LA HABANA. Mientras la avanzada del frente frío azota con fuertes vientos, desgaja árboles, tumba cables eléctricos y las olas comienzan a inundar calles aledañas al litoral habanero, los capitalinos continúan su ritmo diario.

Ya los pronósticos del tiempo no son seguidos con asiduidad por aquellos cubanos que preparaban sus furtivas salidas hacia las costas de La Florida. La eliminación de la disposición conocida como de “pies secos, pies mojados”, tiende inevitablemente a que los furtivos emigrantes busquen otras vías de salida hacia otros destinos, pues México ya los está devolviendo.

¿Qué harán los aspirantes a emigrar? ¿Cuáles son las alternativas que tienen?

La primera, según algunos aspirantes, sería buscar destinos europeos, pero esos países cada día hacen más estrictos los requisitos establecidos. Puertas difíciles.

La otra –“qué remedio”, anotan otros– es la de permanecer en la Isla y aquí es donde algunos periodistas y analistas afirman que la derogación sobre la condición de los “pies” se revierte hacia el interior de la situación cubana aumentando la presión interna porque los cubanos que han buscado el “sueño americano” lo han hecho por motivaciones políticas, no económicos.

Acepto la afirmación en tanto en cuanto se aplique por igual a los motivos que han conducido hacia EE.UU. a millones de mexicanos, a los miles de dominicanos o salvadoreños, etc. En esos países no gobierna “el castrismo”. ¿O sí? Pero no, vienen de países articulados política y económicamente diferentes al cubano. ¿Entonces?

Ante todo es la búsqueda de mejores condiciones y perspectivas de vida, el detonante que los iguala, independientemente para los ciudadanos provenientes de los países de economía abierta y de modelo neoliberal, que para los cubanos de economía estatal, con algunos pequeños márgenes a la iniciativa privada o personal. Dicho esto, al grano que es la interrogante si aumentará la presión interna en Cuba, como afirman unos.

Esta opinión parte de criterio fundamental de que Cuba a la hora de llegar a acuerdos con los EE.UU. y de conocer probablemente de antemano que vendría la derogación de la famosa norma –incluso de haber discutido con  la contraparte estadounidense “duramente” algunos aspectos de sus componente, como afirmó el expresidente Obama–, no hubiesen evaluado beneficios y consecuencias. Sería extraño desconocieran el posible impacto al interior de la sociedad.

Los lectores pueden catalogar como estimen al gobierno de La Habana, pero calificar de tontos o de suicidas políticos a quienes llevan decenas de años en el poder… Añádale que toda represión tiene el límite del punto en que produce una ruptura infranqueable, esta, como mínimo, genera anemia general, todo lo opuesto a lo que precisa el gobierno cubano en la actual situación de una economía en recesión (-0.9 %).

(Una incidental: ¿a qué vino realmente Ben Rhodes, Viceasesor de Seguridad Nacional de los EE.UU. hace apenas unos 3 o 4 días a Cuba? Se trata de uno de los hombres clave en las negociaciones que concluyeron con el anuncio del 17 de diciembre de 2014. ¿A cuestiones culturales y a presenciar la firma de documentos jurídicos, como el de colaboración ante posibles derrames de petróleo en la zona del Golfo de México?)

Cabe pensar que La Habana puede tener en cartera respuestas económicas internas que aún no ha puesto en vigor. Y estas serían la válvula interna; solo precisan de acelerarlas y darles mayor flexibilidad sin riesgo de perder control político.

Respeto las opiniones de otros periodistas y analistas. Pero dejar el círculo cerrado en sus exclusivas opiniones sería como mirar una sola cara de la moneda y no la otra, que pudiera ser falsificada.

Foto de portada: Carlos Ernesto Escalona Martí (Kako).

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One Response to Válvula de escape

  1. Adelantar acontecimientos es de dificil pronostico a estas alturas, pero el argumento de la casi infabilidad del gobierno cubano sobre las consecuencias de sus actos tampoco creo, sus pifias las mostraron tan recientemente en la visita de Obama, que en dos dias les viro la tortilla y estuvieron durante meses repitiendo una desesperada propaganda para persuadir a los cubanos de las malas intenciones del “hermano Obama” como lo llamara el difunto en jefe.

    El redactor, cifra sus esperanzas en que el gobierno cubano tenga cartas economicas escondidas para paliar la situacion que se avecina, con lo que reconoce tacitamente que habra un aumento de la presion interna, cosa innegable al desaparecer a partir de la medida la posibilidad de salida para decenas de miles de “descontentos” anualmente, que ademas luego se convertian en soporte economico mediante el envio de remesas a familiares y viajes al pais de origen. A lo anterior se suma el tener que acoger nuevamente a delincuentes de los que se deshicieron cuando El Mariel y a los miles de cubanos que se han quedado varados en Latinoamerica y que seran repatriados con el agravante de que gastaron lo poco que tenian en la aventura.

    Si a todo lo anterior se suma que Cuba es un pais en ruinas, sin reservas economicas, endeudado y en recesion, son pocas las variantes de salida que les quedan a los que no estan dispuestos a ceder un apice en sus privilegios de poder. El futuro cercano dira la ultima palabra.

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