MIAMI. Pobre Marquito Rubio. El senador de La Florida está en problemas en estos días. Nadie parece quererlo –en su edificio de oficinas. Ya vamos por dos oficinas en Tampa y Jacksonville que le han dicho a Rubio que no renovarán su contrato. En otras palabras: ‘No lo queremos aquí’; le han dicho. ‘Vaya a buscar oficina a otro lado”.

Es más, el otro día tuve el sueño más extraño. En mi sueño yo era un reportero que se había apoderado de un mensaje de texto que Marco Rubio había recibido de su esposa. El mensaje decía: “¡Pobre Marquito, te han despedido! Por favor no vuelvas a casa. Tu vida tiene demasiada influencia negativa para nosotros. Encuentra otro lugar donde vivir’.

¿Se imaginan? Por supuesto, cuando desperté me di cuenta de que era sólo un sueño. No obstante, no dudaría que nuestro senador que usa zapatos con plataforma haya tenido momentos en las últimas semanas en los que le preocupa que pueda ser expulsado de su propia casa. Así es como se han vuelto las cosas de malas para Marquito en su estado natal.

Tal vez su pasado lleno de hipocresía ha vuelto para acosarlo. O, ¿podría ser el hecho de que los floridanos han llegado a la conclusión de que cometieron un error con Marco? Hay muchas pruebas.

Recuerden, Marco fue uno de los autores del proyecto bipartidista de ley de reforma migratoria integral que nunca se sometió a votación. Sin embargo, después de ser su coautor, dijo a los floridanos del Tea Party, que odiaban el proyecto, que si había una votación él votaría en contra de su propia ley. Este es el mismo senador Marco que dijo a los electores de la Florida que odiaba ser senador de Estados Unidos… solo para regresar al Senado al año siguiente. El mismo Marquito que prometió que no iba a postularse para la reelección en el Senado, pero se  postuló de todos modos al darse cuenta de que nunca obtendría otro trabajo que le pagara tan bien, mientras que casi nunca acude al trabajo. Y es el mismo Marco Rubio quien hizo una campaña presidencial diciendo, entre muchas otras mentiras, que acabaría con la Ley de la Atención Asequible (Obamacare) mientras que al mismo tiempo hacia que miembros de su familia se inscribieran en Obamacare porque les ofrecía una opción asequible.

Él es el mismo Marco Rubio que tuvo una campaña presidencial primaria contenciosa con Donald Trump, donde se insultaron entre sí hasta el punto bajo de utilizar comentarios sexuales velados… y, sin embargo, sólo hace semanas, un Marquito con sonrisa de oreja a oreja y su esposa estaban cenando en la Casa Blanca con el hombre que le puso el apodo (apropiado) de “Little Marco” (Marquito).

Según medios de noticias, incluyendo en este caso The Washington Post: “El propietario de la oficina de Rubio en Jacksonville, Florida, ha decidido no renovar el contrato de arrendamiento debido a las protestas semanales que algunos dicen que se han vuelto demasiado perturbadoras. El dueño de la oficina del senador en Tampa tomó recientemente la misma decisión por la misma causa”.

Veremos qué sucede cuando el arrendamiento del senador termine en sus otras oficinas de la Florida –Miami, Orlando, Pensacola, Tallahassee y Palm Beach.

Como explicó el mismo artículo de The Washington Post: “Muchos de los manifestantes forman parte del movimiento nacional “Indivisible” iniciado por antiguos ayudantes de congresistas de la administración Obama. La idea es reunir a activistas–individuos, grupos y organizaciones– para oponerse al presidente Trump a nivel local y para presionar a sus representantes en el Congreso. La estrategia se tomó de “unas pocas páginas del libro de instrucciones del Tea Party”.

Como dice el viejo refrán: Lo que anda por ahí, regresa…, Marquito. Rubio llegó al Senado de Estados Unidos con la ayuda del Tea Party en 2010. Es curioso que muchas de las mismas tácticas del Tea Party que lo eligieron la primera vez ahora se estén utilizando contra el senador Rubio –y haciéndole miserable la vida.

Traducción de Germán Piniella.

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