El ruso millonario, la enfermera virgen y la jinetera

LA HABANA. Los chistes, cuando resultan de carácter político-social, tienen siempre un contexto o trasfondo bien definido por el momento en que salieron a la palestra pública, de boca en boca, a recorrer la Isla en todos sus segmentos poblacionales. Porque eso tiene el cubano, que desde los más altos niveles de intelecto hasta los más bajos (aunque en ocasiones haya que repetirlo para su entendimiento) disfrutan esas palabras salpicadas con acontecimientos inesperados.

El relacionado con el ruso millonario y la enfermera señorita, y nada más alejado de mi propósito de arremeter y denigrar tan noble profesión, nunca pudo existir hasta que todo cambió en la antigua URSS. Ahí estaba la ‘’gracia”, como en el de la Buena Pipa, en que por aquel entonces no había rusos con tanto dinero y mucho menos una paramédico virgen.

Hoy día, en cambio, los hay que sudan dólares o euros rusos en Varadero o la capital. Al menos esa parte del chiste se hizo obvia.

Esta poco perfecta introducción al tema es porque, leyendo cierto reporte del II Simposio Internacional Violencia de Género, Prostitución, Turismo Sexual y Trata de Personas, auspiciado por el CENESEX —institución que encabeza Mariela Castro—, algún colega tuvo a bien en señalar que “no mencionaron las necesidades derivadas de la situación económica imperante”.

En mi ejercicio de la opinión, en esta profesión que cada vez deriva en mayor compromiso con uno mismo y con el lector, debo reconocer que no pocas mujeres cubanas se han lanzado a la venta de favores sexuales obligadas por circunstancias económicas.

Largo el camino vivido desde aquellos tiempos en que la discoteca Aché, del hotel Meliá Cohíba, podía competir, allá a finales del siglo pasado, con la más selecta casa de putas en el mismísimo Madrid, cuando las tarifas superaban los 100 dólares la hora o un rato simplemente.

El controversial tema de la prostitución en La Habana arranca desde aquellos memorables momentos retratados como en 3D por el historiador Manuel Moreno Fraginals, desde la hora en punto en que comenzó la actividad portuaria y donde las putas no tenían mejor calificativo que “fleteras”: se fletaban buques, pero también mujeres.

Casos como para llevar, digamos a un evento académico, pudieran sobrar. Pero el más significativo que viví y recordaré por muchos años es el de una enfermera, rubia natural, capaz de detener la marcha de ese tren rápido que aún no llega a nuestras vías ferroviarias. La vi golpeada por las circunstancias de no tener donde vivir con su pequeña hija.

No mencionaré su nombre. Ni tan siquiera me tomaré el trabajo de buscarle un pseudónimo a esa muchacha que con gran sinceridad confesó cerraba sus ojos en el acto sexual.

En más de una ocasión me ratificó que una vez solucionado su problema abandonaría aquel trajín con extranjeros y cubanos que le pagaran bien.

Eso tiene la prostitución, que al igual que la religión o la política, cada cual tiene un juicio distinto, y por lo general intentan enmarcar los hechos en conceptos prefijados de “lo que está bien” o “lo que está mal”. Pero al final cada caso es único: Si bien hay putas por hambre, pues también están las que lo llevan en la sangre. Y para juzgar, las que, como esta joven, literalmente hacen a calle para alimentar a sus hijos.

Dejé de verla durante buen tiempo hasta un día de fatal accidente en una piscina, la del hotel Kohly, cuando el hijo de un amigo se rajó la cabeza. De inmediato, todos para el cuerpo de guardia del hospital pediátrico de Mariano. Y allí estaba ella ataviada con el uniforme reglamentario.

En un aparte dio la nueva buena de tener modesta vivienda y estar casada con el dueño de un ‘’almendrón” que hacía la ruta Marianao-Plaza.

-Yo te lo dije. Nadie me creía. Soy una mujer feliz. Lo tengo todo.

Sin pensarlo bien, tal vez para disminuir la tensión ante la sorpresa, no pude menos que mirarla de arriba abajo, recordar aquellos tiempos de mujer estrella y decirle, como preguntando:

-Entonces ya no cierras los ojos…

-Los tengo más abiertos que nunca.

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