LAS TUNAS. Duerme en respeto hoy en Cuba la información de cuánto cuesta una llamada telefónica desde cualquier lugar del mundo y por qué si las tarifas oficiales de la telefónica doméstica ETECSA ubican en un promedio de un dólar estadounidense para los usuarios prepago otros proveedores desde fuera de Cuba pueden ofrecer, y de hecho lo están haciendo, tarifas más baratas. Si ellos sí, ¿por qué ETECSA no?

Esas preguntas quedaron como flotando en el aire después de las acusaciones que ETECSA le hiciera a la empresa Cuballama sobre los perjuicios económicos que estaría sufriendo porque esta última, dijo, estaba saltándose los procedimientos habituales para las comunicaciones de voz y mensajería hacia la Isla.

Primero en noviembre y más tarde en diciembre la Empresa cubana denunció a través de la prensa nacional que Cuballama estaría valiéndose de personas dentro de la Isla para hacer lo que desde el punto de vista técnico se conoce como Simbox o Interconnect Bypass Fraud.

Cuballama negó de plano las acusaciones. “Todos los servicios que ofrecemos los estamos comprando a alguien que legalmente los ofrece, y que en muchos casos se los compran directa o indirectamente a ETECSA”, dijo a la prensa su ejecutiva de Relaciones Públicas.

En la réplica a las alegaciones de su contraparte cubana afirmaron no saber los detalles precisos de cómo operan sus servicios,a lo que un comentarista que firmó bajo el nombre de Yenely Fonseca, le inquirió: “¿Estamos contratando servicios que ustedes no saben de dónde proceden y cómo se consiguen? ¿Entonces cómo podemos confiar en ustedes?”

Cuballama respondió anteponiendo un muro de silencio al asunto: “sabemos de dónde proceden y a quiénes compramos todos nuestros servicios, eso no significa que podamos ni queramos hacer esa información pública. No creo que ninguna compañía exponga públicamente ni sus detalles de funcionamiento, ni los nombres de sus proveedores, ni el precio al que compra”.

Sin embargo, inquirido por la prensa en el sur de la Florida, Víctor Manuel Castro Vaquero, presidente de la compañía Techrrific Inc., a la que pertenece Cuballama sí detalló que la entidad bajo su mando mantenía negocios con pesos pesados de las telecomunicaciones como Telefónica, Orange o Verizon.

Por su parte ETECSA,por boca de su asesor legal Bery Zas Poppe, había aclarado que “si bien Cuballama no está obligada a firmar un contrato conun operador específico y puede hacer llegar sus servicios mediante terceros, todo el tráfico de voz o mensajes de texto debe terminar en las centrales telefónicas de ETECSA, único operador de telecomunicaciones autorizado a brindar el servicio en Cuba”.

A través Luis Manuel Díaz Naranjo, director de Comunicación Institucional insistió que las operaciones de su contraparte no podían ser virtuales: “Podemos afirmar que los números de acceso en Cuba para la comunicación con Cuballama son reales, del servicio de móviles del sector prepago, asignados a personas naturales”, insistió.

“Contamos con pruebas contundentes que en estos momentos no haremos públicas, ya que entendemos que no procede hacerlo mediante ciber-careos que carecen de rigor legal y se acercan más al chisme”, contestó la aludida; pero hasta el momento no las presentó.

Por su parte la telefónica de la Isla tampoco ha sido demasiado explícita en otros argumentos más allá de reiterar que las leyes del país la amparan para gestionar los servicios de telecomunicaciones en territorio nacional.

Desde las páginas de la prensa nacional apenas citó el Decreto-Ley del Consejo de Ministros de la República de Cubade 2014, que únicamente le concedía a ETECSA el derecho exclusivo sobre las telecomunicaciones en el país. Extrañamente no mencionaron el que sí la ampara para considerar como ilegal el proceder de Cuballama, la Resolución 120 del año 2003 emitida por el entonces Ministerio de la Informática y las Comunicaciones.

Dicho texto estableció la ilegalidad y punibilidad de lo que definió como “procedimientos alternativos de llamadas internacionales”; precisando que “toda persona natural o jurídica ubicada en el territorio nacional que comercialice servicios de telecomunicaciones sin la correspondiente autorización, tanto en forma directa o por intermedio de otras entidades y utilizando a ese fin procedimientos alternativos de llamada, estará sujeta (…) a Suspensión y/o cancelación, temporal o definitiva, de los servicios, de contratos así como la confiscación de medios y equipamientos utilizados para cometer la infracción”.

¿Entonces?

En una investigación sobre los casos más comunes de fraude telefónico, los analistas Gina María Valladares Hernández y Alejandro Josué Calderón Torres señalan que “un  factor  que  afecta  de  forma  negativa  la  percepción  de  utilidades  por  parte  de  las  empresas  de  telecomunicaciones  debido  a  las  llamadas  internacionales, es el  llamado tráfico gris, el cual disfraza las llamadas internacionales como locales”.

Este fenómeno, aseguran, causa pérdidas millonarias a empresas telefónicas en varios países, incluso en los que operan más de una. La razón es que “sigue rutas no habituales para entrar al país, de modo que no es registrado por los operadores locales. Sin embargo, el mismo tráfico puede ser considerado como legal en otros países”. Y agregan: “el SIM Box Bypass  se ha  convertido  en  un  amenaza  que  representa  un  reto  para  numerosas  compañías  de  telefonía móvil. En Honduras y en otros países de Centro y Sur América, este tipo de fraude es muy común”.

No es la primera vez que el nombre de Cuba sale a relucir en asuntos ligados controversias sobre la telefonía internacional. A mediados de 2009 en España fue detenido un grupo que a través de la red de comunicaciones de ese país realizaba llamadas entre Estados Unidos y Cuba. En ese caso la denuncia del caso la hizo una empresa operadora de telecomunicaciones local, pues no existía un enlace telefónico directo entre Cuba y Estados Unidos, y este discurría a través de terceros países como España. Los reportes de prensa informaron que la policía local ocupó “salidas analógicas, repartidores de líneas telefónicas, routers, ordenadores portátiles y de mesa, o conversores de señales telefónicas analógicas en digitales para transmitir a través de Internet”.

En diciembre de 2012 los medios cubanos informaron del enjuiciamiento de nueve personas quienes “con las tarjetas celulares que adquirían en el territorio nacional, registradas lógicamente a nombre de ciudadanos cubanos, utilizaban un programa para que los mensajes enviados desde el exterior hacia Cuba fueran cobrados a otra tarifa, empleando indebidamente el canal de ETECSA”.

Coincidentemente se dijo que dos entidades extranjeras financiaban esta red, una de las cuales era “una empresa de telecomunicaciones, propiedad de un cubano residente en Canadá, y cuya base de datos radica en Estados Unidos”. Empero no se dieron detalles de cuáles específicamente se trataba.  ¿Sería Cuballama una de ellas?

No obstante, sigue sin estar claro por qué pasaron cinco años para que ETECSA volviera sobre el asunto, o qué postura tendrán los grandes proveedores de servicios de telecomunicaciones como AT&T y Spirit que ahora han firmado acuerdos de interconexión con la telefónica cubana.

También persiste la interrogante que dejara un lector: “¿Por qué ETECSA no aplica los mismos recursos tecnológicos y de procedimiento que aplica Cuballama, y cobra los mismos precios de Cuballama, o incluso menores? Si Cuballama lo hace a esos precios ETECSA también lo podría hacer con ganancias, incluso a un precio inferior, pues lo hará sin intermediarios”.

La interrupción del servicio de mensajería de texto desde el exterior y hacia Cuba acaecida entre el 20 y el 23 febrero y sobre la cual no hubo una comunicación oficial al respecto por parte de ETECSA añadió más incógnitas al asunto. Ese silencio dio pie a especulaciones de que la telefónica antillana estaría tomando medidas para blindar sus sistemas frente a las operaciones de empresas como Cuballama quien aseguró que los enlaces cortados eran justamente los correspondientes a los operadores con los cuales tenía negocios. Tampoco ayudó mucho al prestigio de la entidad cubana el que Cuballama anunciara que, tras el restablecimiento del envío de mensajes, mantendría sus tarifas; y a comienzos de marzo agregó nuevas opciones de recarga.

Este no parece ser el mejor momento para las relaciones públicas de ETECSA, cuyo rol en el sistema de telecomunicaciones doméstico es motivo de mofa hasta de los humoristas de la televisión nacional. Si a lo anterior unimos susacciones impopulares como la reducción del tiempo de los bonos, tendremos un cuadro francamente desfavorable para colocar en su justo lugar la frontera entre sus innegables carencias materiales y sus probables errores de gestión.

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