Deuteronomio 5: 21

Y qué hace una cuando todos los perros de raza ya tienen dueña, cuando salió sin novio de la universidad y es una tan cabronamente exquisita que con el jefe no quiere, ni con ese otro “quedado” del trabajo. Qué hace una cuando ha admirado tanto a un tipo y este se le presenta de casualidad con su sonrisa de derretir glaciales y una se come las uñas en síndrome de abstinencia porque Oh Dios, mándame lo mío para no mirar lo ajeno. Qué hace una cuando el tipo usa el perfume más macho del universo y te mira como no te ha mirado nadie en la vida y después de dos cafés te confirma que es casado y tú de todos modos lo besas porque Dios, por qué tiene esos labios.

Muy dura es la vida de la mujer que ama al marido de la prójima. Construyamos, dice, y escucha el Qué, si no construir, es esto que hacemos. Pero esta noche solo recibirá, quizá, y si se puede, un sms desde el baño de aquel restaurante al que ha sido llevada la prójima a celebrar, y se abrazará a la almohada porque El pobre, sí hizo de todo por llevarme a almorzar a mí, aunque al final tuviera que irse pronto porque al llamado de la prójima en un día como este, y como el 31 de diciembre, y como el día del cumpleaños de él, y como tantos otros, hay que responder Presente.

El próximo año ya estaremos juntos, cuando hayan crecido sus hijos, los que no tiene con quien lo ha esperado ya por once años, o cuando ya la prójima se haya recuperado de tal enfermedad, o cuando las cosas caigan por su propio peso, mimi, que no quiero que te culpen a ti de lo mal que anda nuestro matrimonio, o cuando se dé cuenta de que es conmigo con quien quiere vivir de verdad, no en esa farsa absurda. Y se queda dormida la mujer que ama al marido de la prójima, agradeciendo que Dios haya dictado sus mandamientos con tantos días de ayuno que solo atinara a prohibir el codiciar la mujer del prójimo y no al revés, que ya es bastante con lo que duele para que también sea pecado.

90 millas

Ahora con Trump la cosa es diferente. Ya bastante incertidumbre teníamos los cubanos con la mitad de la familia por un lado y la otra mitad en este para que ahora se nos siga poniendo la cosa tan mala con que si no van a poder venir, y nosotros que pensábamos casarnos enseguida que Migue tuviera la residencia, para irnos yo y el niño en cuanto se pudiera, que no ha sido fácil esto.

Es muy duro que le partan a uno el proyecto a la mitad. Hubiese sido mejor que no se hubiera ido, si total, más bien que mal vivíamos aquí juntos, luchando a cuatro manos con lo que teníamos, y nunca dejamos de pagar el alquiler, ni de darle de comer al niño, que ya está grande y fuerte como su padre, aunque ya casi no lo extraña.

Si yo hubiera sabido no lo hubiera dejado ir. O los tres o ninguno, le hubiera dicho, y no sé de dónde carajo hubiéramos sacado tanto dinero, pero habría sido diferente. Lo duro es que este país te obligue a lucharte la vida desde afuera, mira a Maritza, ya el marido lleva cuatro años de misión en Argelia, y cree ella que va a virar, boba, si ya dicen que anda con una de Pinar del Río, la soledad es muy dura y tan lejos más.

A veces no duermo pensando en qué estará haciendo Migue. Por suerte él me llama a toda hora, y hasta está más cariñoso que cuando estaba aquí, debe ser que me extraña, eso ha sido lo único bueno de este mar por medio, ahora hacemos cosas que antes ni nos pasaban por la cabeza, ¡los videos y las fotos que le he mandado, mi madre!, ¡y las cosas que hacemos por Imo!, pero al final eso es tontera, la lucha diaria es lo que hace un matrimonio, no esta desazón continua y este no saber qué va a pasar, pero bueno, dime tú, ¿qué vas a hacer este 14 de febrero?

Procusto

El silencio tiene, si le damos tiempo, una cualidad que aparentemente lo niega, la de obligar a hablar, dice Saramago. Y Antonio Machado dice que quien habla solo espera hablar a Dios un día, tal vez un día sea Dios quien me hable a mí, a través de otro, del que espero, o del que no espero ya.

No vuelvas a decirme que es que soy demasiado exigente y que pongo en la cama corta de Procusto a la gente alta para deleitarme serrándole las partes del cuerpo que le sobresalen, o si son bajitos en la cama larga para estirarlos hasta descoyuntarles las extremidades. Si así fuera, si me hubiera dado por seguirle la rima al hermoso bandido de la mitología griega, igual el narrador tendría que mandarme a Teseo, a ver si alguien de veras me seduce aunque me cueste que en la inversión del juego me corten a hachazos los pies y la cabeza. Qué no daría yo porque alguien me cortara la cabeza, me pusiera de cabeza, quiero decir, me moviera el piso, o la cama, un temblorcito, alma mía, que hay tanta fatuidad y tanto ego torcido por ahí que no merece la pena involucrarse.

Yo prefiero, como Miguel Hernández, solo escoger y ver piedras como diamantes eclipsados, alguien habrá por allí que brille, y que quiera brillar para mí, no solo para saciar y pulir la ambición de seguir mirando solo hacia su ombligo. No vuelvas a preguntarme qué voy a hacer este 14, que yo, como mi amigo B, solo voy a esperar a que llegue el 15, a fin de cuentas todo eso son solo convenciones para propiciar el consumismo, y en esta Isla uno no puede estar en eso.

Amo a mi amo

¿Cómo iba a despreciar a un hombre que le encantaba a las demás mujeres? Y esta mañana me ha traído flores, y me ofreció disculpas por el empujón de ayer. Yo no soy como esas españolas del documental que salieron diciendo “A mí mi marido me pega lo justo”. Qué barbaridad, nunca es justo que le peguen a una. “A mí Jose me empujó porque, lo reconozco, a veces puedo ser muy irritante, y por gusto, si al final cuando lo conocí ya él era mujeriego”.

Esta noche iremos a salir. Por fin me escogió a mí para esta noche, que los otros 14 de febrero han sido un suplicio, que si el carro roto, que si la niña enferma, que si todas esas cosas que yo imagino que se inventa para dejarme a mí aquí y andar él en sus andanzas, pero ya está mayor y ha bajado la guardia.

Me queda precioso este vestido, ya no soy la de veinticinco, pero me conservo muy bien. ¿No estará un poco corto? Ya escucho el vozarrón de Jose en su ¿Y con quién crees tú que vas a salir enseñando el culo? Este es un 14 de febrero para mí, mejor me cambio.

¿Contra natura?

-¿Pero cómo te presento yo a mi abuelo?, disculpa, Tati, no solo eres otro hombre, mi abuelo es racista cantidad.

-Pues hasta aquí llegamos, ¿qué te crees?, ¿que porque eres blanco eres menos maricón que yo?

-No vamos a tener esta discusión hoy, por favor, tú sabes que te amo, que no estoy en eso, que eres tú quien me gusta, negro y recontra negro, verde, magenta, del que color que fuera te iba a amar igual.

-No me amas tanto cuando me escondes también de tus amigos hétero.

-No me jodas, todos saben que ando contigo.

-A ninguno me has presentado como…

-¿Como qué?, ¿como mi novio, como mi pareja?

-Anjá, siempre me presentas como tu amigo.

-A ver, y ¿cuándo van a saber tus padres que estamos saliendo tú y yo?

-Esa era la sorpresa de la que te había hablado. El negrón lleva a “su novio” a conocer a sus padres.

-Tati, lo siento, la verdad me has dejado sorprendido, pero no me pidas todavía que te lleve a conocer a mi abuelo, enseguida se daría cuenta, y ya le molesta verme amanerado. Ese viejo es lo único que tengo y no lo voy a infartar. Comprende.

-Comprendo, el negrón comprende.

-El negrón, sí, mi negrón. Y ¿de verdad?, ¿hoy voy a conocer a tus padres?

-No sé, eso quería, pero para mí tampoco es fácil. Mi mamá y mi papá son gente abierta, pero…

-Y ¿por qué no celebramos solo tú y yo, y ya está? Por el malecón hasta podemos cogernos de las manos.

-¿Y frente a tus hétero-amigos?

-Ellos van a estar allí, dale, vamos, y así matamos tu enano.

-¿Mi enano?

-Y el mío, Tati, el mío también.

Raydel y yo

Raydel y yo queremos cosas diferentes, eso lo sabíamos desde el principio, pero nos fuimos enredando y ya hoy hasta llevamos juntos un apartamento donde yo pongo orden y él pinta a diario la marca que deja la goma de su bicicleta en la pared. Ninguno de los dos tenemos la culpa de soñar distinto, y cuando hablamos al respecto yo me termino dos cigarros seguidos y él sale a darle dos o tres vueltas a la manzana playing his bike.

Nadie va por la vida con una marca que le permita a otros identificar si este se queda o se va, y entonces comienzan las salidas, el bailecito de la Bachata Rosa, así, apretadita yo en su pecho, y descubre uno que esta muchacha me encanta, y una que este muchacho no solo es serio y decente, también sabe bailar.

Yo podría darle vuelta a mis planes, a fin de cuentas toda mi generación ha escapado de este país, pero a veces pienso que tomada una decisión así podría hasta dejarle de gustar a Ray, que tanto le encantó de mí la determinación kamikaze de querer construir y salvar mis sueños de este lado del charquito.

A los dos nos gustaría tener hijos, y nos reímos pensando que para que quepan en nuestro nidito de recién idos a vivir juntos tendríamos que colgarlos de la pared. Ray me pone sus medias cuando le pego mis pies fríos por las noches, y me abraza, y a veces me he despertado y él ya está haciendo el café.

Esta noche iremos a bailar, yo pegaré mi cabeza a su pecho de ciclista y olvidaré que según algunos sociólogos la bachata reproduce el espíritu melancólico y nostálgico de los que a partir de 1961 comenzaron a emigrar en República Dominicana. Raydel y yo nos queremos como abeja al panal, y habrá que libarse las penas, ¿no, Juan Luis?

Todo deportista extremo sabe que hay una línea muy fina entre vivir al límite y pasarse de él, ¿pero lo sabe quien pone su carne para ser mordido de este modo por el amor? Mil y otras historias habrá. A todos que se les sane el alma y no desistan. ¿FELICIDADES? Claro.

Progreso Semanal/ Weekly autoriza la reproducción total o parcial de los artículos de nuestros periodistas siempre y cuando se identifique la fuente y el autor.

3 Responses to Amores perros

  1. Si!!!! Me encantaron todas estas historias, creo que el amor merece la pena ser contado, cantado y hasta vivido, a pesar de todo.

Encuesta: ¿Cómo describiría al Presidente Donald Trump?

Ver resultados

Cargando ... Cargando ...

Progreso Semanal, fundado por Francisco G. Aruca, es una publicación independiente con carácter progresista.
Editor: Álvaro Fernández
1602 Alton Road, Suite 28 Miami Beach, FL 33139.
Copyright © 2016 Progreso Weekly, Inc. Todos los derechos reservados