Venezuela: Dos marchas y un complot

CARACAS. La sociedad venezolana vive hoy un momento importante. Dos marchas multitudinarias transitan por las calles caraqueñas: una de la oposición y la otra, de los militantes y simpatizantes del gobierno bolivariano y de su proyecto de reformas sociales.

Todo ocurre precisamente el día en que Venezuela conmemora el 207 aniversario de la proclamación de su independencia, con una sociedad fracturada casi a la mitad, y una economía en crisis. El presidente electo, Nicolás Maduro superó a la oposición raspando un 2 % de diferencia de su contrincante del MUD (Movimiento de Unidad Democrática).

Para la oposición, la fecha de su desfile, anunciada el 1 de abril, enarbola recuperar los espacios perdidos, algunos de ellos restituidos como el retorno del Poder Legislativo al ejercicio de sus atribuciones–en el que la tiene la mayoría– , que había sido traspasado al Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), así como la inmunidad de los parlamentarios. Entonces los reclamos quedan en la celebración de elecciones generales y la liberación de los presos políticos, algunos de ellos, como Leopoldo López sancionado a prisión acusado por la promoción de las “guarimbas” (desórdenes callejeros, cierre de calles y quemas de cauchos y tiroteos que costaron algunas vidas).

Por su parte el gobierno del presidente Maduro quien junto con la oposición celebró diálogos en procura de la paz, todos fracasados, lidia con la fractura política, la crisis económica y un paciente y elaborado cerco internacional, especialmente empujado por Washington usando de pivote a los gobierno del Sur del Continente que llevan adelante un proceso de contrareforma a los movimientos sociales y políticos que hasta hace poco detentaban el poder y habían realizado cambios favorecedores de los más desplazados.

Los nuevos gobiernos con el apoyo de los Estados Unidos han ido creando un cerco bien afincado mediáticamente y han explotado con talento las debilidades y errores del gobierno bolivariano. Todo esto condujo a la pasada reunión de la OEA que en definitiva no pudo lograr la aplicación de la Carta Democrática, un momento clave para el desarrollo de los acontecimientos venezolanos. Pero sí creó un clima suficiente para ayudar a los contrarios al gobierno de Caracas.

Ayer precisamente el propio Maduro anunció la activación del Plan Zamora, un esquema de defensa que aglutina a las fuerzas militares y de policía, ante la inminencia de un golpe de Estado.

Según el presidente Maduro este golpe resulta de la coordinación del Departamento de Estado de EEUU y sectores de la derecha nacional. No es la primera vez que el ejecutivo hace tal denuncia.

¿Qué asidero tiene el anuncio de un golpe de estado?

“Capturamos a uno de los cabecillas del complot militar que venimos desmantelando desde hace tres semanas. Ya se encuentra preso (el cabecilla) y además con los procesos judiciales en la jurisdicción militar que está procesando a todos los complotados civiles y militares, retirados, como es este caso, o activos”, informó el presidente.

“Además, capturamos a (…) un grupo de comando de la oposición con armas y con planes para agredir a la movilización convocada por la derecha”, añadió dibujando así un escenario vivido años atrás en manifestaciones de años pasados oportunidad en que opositores armados balearon a manifestantes antichavistas a fin de acusar al gobierno.

Sin dudas el anuncio de un complot militar y de la captura de uno de los jefes –cuyo nombre no reveló– del hasta ahora denunciado plan supone la acción de los cuerpos militares bolivarianos en su descubrimiento y captura. Las Fuerzas Armadas Bolivarianas han reiterado su lealtad al presidente.

Mientras la denuncia era pública, la oposición marchaba desde 26 puntos de capital aspirando llegar al centro de Caracas. A la vez Maduro declaraba que no permitiría que esa marcha llegara a su destino. En ese lugar, centro de Caracas, también debe arribar la marcha de los seguidores del gobierno.

Durante el trayecto oposicionista ya se reportan desordenes y quemas de cauchos. No sería desatinado pensar que habrá confrontaciones y hasta bajas de civiles y de uniformados. No es deseable, pero sí muy probable.

Todos los actores deberían mantener la mayor cordura sin negar sus banderías políticas, pero evitando la confrontación directa y los hechos de sangre.

Hasta el momento se reportan dos muertos por heridas de bala.

Son los venezolanos todos quienes deben dirimir sus diferencias dentro del marco de la ley y especialmente movidos por los intereses del país y de todos sus ciudadanos.

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