La élite de Trump. ¡Como la vieja élite, pero peor!

Una legislación se puede elaborar de abajo hacia arriba o de arriba hacia abajo. En la de abajo a arriba uno pregunta: “¿Qué problemas tienen los electores y cómo se pueden abordar?” De arriba hacia abajo, uno pregunta: “¿Qué problemas tienen los políticos de élite y cómo se pueden abordar?”

El proyecto de ley de atención médica de la Cámara de Representantes republicana es un documento puramente de arriba hacia abajo. No fue moldeado según las necesidades reales de atención médica de los electores comunes. No cuenta con el apoyo de reales electores estadounidenses ni mucho interés en esos electores. Fue redactado por las élites para servir a las necesidades de las élites. Donald Trump juró drenar el pantano, pero este proyecto de ley es puro pantano.

En primer lugar, los nuevos líderes del establishment republicano necesitan algo que ellos pudieran llamar la revocación del Obamacare –cualquier cosa que ellos pudieran llamar una revocación del Obamacare.

Se hizo evidente, a medida que el proceso legislativo se apresuraba, que no había una visión general en esta legislación acerca de cómo reformar la atención médica o incluso un pensamiento organizativo acerca de cómo mejorar la vida de los electores. No había una prioridad básica de atención de salud que los republicanos identificaran y estuvieran tratando de solucionar.

Sólo había algunos políticos que querían un comunicado de prensa llamado Derogación.

Segundo, Donald Trump necesitaba una victoria. Los efectos nacionales de esa victoria le parecían irrelevantes.

Sus esfuerzos de cabildeo a favor de la legislación carecían de sustancia. Todo era acerca de Donald Trump –proporcionando a Trump con una protección, brindando una credencial para Trump. Su cabildeo reveló lo insulso de su narcisismo. No le importó ceder ante el Caucus de la Libertad el miércoles por la noche en materia de política porque no le importa la política, sólo la victoria publicitaria.

En tercer lugar, el proyecto de ley fue elaborado por personas que son de mentalidad cerrada y miope, que sólo pueden ver una lógica de Washington y no pueden ver lógica nacional alguna o de la vida real.

Podrían haber redactado un proyecto de ley que abordara los perversos incentivos de pago por servicio que aumentan los costos de salud, o un proyecto de ley que empezara a eliminar gradualmente nuestro tonto sistema de trabajo basado en el empleo o uno que aumentara la seguridad de salud para los trabajadores y las clases medias.

Pero cualquier visión amplia estaba más allá de los redactores de esta legislación. Ellos estaban más preocupados por manipular, distorsionar y plegar el proyecto de ley para cumplir con la regla Byrd, una peculiaridad arbitraria del Congreso sin ningún propósito real para el mundo exterior. Estaban más preocupados por lo que esta o aquella facción interna podría querer. El resultado fue una mezcolanza pedante que no hizo feliz a nadie.

En 24 horas de feas maquinaciones, la administración Trump estaba dispuesta a destrozar grandes elementos del proyecto de ley e insertar nuevos grandes, sin importarle sustancia ni ramificación.

Los miembros de la Cámara de Representantes se apresuraron a comprometerse con la legislación, incluso mientras importantes partes de ella todavía estaban cambiando, cuando nadie tenía tiempo para leerlo, cuando la Oficina de Presupuesto del Congreso no tenía tiempo para criticarla, cuando el efecto sobre los resultados de salud de los estadounidenses era un absoluto misterio.

A medida que ha pasado el proceso de negociación, se han visto a los republicanos de base en la Cámara atrapados entre el escenario interior y el exterior. La lógica del escenario interior dice que deben votar a favor del proyecto de ley. Apoyar al presidente de la Cámara Ryan. No derrotar a un presidente republicano. Pero el escenario exterior grita: Opónganse a este proyecto de ley. Es malo para la mayoría de los electores, especialmente los electores republicanos. Y a nadie le gusta eso.

Yo estuve en contra del Obamacare. Me gustan las cuentas de ahorros para la salud, los créditos fiscales y los mercados competitivos de atención médica para reducir los costos. Pero estas reformas de libre mercado tienen que ser financiadas de una manera que sirvan a los menos de nosotros, no a la mayoría. Este plan republicano de la Cámara aumentaría el sufrimiento, la morbilidad y la muerte entre la clase media y los pobres a fin de proporcionar recortes de impuestos a los ricos.

Reduciría los beneficios de Medicaid en $880 millones de dólares entre ahora y 2026. Impulsaría el ingreso después de impuestos en un 14 por ciento para aquellos que ganan más de 1 millón de dólares al año, según el Centro de Política Tributaria. Este proyecto de ley  adopta los más crueles estereotipos progresivos acerca de los conservadores y los valida.

No es de extrañar que, de acuerdo con la última encuesta de Quinnipiac, este proyecto de ley tiene apenas un 17 por ciento de aprobación. No es de extrañar que este proyecto de ley ya es más masivamente impopular que el Hillarycare y el Obamacare, dos proyectos de ley que terminaron eviscerando a las mayorías del Congreso.

Si vamos a llegar más o menos a una revuelta populista, se podría pensar que al menos alguien estaría interesado en escuchar a la gente. Pero con este proyecto de ley, el liderazgo republicano establece un récord de velocidad de todos los tiempos en olvidar de dónde viene uno.

El problema esencial de los republicanos es este: los republicanos no pueden dirigir la política de la Casa Blanca porque tienen un gerente de marketing a cargo de la fábrica. Pero no pueden dirigir la política desde el Capitolio porque carecen de visión y están divididos internamente. Así que para los republicanos la política dirige a la sustancia, no al revés. La nueva élite es peor que la vieja élite – y ciertamente más insulsa.

Foto de portada: El Presidente Trump se reunió el jueves con los camioneros y con directores generales acerca de la atención médica / Doug Mills / The New York Times.

(Tomado de The New York Times)

Traducción de Germán Piniella para Progreso Semanal.

One Response to La élite de Trump. ¡Como la vieja élite, pero peor!

  1. Lo peor de todo esto es que los Americoestadounidenses blancos del medio oeste y el sur, creen que todos son capitalistas. Creen que son mas patriotas que nadie y superiores a todo el mundo. Bueno, hasta creen de verdad que son el mejor pais del mundo y que las fronteras nacionales son infinitas. Estan pagando las consecuencias al cumplir con el lema ; “Nuestros soldados estan protegiendo nuestras fronteras” y para alla, no se sabe donde mandan a sus hijos a defender las fronteras de las transnacionales que se han llevado sus empresas del pais y los han dejado sin empleo y los dejaran sin asistencia medica o mas costosas.
    Solamente decir que el que no tarbaja,no merece asistencia medica,lo resume todo.
    Donald Trump se proyecta como el Boris Yeltsin americanoestadounidense. Si persiste en gobernar solo en interes de los que le siguen,una division del territorio en tres partes es pronosticable. Una union de estados en el Oeste,otra en medio oeste y sur y finalmente la del este
    Ante este panorama como quedaria situada La Florida?. En realidad es mas que evidente que este estado desde hace tiempo ,esta dividido entre Norte y Sur,demografica y politicamente. La mejor salida para el Sur en caso de una hipotetica pero posible division nacional,por razones geograficas e historicas es unirse a Cuba y junto a Haiti,R. Dominicana, Puerto Rico y Venezuela, crear una poderosa Confederacion del Caribe.

¿Cuales piensa usted son las probabilidades que a Trump lo acusen (impeach) en 2018?

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