Un sociópata en la Casa Blanca

MIAMI. “Escuchar es un acto de amor”. No recuerdo dónde me hice de este pedacito de sabiduría. Un sencillo pensamiento, tal vez hasta simplista. Sin embargo, de alguna manera suena verdadero. ¿Hay alguien más irritante que una persona que lo ha ofendido a uno o piensa que uno le ha hecho daño y luego actúa según esa creencia, se cierra y se niega a escuchar la razón o al menos la versión de uno? Eso es orgullo, arrogancia, pero nunca amor.

Una cosa que se puede decir acerca de nuestro actual comandante en jefe es que raras veces escucha. A nadie, o a casi nadie. ¿Puede esa persona amar a su nación, a sus conciudadanos, a los pueblos de otras naciones que son afectados tan fuertemente por las políticas de este país? No lo creo.

Donald Trump no escuchará a nadie ni a nada que no quiera oír. Y, dado que gran parte de lo que dice está basado en hechos falsos, que está equivocado en casi todos los sentidos, la mayoría de la gente le dice verdades que él no quiere escuchar, ni escuchará. No escucha a los jefes de las 17 agencias de inteligencia de Estados Unidos cuando le dicen que sí, los rusos sí trataron de entrometerse en las elecciones, y no, no hay una pizca de evidencia de que el expresidente Obama haya intervenido telefónicamente la Torre Trump.

No escucha a los presidentes republicanos de los comités de inteligencia de la Cámara de representantes y del Senado cuando le dicen lo mismo. No escuchó cuando toda una falange de generales le escribió para decirle que recortar hasta el hueso al Departamento de Estado dañaría la seguridad nacional, y en su lugar le entró a hachazos al presupuesto del Departamento.

Los líderes extranjeros, olvídense de escucharlos. No a la alemana Angela Merkel, quien le dijo que alentarel desmantelamiento de la Unión Europea es una mala idea.

Se niega a oír al presidente mexicano cuando este dice, una y otra vez: no, no pagaremos por su muro.

Se niega a tomar a los suecos en serio cuando niegan cualquier aumento de la delincuencia o del terrorismo porque ese país ha acogido a muchos más refugiados que Estados Unidos –significativamente más en cifras absolutas, astronómicamente más per cápita.

Le colgó el teléfono al primer ministro australiano cuando fue incapaz de escabullirse de un compromiso del gobierno de Estados Unidos de recibir a un número modesto de refugiados. Acusa a la inteligencia británica de conspirar con Obama para interceptar sus comunicaciones y luego rechaza la furiosa negación del servicio de inteligencia y el gobierno del Reino Unido.

En las raras ocasiones en que escucha, toma su información de las fuentes menos creíbles. Su acusación contra la inteligencia británica provino de un comentarista de Fox News. Para un hombre que tiene a su mando a los mejores servicios de inteligencia en el mundo, esto es asombroso. Es como un paciente que necesita cirugía cardíaca y puede llamar al mejor cirujano cardiólogo del mundo, pero opta por su barbero para que realice la operación.

Trump continúa calumniando a Obama por las escuchas telefónicas, incluso después de que un periodista de Fox News, obviamente hablando en nombre de la cadena, dijo en un tono autoritario que Fox News “no tiene pruebas” de que Obama intervino las comunicaciones de Trump. “Punto final”.

Este país ha tenido otros presidentes que han mentido con frecuencia y estaban aquejados de neurosis –Nixon viene inmediatamente a la mente. Pero incluso Nixon pudo escuchar, como lo hizo cuando los líderes del Congreso le dijeron que debía renunciar.

Donald Trump está en un plano completamente diferente en cuanto a lo que sólo puede describirse como psicopatología. Desde la mentira acerca de donde nació Obama a las locas acusaciones acerca de la inteligencia británica, por no hablar de los millones de personas fantasmas que votaron ilegalmente o la falsedad acerca de las tasas disparadas de homicidios en Estados Unidos, Trump ha sido siempre delirante. Además, sus muchas calumnias acerca de Hillary Clinton y Barack Obama se acercan peligrosamente a un trastorno obsesivo-compulsivo.

No soy psiquiatra, pero una persona que parece estar fuera de contacto con la realidad, profiere constantemente tonterías y no escucha a otros, está cerca de la definición de demencia hecha por un lego. Y mentir todo el tiempo sin sentimiento de vergüenza ni de culpa es una de las características del sociópata.

Su última mentira en el momento de escribir este artículo es la afirmación de que Alemania debe a Estados Unidos muchos miles de millones de dólares por su defensa. Los alemanes, citando hechos y lógica, elementos ajenos a Trump, rápidamente rebatieron la aseveración.

Para cuando esto se publique, Trump probablemente haya salido con cualquier número de nuevas falsedades. ¿Puede alguien mantenerse al día con tanta basura? No, pero es importante tratar de romper el récord.

Los comediantes de los programas nocturnos se están divirtiendo mucho con un loco en la Casa Blanca al que pueden empalar cada noche. Por otro lado, los apologistas profesionales de Trump están sudando tinta para tratar de cuadrar el círculo. Sus contorsiones se han convertido en sí mismas en objeto de burla. La sugerencia de Kelly Ann Conway de que los hornos de microondas podrían convertirse en cámaras de vigilancia es hilarante, aunque patética.

El pugnaz secretario de prensa de la Casa Blanca, Sean Spicer, ha convertido la sesión diaria de información de prensa, anteriormente el programa más aburrido en la televisión, en un éxito de público debido a su mezcla de ofuscación y agresión.

Conway es lamentable; Spicer es un pit bull rabioso que merece sólo execración.

Todo esto sería muy divertido si no fuera por las consecuencias para la seguridad y credibilidad de la nación. Peor aún es el golpe que recibirán los 24 millones de personas que perderán su seguro de salud, a fin de que los ricos pueden tener el mayor recorte de impuestos de la historia.

Los republicanos lo llaman derogar y reemplazar. Habilitado por Trump, su objetivo real es revocar Obamacare y reemplazarlo con nada menos que un regalo lujoso a su base real, los ricos.

Pueden llamarlo como quieren. Lo que es en realidad es un crimen.

Traducción de Germán Piniella.

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One Response to Un sociópata en la Casa Blanca

  1. Es increible que ese sujeto sea el actual presidente de nuestra nacion. No hay dudas de que Trump es desde ya el peor presidente que ha tenido USA.

¿Cuales piensa usted son las probabilidades que a Trump lo acusen (impeach) en 2018?

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