Kellyanne Conway sugiere una vigilancia aún más amplia de la campaña de Trump

ALPINE, N.J. La Casa Blanca está ofreciendo otro enfoque en su intento por apoyar la alegación del Presidente Trump –infundada, hasta ahora–de que su sede de campaña en Manhattan fue intervenida telefónicamente por la administración Obama. Lo último proviene de la asesoraprincipal de Trump, Kellyanne Conway.

Conway dice que la “vigilancia” puede ser más amplia de lo que incluso Trump sugirió.

En una amplia entrevista el domingo en su casa en Alpine, donde vive con su esposo –quien era un posible candidato para el cargo de fiscal general de EE.UU. – y sus cuatro hijos, Conway, que dirigió la campaña presidencial de Trump antes de tomar el trabajo como uno de los asesores más cercanos al presidente, sugirió que el supuesto monitoreo de las actividades en la sede de la campaña de Trump en la Torre Trump de Manhattan podría haber involucrado mucho más que escuchas telefónicas.

“Lo que puedo decir es que hay muchas maneras de vigilarse mutuamente”, dijo Conway durante el fin de semana,mientras la presidencia de Trump marcaba sus 50 días de gobierno. “Uno puede vigilar a alguien por medio de su teléfono, sin duda por medio de su televisor – de muchas maneras”.

Conway continuó diciendo que el monitoreo podría hacerse con “microondas que se convierten en cámaras”, y agregó: “Sabemos que esto es un hecho de la vida moderna”.

Conway no ofreció ninguna evidencia para respaldar su reclamo. Pero sus comentarios son significativos –y potencialmente explosivos– porque vienen en medio de una solicitud del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes para que la Casa Blanca entregue cualquier evidencia el lunes de que los teléfonos de la Torre Trump fueron intervenidos como parte de lo que el presidente afirma era un plan secreto de la administración Obama para monitorear su campaña.

La Casa Blanca no ha dicho si proporcionará apoyo corroborativo para respaldar la afirmación del presidente acerca de la presunta escucha telefónica. La acusación salió a la luz hace nueve días, cuando Trump escribió en un mensaje de Twitter esa madrugada que él “acabo de descubrir que Obama tenía mis ‘cables intervenidos’ en la Torre Trump justo antes de la victoria”.

Trump no ofreció ninguna evidencia en su mensaje original de Twitter. Y aunque las críticas aumentaron en los días siguientes acerca de que Trump podría haber exagerado, ni él ni la Casa Blanca proporcionaron ningún medio para verificar la reclamación. De hecho, las acusaciones de escuchas telefónicas han dominado gran parte del discurso en Washington, a menudo eclipsando el intento del presidente de promover cambios en la Ley de Atención Médica Asequible e instituir nuevas regulaciones de inmigración.

Ahora llega la insinuación de Conway de un plan de vigilancia mucho más amplio contra Trump. Su sugerencia, al tiempo que sigue suscitando el debate, parece indicar que la Casa Blanca no planea retractarse de la afirmación original de Trump en Twitter, a pesar de las fuertes afirmaciones de que no es cierto, tanto por parte de la comunidad estadounidense de inteligencia como del mismo expresidente Barack Obama y miembros de su círculo íntimo.

Kellyanne Conway arregla el cabello de su hija Charlotte, bajo la mirada de su hija Claudia, en su casa de Alpine, el domingo 12 de marzo de 2017. Foto: Anne-Marie Caruso / NorthJersey.com

En la entrevista, Conway reiteró la petición de la Casa Blanca de que las acusaciones de escuchas telefónicas –y lo que ella insinuó podrían ser otras formas de vigilancia– deberían ser incluidas en una investigación del Congreso para determinar si los agentes rusos de inteligencia trataron de influir en el resultado de las elecciones de noviembre pasado.“Lo que el presidente ha pedido es que la investigación acerca de la vigilancia se incluya en las investigaciones de inteligencia en curso en la Cámara y el Senado”, dijo.

La estrategia de las indagaciones en conflicto–junto con la sugerencia de Conway de una vigilancia aún más amplia por parte de la administración Obama, además de las escuchas telefónicas– complica ciertamente cualquier investigación que involucre a Rusia. Pero también puede enredar el asunto.

Mientras que Conway parecía pedir una mirada más estrecha a las acusaciones (hasta ahora infundadas) de escuchas telefónicas por miembros (hasta ahora sin nombre) de la administración de Obama, ella también fue despectiva acerca de la extensión y del impacto del supuesto plan ruso. El intento ruso de piratear computadoras pertenecientes a las organizaciones republicanas y demócratas de campaña no se discute mucho dentro de la comunidad de inteligencia de los Estados Unidos. Lo que se discute es si el plan ruso tuvo algún impacto en el resultado de las elecciones.

Las observaciones de Conway, sin embargo, pueden complicar el asunto de otras maneras imprevistas.

Ella afirmó en la entrevista que los demócratas que pidieron una investigación más profunda de los supuestos vínculos rusos –mientras que ignoran la reclamación de Trump de escuchas telefónicas por parte de Obama– están realmente tratando de socavar la presidencia de Trump. “La investigación es de un montón de gente que no puede creer que Hillary Clinton perdió las elecciones”, dijo Conway cuando se le preguntó acerca de la posibilidad de que los agentes rusos pudieran haber ayudado a derrotar a Clinton y asegurar que Trump ganara. “Yo era la directora de la campaña”, agregó Conway. “Estuve allí todos los días y todas las noches. Hablé con gente en el condado de Macomb, Michigan, no con Moscú”. Ella dijo que “toda esta conspiración”es un“desperdicio de oxígeno, aire, recursos y tiempo de la gente, cuando podríamosestar ayudando a los que tienen hambre, los que necesitan atención médica, los que necesitan pagar menos impuestos, emprendedores que quieren levantar vuelo”.

En la entrevista, Conway abordó una variedad de temas, incluyendo los esfuerzos de Trump para reunir una coalición de apoyo para su plan de revocación de la Ley de Atención Médica Asequible, y su creencia de que el gobernador Chris Christie podría llegar a unirse a la administración Trump de alguna manera, aunque tal vez no en los próximos años. Conway incluso señaló que Christie había venido a su casa recientemente para discutir su esfuerzo por mejorar los servicios para los drogadictos.

“El presidente simpatiza mucho con el gobernador Christie”, dijo Conway. “Ellos hablan todo el tiempo”.

Pero en varios momentos ella continuó regresando a un tema aparentemente favorito –que los críticos demócratas de Trump son incapaces de aceptar el hecho de que Trump fue capaz de derrotar a Hillary Clinton.

“No se acaban de conformar”, dijo Conway, y señaló que encontró a muchos demócratas que aún se encuentran en “las etapas de penar”, que van desde la ira a la incredulidad y, finalmente, a la aceptación de una pérdida.

“Sé que no lo aceptan”, dijo Conway. “Eso es muy malo para el país. La campaña ha terminado. Ahora es el momento de gobernar”.

Es una sugerencia comprensible –incluso loable– de que los bandos opuestos en Washington deberían dejar de pelear. Pero como Conway reconoce,gobernar–y la tarea más difícil de encontrar un terreno común entre adversarios políticos– es difícil en medio de acusaciones de un complot complicado que involucra a Rusia.

“Es un plan grande”, dijo Conway acerca de los primeros 50 días de Trump en la Casa Blanca. “Es muy ambicioso. Y es muy al estilo Trump”.

Pero ese programa sigue pareciendo que sigue tropezando con las elecciones mismas –y las preguntas al respecto.

Foto de portada: El expresidente Barack Obama es conocido por su actitud tranquila y fría. Pero aparentemente está furioso con el presidente Trump por sus afirmaciones de que Obama intervino telefónicamente la Torre Trump. Josh King tiene la historia (@abridgetoland). Buzz60.

(Tomado de USA Today)

Traducción de Germán Piniella para Progreso Semanal.

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