Retiro de Ros-Lehtinen: sectores anti embargo tienen algo que celebrar

El sorpresivo anuncio de que la representante republicana Ileana Ros-Lehtinen no se presentará a la reelección es una buena noticia para aquellos que buscan algo positivo en el proceso de normalización con la Isla, estancado bajo la administración Trump.

Ros-Lehtinen ha sido una histérica adversaria de la Revolución cubana a lo largo de sus casi 30 años de carrera en el Congreso. La ex miembro de la Cámara de Representantes de Miami ha sido vista, a menudo, como la más importante del grupo de políticos cubanoamericanos que se oponen al liderazgo revolucionario cubano.

Conocida como “la loba feroz” o “la gran loba mala” entre funcionarios de La Habana, ha apoyado constantemente el embargo y todos los intentos legislativos para fortalecerlo, así como la lucha para derrotar cualquier intento encaminado a debilitar el bloqueo contra Cuba.

De origen cubano, estuvo también a la vanguardia de la línea dura de oposición al movimiento del presidente Obama hacia la normalización de las relaciones con Cuba en 2014, la cual calificó de “inmoral e ilegal”. Hasta finales de diciembre, Ros-Lehtinen continuó criticando lo que ella llamó ” fallida y desastrosa política del presidente Obama hacia Cuba”. También mantiene su descontento con la flexibilización de las restricciones de viajes para que los estadounidenses y sus compañeros cubanoamericanos visiten la Isla.

Pie de foto: Una Ros-Lehtinen mucho más joven, vista junto al condenado terrorista Orlando Bosch. Inscrito en la foto: “Orlando, con mucho cariño, Ileana”.

Hubo un episodio en el que incluso pidió el asesinato de Fidel Castro, favoreció la postura de mantener a Elián González en Miami, y estuvo estrechamente asociada con Orlando Bosch —ahora difunto— y Luis Posada Carriles, autores del bombardeo de Cubana Airlines en 1976.

Nada que pudiera beneficiar a Cuba fue demasiado pequeño como para pasar inadvertido ante ella.

Cuando el grupo de niños cubanos “La Colmenita” viajaba a Estados Unidos a finales de 2011, Ileana exigió al entonces Secretario de Estado saber por qué la compañía recibió visas y si fue dinero de los contribuyentes el que se utilizó para subvencionar la gira. Además, pidió el fin de todos los intercambios culturales entre los dos países. Ros-Lehtinen había criticado previamente al instituto Smithsoniano por organizar programas de viajes a Cuba. Y a la inversa, sigue siendo una firme defensora de los millones gastados en programas de propaganda anticubana como la Radio y la TV Martí.

Durante décadas como representante de los elementos más reaccionarios de la comunidad cubanoamericana en Florida, se ha negado firmemente a aceptar cualquier indicio de reconciliación con el gobierno de Castro. Su influencia en la formulación de la política anticubana y el bloqueo de cualquier intento de disminuirla la han convertido en la fuerza rectora detrás de la estrategia a largo plazo de Estados Unidos para el cambio de régimen. Republicanos y demócratas por igual se aferraron a su posición con respecto a Cuba, y muy pocos desafiaron la postura equivocada de que castigar al pueblo cubano a través de la legislación punitiva de la política exterior estadounidense era positiva.

En numerosas ocasiones, su supuesta experiencia con los “males” del gobierno revolucionario fue el factor convincente para detener varias medidas destinadas a debilitar el embargo. Ahora, todas esas importantes voces anticubanas pronto dejarán de escucharse en el Congreso.

Pero atención, toda esta renuncia podría ser en sí misma un cambio de juego.

Aunque crítica de Donald Trump, al ganar este la presidencia Ros-Lehtinen aplaudió su posición declarada de revertir las aperturas de Obama con Cuba. Pero incluso cuando continúa apoyando la promesa del presidente de dar marcha atrás, después del próximo año ya no tendrá la capacidad de guiar ninguna nueva política anticubana a través del Congreso. Tampoco podrá impedir que los que están a favor de normalizar las relaciones con la nación insular introduzcan legislaciones. Al mismo tiempo, Trump sabe que ahora pierde a una aliada de vital importancia, si alguna vez concreta su política retrógrada contra Cuba.

La decisión de no postularse para otras elecciones podría significar que la facción pro embargo ha perdido a una de sus más importantes guardianas. Quienquiera que la reemplace, de cualquiera de los dos partidos, probablemente no tendrá el mismo impulso, influencia o poder que Ros-Lehtinen manejó en su interminable obsesión por dañar al gobierno cubano, aun cuando afirmara que estaba tratando de ayudar al pueblo de ese país.

El hecho de que ya no estará en el Congreso, promoviendo su posición anticubana y blandiendo las armas para enfrentar a quienes desean seguir una estrategia más racional, no es más que un saldo positivo. Las fuerzas anticubanas se verán considerablemente debilitadas cuando por fin baje del escaño, y las energías pro-normalización serán revitalizadas.

Cuanto más débil sea el aspecto favorable al embargo, más fácil será obtener logros para los moderados de la comunidad cubanoamericana y para los que apoyan la normalización en el Congreso. Quien desee ocupar su asiento, indudablemente traerá una visión más razonable de Cuba a la mesa, y eso ayudará a envalentonar el creciente número de congresistas que favorecen la normalización.

La política cubana, desde la década de los ochenta, ha sido impulsada casi exclusivamente por los representantes cubanoamericanos, cuyas opiniones abrumadoramente negativas respecto a su patria reciben constantemente una injustificada credibilidad por parte de sus congresistas.

En la parte superior de esa pirámide pro-embargo se encuentra Ros-Lehtinen. Cuando exige el mantenimiento de esa política y condena cualquier acercamiento a Cuba, pocos se atreven a desafiarla. Con su voz influyente pronto silenciada, se podría generar un cambio significativo hacia el lado de la normalización. Ya no estará en medio del camino, entre la legislación que podría debilitar o concluir el embargo y el Congreso; no podrá usar su considerable autoridad para detenerla. La normalización será ahora mucho más probable.

Así que mientras Trump continúa decidiendo lo que hará con Cuba, el retiro de Ros-Lehtinen puede darle una pausa para considerar su mejor curso de acción. Independientemente de lo que decida, si decide algo, la noticia de que la primera cubanoamericana elegida para el Congreso ya no estará cerca, podría significar que la verdadera normalización se ha acercado más a la realidad.

Será un buen día para aquellos que esperan ver el final del medio siglo de hostilidad entre estos dos países vecinos.

(*) Keith Bolender es autor de Voices From the Other Side (Plutón Press 2010) y Cuba Under Siege (Palgrave 2013).

One Response to Retiro de Ros-Lehtinen: sectores anti embargo tienen algo que celebrar

  1. Que bueno que este disonauro se vaya. Nunca hizo nada por su comunidad, excepto, crear conflictos para su pais de origen. Muuy amiga de terroristas cubano=Americanos y muy dad a respaldar golpes de estados en Latinoamerica. Bien ida! Ya no se vera su cara repulsive de cerda engordada con tuza en la prensa o T.V.

¿Cuales piensa usted son las probabilidades que a Trump lo acusen (impeach) en 2018?

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