impulsora del discurso reaccionario de Trump en Miami, donde proclamó que se trataba de derechos humanos y de que el gobierno cubano no tenía dinero. Esas son meras desviaciones; los que más sufrirán serán los cubanos que han estado ganándose la vida gracias al aumento de viajeros estadounidenses. El nuevo grupo empresarial de taxistas, propietarios privados de restaurantes y de casas de alquiler sufrirán debido a la decisión hipócrita de Trump.

El verdadero propósito de estas nuevas regulaciones es asegurar que menos estadounidenses viajen a Cuba. No por razones económicas, sino por razones políticas.

Uno de los elementos clave de la política anticubana ha sido la restricción de los viajes y la capacidad de los pocos políticos cubanoamericanos y sus partidarios para permanecer como guardianes de esa estrategia. Las restricciones de viaje se establecieron en gran parte para que los estadounidenses, a los que se les prohibía  visitar Cuba, no pudieran impugnar la propaganda antirrevolucionaria. Pocos podían desafiar el supuesto conocimiento de la derecha cubanoamericana en Miami, y por lo tanto las opiniones negativas acerca de la sociedad cubana estaban controladas por los opositores más vociferantes de la revolución.

Eso comenzó a cambiar con la flexibilización de las restricciones de viaje. En 2016 cerca de 170 000 estadounidenses visitaron la isla (sin incluir a los cubanoamericanos), un aumento del 40 por ciento con respecto al año anterior. A mediados de este año, los estimados indican casi 100 000 visitas. Los estadounidenses han estado acudiendo a Cuba para ver por sí mismos de qué se trata la Revolución. Desafortunadamente, tras el anuncio de Trump se espera que esos números disminuyan significativamente.

En su mayoría, los estadounidenses que han viajado a Cuba en los últimos dos años han regresado a sus hogares con una mayor comprensión de la sociedad cubana y una mejor apreciación del daño que la política de Estados Unidos ha hecho al país –aunque aún reconocen las deficiencias del sistema cubano. Para la facción anticubana, los que ahora están cuestionando las razones para el embargo y las restricciones de viaje representan un grupo peligroso de personas. La capacidad de controlar el mensaje negativo acerca de Cuba se ha debilitado a medida que aumenta el número de estadounidenses que visitan la isla.

Si incluso un pequeño porcentaje de estadounidenses que viaja a Cuba contacta a sus congresistas para que apoyen el fin del embargo, eso significa un importante elemento nuevo para cambiar el statu quo. Esa posibilidad, combinada con la presión que los negocios estadounidenses ya están haciendo sobre el Congreso para que normalice las relaciones, representa una seria amenaza para Rubio, Díaz-Balart y los demás que se han opuesto a las aperturas de 2014.

Uno de los métodos más fáciles para ayudar a debilitar esa amenaza es disuadir a los estadounidenses de venir a Cuba; hacer que viajar allí sea más caro y complicado. No “hacer daño” al gobierno ni “ayudar” al pueblo, sino tratar de mantener el control de la propaganda anticubana, tan importante para la preservación de una política restrictiva y mezquina que debería haber sido consignada al basurero de la historia hace mucho tiempo.

Donald Trump no alteró el proceso de normalización por ninguna de las razones públicas que expuso. Lo hizo con un apaciguamiento equivocado a un grupo cada vez más pequeño de intransigentes que, aunque todavía ejercen influencia, están viendo disminuir sus esfuerzos por mantener su hostil política cubana.

Por esta vez, su mensaje anticubano ya no se escucha, en cuanto se demuestre que las mentiras son falsedades, y que la justificación del embargo y las restricciones de viaje contra esta pequeña nación isleña se hunda bajo el peso de cada estadounidense que tenga la oportunidad de ver por sí mismo lo que Cuba es realmente.

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One Response to La verdadera razón detrás de la política de Trump hacia Cuba

  1. Si como se desprende de su escrito, todas las restricciones y prohibiciones son negativas porque usted y progreso semanal no hacen una sola mención de las medidas y restricciones tomadas por el régimen en sus 58 años en el poder.
    En una parte de su trabajo usted escribe.
    Por esta vez, su mensaje anticubano ya no se escucha, en cuanto se demuestre que las mentiras son falsedades, y que la justificación del embargo y las restricciones de viaje contra esta pequeña nación isleña se hunda bajo el peso de cada estadounidense que tenga la oportunidad de ver por sí mismo lo que Cuba es realmente.´´
    Esta afirmación suya, hecha por tierra, una regla de oro del actual gobierno cubano, que por décadas, hizo todo lo posible por mantener a Cuba, aislada de mundo exterior. Incluso prohibiendo a los familiares dentro de Cuba mantener contactos con aquellos miembros que salieron del país.
    La Cuba real, es aquella en la cual los cubanos, pasan dos y tres horas, en una parada esperando por el trasporte público, o un coche tirado por caballos.
    La Cuba real, es aquella, en donde un profesional un intelectual o cualquier otro trabajador, no puede con su salario suplir sus necesidades básicas.
    La Cuba real, es aquella, en la cual, no existen infraestructuras, en la cual, existen un déficit de vivienda, de más de un millón, donde, dos y tres generaciones, tienen que convivir hacinados en una casa.
    La verdadera Cuba, es aquella, que tiene uno de los últimos lugares en el mundo en Cuanto a conexión de internet.
    La verdadera Cuba, es aquella, donde, por tu emitir libremente tu opinión, puedes terminar en una prisión, incluso la aberración jurídica conocida como ley de peligrosidad, te puede tener por cuatros largos años en la cárcel.
    La verdadera, Cuba, es aquella en la cual un altísimo porcentaje, no cuenta con un baño sanitario, no tiene acceso a papel higiénico.
    La verdadera Cuba, está, totalmente aislada del mundo, no puede viajar en sus vacaciones, muchas veces ni dentro de su propio país, como es el caso de miles de cubanos que son deportados de la capital.
    La verdadera Cuba, es la de los campesinos, que no pueden comercializar sus cosechas libremente, donde el Estado, es la única entidad, a la cual pueden vender sus cosechas, a precios irrisorios que para nada guardan relación con los costos de producción, y pasan hasta años esperando que les paguen su trabajo,
    La verdadera Cuba, es aquella, que desde 1959, está prohibido la fundación de un partido político, donde el único partido autorizado es el comunista.
    La verdadera Cuba, es aquella, que tiene una asamblea nacional, formada únicamente por miembros del partido comunista, la cual en su más de cuarenta años, de fundada jamás ha existido un voto en contra ni siquiera una abstención.
    La Cuba real, es aquella, que a pesar de estar rodeada de agua, no puedes consumir un buen pescado y cuando aparece es a precios prohibitivos, donde a pesar de ser una isla muchas veces falta la sal para cocinar.
    La Cuba real, es aquella, donde su juventud tiene como única prioridad, abandonar el país, en cualquier condición, y para cualquier parte.
    La Cuba real, es aquella donde, es normal ver un médico, ejerciendo de mesero en un hotel, de chofer acarreando pasaje, porque el salario que gana como médico es una miseria que no le cubre sus necesidades básicas.
    La real cuba, es aquella que por más de 50 años tienen una libreta, de racionamiento por medio de la cual, les venden una macra cuota de alimentos como son cincos libras de arroz, cincos huevos, media libra de aceite, y 16 onzas de frijoles para comer un mes.
    La verdadera Cuba, es aquella, que a los sietes años no les vende más leche a los niños.
    La verdadera Cuba, es aquella, en la que tienes agua en sus hogares cada 7 u 8 días, es la de las familias que no han podido pintar su casa por décadas.
    Es a esta realidad, a la que usted se refiere cuando afirma que los que se oponen al acercamiento o a los viajes es para que no vean la verdad de Cuba.
    Por el contrario, el Gobierno cubano, se ha gastado millones de dolaré, para interferir o bloquear cualquier señal de radio o televisión, que los cubanos puedan ver, con el mismo objetivo hace cada vez difícil el acceso a la internet y tiene más control sobre lo que los cubanos pueden ver.
    De igual modo siempre ustedes tiende a confundir Cuba con la dinastía, y tratan de confundir los términos, estar en contra de este gobierno de facto no es estar en contra de Cuba, ni ser un mal cubano, todo lo contrario es ponerse del lado de esos, que por más de 50 años, han sido discriminados, marginados, olvidados, que no cuentan con los medios, ni los canales necesarios para hacerse sentir, y cuando lo intentan, tienen que soportar las represalias.
    Por lo tanto, inicial un proceso de normalización con el régimen sin tener en cuenta, la voluntad popular, es darle la espalda al amordazado pueblo cubano, que ha sido y sigue estando usado como rehén.
    Los únicos culpables de este retroceso son los que detestan el poder en Cuba que bajo ninguna condición quieren que ese pueblo sean dueño de su destino y pueda elegir a sus representantes a todos los nivele, ser enemigos del pueblo cubano significa apoyar ese régimen que por 58 año lo ha despojado de todos sus derechos, el cual ni si quiera puede elegir lo que va a comer.
    Estas absurdas medidas si deben que oprimen y esclavizan al pueblo Cubano si deben de pasar al basurero de la historia, porque lo único que han traído es opresión, muerte, división familiar, atraso y miseria, y lo peor no contentos con la destrucción de Cuba han exportado este macabro modelo a gran parte de América latina, el ejemplo de Venezuela es el más ilustrativo.
    Por tanto apoyar al fracasado régimen cubano es darle la espalda a ese sufrido pueblo

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