A-normalización: La Florida se impone sanciones sí misma

Cuando el circo Ringling Bros. and Barnum and Bailey retiraron su carpa el mes pasado, 400 floridanos perdieron sus empleos. Ahora, el Gobernador de la Florida, Rick Scott, parece decidido a cambiar la campaña de su estado a favor de empleos en un programa de payasos de política hacia Cuba.

En vísperas de una “cumbre de empleos” que está organizando, el gobernador Scott desató una tormenta en Twitter y liberó un presupuesto estatal para presionar a los funcionarios portuarios y eliminar fondos para proyectos portuarios con el fin de impedir que los puertos y negocios de la Florida comercien con Cuba.

En momentos en que los gobernadores de nueve estados, entre 2015 y 2017, han llevado delegaciones comerciales a Cuba con el propósito expreso de llegar a acuerdos y crear un comercio bilateral con Cuba, el gobernador Scott, de manera única, parece estar determinado a destruir empleos –o evitar que se creen puestos de trabajo– en su propio estado. Simplemente porque esos trabajos dependerían de que la Florida tuviera relaciones comerciales con Cuba.

Ya sea que actúe por “principio” o esté actuando en función de su propio interés, el gobernador Scott se está “comportando mal” y lo más anormalmente posible para un funcionario del gobierno.

Excepto. Espera un minuto. ¿Tuiteando? ¿Abusando de la gente? ¿Violando acuerdos comerciales? Esto parece muy familiar.

Cuando se trata de Cuba, la Florida –para decirlo amablemente– siempre ha sido una paradoja incapaz de llegar a un acuerdo con sí misma. Ningún estado de la Unión ha trabajado más para imponer sanciones a Cuba, y ningún estado se ha beneficiado más del comercio y los viajes con la isla.

Desde 1959, ha sido el centro de resistencia a la existencia del sistema cubano. Ahora, las mayorías en la comunidad de la diáspora y en toda la Florida apoyan una política abierta. Los aeropuertos de la Florida, lenta y luego dramáticamente, se han llenado de centenares de miles de cubanos y cubanoamericanos que viajan entre Estados Unidos y Cuba. Después de la aprobación de una ley revisada de sanciones comerciales en el año 2000, los puertos del estado vieron a los buques que viajaban a La Habana, y luego a Mariel, con contenedores de comida y otros artículos limitados que los  negocios de EE.UU. pueden vender a la Isla.

Hasta enero, como señala el Consejo Comercial y Económico de EE.UU.- Cuba, la política del estado bajo el gobernador Scott era hacer del comercio normal con Cuba una prioridad para los puertos de la Florida. “Debido a la proximidad del estado a Cuba y a los lazos culturales, las oportunidades comerciales ampliadas podrían ser tremendas”. Algunos líderes empresariales creían que el comercio del Estado del Sol con Cuba podría crear un día 20 000 empleos locales.

Sí, el comercio con Cuba genera ganancias para los negocios de Estados Unidos y crea empleos en Estados Unidos. No sólo para la Florida. Dado que estas oportunidades también están abiertas a los puertos  a todo lo largo de la costa atlántica, y a lo largo de los estados del sureste en el Golfo, la Florida tiene competencia; para preservar y expandir el empleo, y tiene que mantener sus inversiones en el comercio con Cuba.

Entra en el maestro de ceremonias. Mientras que otros esperan a que la administración Trump revise la política hacia Cuba (Reuters dice que eso está sucediendo ahora), Rick Scott saltó al ring.

Mientras los funcionarios de Port Everglades y del puerto de Palm Beach se preparaban para dar la bienvenida a sus homólogos cubanos de la Administración Portuaria Nacional de Cuba y firmar Memorandos de Entendimiento para construir la cooperación entre sus puertos y Cuba, el Gobernador Scott dejó claro que no quería que los puertos de la Florida llegaran a un acuerdo con Cuba.

Scott tuiteó en inglés y en español, lo que el Miami Herald informó, que “no podemos condonar el comportamiento opresivo de Raúl Castro”, y añadió que pediría “a los legisladores estatales que corten la financiación a los puertos de la Florida que ‘lleguen a cualquier tipo de arreglo con [la] dictadura cubana’.” Esto hizo que a Port Everglades y Palm Beach se les aflojaran las rodillas; los funcionarios acordaron reunirse con la delegación cubana pero no firmar los memorandos de entendimiento. Y, como informamos a continuación, tuvo el mismo efecto en el Puerto de Tampa, donde un portavoz, ante un reportero que publicó la noticia, incluso negara, mientras sujetaba en sus manos una copia del acuerdo, que alguna vez se hubiera planeado firmar un memorando de entendimiento con Cuba.

Sí, la saga de Scott incluso viene con un conjunto alternativo de hechos. Como escribió Paul Guzzo: “La verdad es que, según un documento interno obtenido por el Tampa Bay Times, el puerto de Tampa Bay ya había redactado un memorándum, obtenido la aprobación de la oficina federal, había echado a rodar la noticia en los círculos marítimos y obtenido felicitaciones por su esfuerzos”.

Decidiendo, aparentemente, ampliar el problema en lugar de sofocarlo, Scott incluyó en su presupuesto, como informó el Miami Herald, que ningún dinero puede ser “asignado a proyectos de infraestructura que tengan como resultado la expansión del comercio con la dictadura cubana, debido a su continuos abusos contra los derechos humanos”.

El Bradenton Herald criticó al gobernador por su “incoherencia” por apoyar el comercio con China, y añadió que “la amenaza de Scott pone a la Florida en una desventaja competitiva con los puertos de la costa del Golfo, la costa este, las islas del Caribe y Centroamérica [los cuales están] firmando acuerdos  con Cuba”.

Le pedimos al Dr. Michael Bustamante, un académico de la Universidad Internacional de la Florida, que interprete el comportamiento del gobernador: “Está claro que el gobernador Scott está regresando a un viejo libro de normas, normas por las cuales la política de EE.UU. hacia Cuba –o en este caso la política de la Florida hacia Cuba– es una función de la política interna y no de intereses nacionales o estatales”.

El día en que el gobernador Scott dio a la publicidad su presupuesto y dobló su inversión para detener el comercio bilateral con Cuba, el Miami Herald observó que “el primer embarque marítimo legal desde Cuba a Estados Unidos en más de 50 años” había llegado al condado de Miami-Dade, después de arribar a Port Everglades la semana anterior. Se trataba de dos contenedores de carbón “artesanal” cubano. Y más puede estar llegando a un horno de pizza cerca de usted, incluso si el gobernador Scott logra sancionar a las empresas en su propio estado, en nombre de cerrar el comercio con Cuba.

Qué clase de circo.

Foto de portada: Port Everglades en Fort Lauderdale, Florida.

(Tomado de Cuba Central)

Traducción de Germán Piniella para Progreso Semanal.

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