LA HABANA.El toque mágico de un político es saber dónde y cómo tocar la fibra ciudadana, o a una parte importante de ella. Si se trata de un político bien destacado y talentoso, el punto al que alude construye un triángulo: justa decisión tomada – satisfacción popular – orgullo personal. Tal es el caso del ex presidente Obama y el sistema de salud que implantó conocido como Obamacare.

“Para esos 20 millones de personas su vida ahora es mejor. Y esto ha establecido los estándares sobre lo que se puede hacer”, declaró en Berlín el ex presidente, refiriéndose al Obamacare, al que calificó como su “mayor orgullo”.

Ahora esos 20 millones de estadounidenses tienen ante sus narices la posible destrucción de un beneficio tan querido para cualquier persona: la asistencia para su salud, que es un derecho humano.

El Trumpcare, aprobado en el Congreso y pendiente en el Senado, puede barrer esta medida dejando a millones en la acera de enfrente de cualquier hospital o servicio de salud.

Satisfacción social y “Orgullo mayor”, dijo Obama. Cierto. Pero ahora, sobre la mesa del gobierno actual reposa un presupuesto en el que las ayudas sociales de diferentes tipos, que también satisfacen necesidades ciudadanas, están a punto para el tijeretazo. Un ejemplo: los bonos o tarjetas de ayuda para la adquisición de alimentos, de la cual dependen millones de norteamericanos.

¿Cómo actuarán los afectados por salud y alimentación —Ahora cito dos ejemplos— en las elecciones de medio término en 2018?

Pienso que Obama, el político que no ha dejado de serlo, ve la gran probabilidad de alterar las relaciones de poder en alguno de los dos cuerpos legislativos, partiendo precisamente de los dislates y errores de Trump. Y al tocar uno, la salud, pone en el pensamiento y preocupación de las personas el resto de los recortes que vienen envueltos en el paquete presupuestario del nuevo ocupante de la Casa Blanca y que ya ha sido divulgado por los medios.

Por su parte, el presidente Trump también sabe que las ya citadas elecciones de 2018 pueden cambiar la correlación de fuerzas en el Capitolio. Vaya, como si le taparan hoyos en su campo de Golf.

Quizás esta percepción, sin ser la única razón, lo llevó a la declaración del 20 de mayo sobre Cuba, práctica bastante común a sus antecesores. Tocar a Cuba, en este caso, vale por tocar Florida, estado importante para todo proceso electoral y ahora para la venidera de medio término, posiblemente la de más peso en los últimos años. Su principal objetivo con el discursito, a mi parecer, no era la Isla, sino mover al sector cubanoamericano de derecha, recalcitrante y con dinero, a enredarse de lleno en esa contienda. Porque van a necesitar plata a lo Tío Rico McPato.

En la Florida hay tres congresistas cubanoamericanos obligados a someterse a las urnas: Ileana Ros-Lehtinen, Mario Díaz-Balart y Carlos Curbelo. La Sra. Ros-Lehtinen está fuera de la contienda y en su distrito, el 27, Hillary Clinton ganó. Ya han ido apareciendo aspirantes al curul y puede que vengan nuevos anuncios.

Resulta que en ese distrito que tomo como ejemplo, mayoritariamente demócrata (35,7 por ciento), los republicanos representan el 32,8 por ciento y sin filiación el 29,7 por ciento. Este último puede considerase como el “no partido” de mayor crecimiento en los últimos años, en el cual “militan” muchos de las últimas oleadas de los cubanoamericanos, un buen componente de latinos y otro tanto llamativo de jóvenes.

Visto este dato comprimido ¿entiende el lector por qué Ileana Ros se opuso al Trumpcare? Si el lector no está satisfecho le informo que 96,000 habitantes de su distrito, cifra que equivale al 13 por ciento  de su población total, dependen del Obamacare. Perderían con la barrida de este. Añádale por su cuenta las cifras de los afectados por la disminución sensible o desaparición completa de los bonos para la alimentación, los recortes a la educación y a la seguridad social.

No le dé vueltas, la clave de la retirada de la vida política de la Doña pasa por esos por cientos, por la composición humana de los electores y las consecuencias que tendrán los recortes en el presupuesto de la nación cuando el ciudadano que brega duro asista al centro electoral.

No es Cuba, ni las declaraciones de 20 de mayo, la razón principal del discursito prefabricado, barato e ignorante, son las elecciones de medio término.

Por los mismos motivos, aunque en distritos electorales con ciertas diferencias en su composición humana, y ensamblados por la nueva política que lo afectará, parece moverse el universo de los electores. ¿O por qué al equipo de Curbelo —distrito 26— la preocupación se le sale por los poros?

Las elecciones de medio término de 2018 puede que superen la cinta, generalmente baja de asistencia, y veamos también correr fuertes sumas de dinero para la lid.

Obama supo el punto al que tocar.

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