LA HABANA. Pocos minutos después de enterarse, Andrea le avisó a su esposo. Que cambió la ley, machi, que hay un acuerdo nuevo, y entonces… ya no se podían ir. “Lo habíamos decidido hace poco”, recuerda.

Él se puso mal, cree que hasta le subió la presión, y no paraba de machacar la misma frase:

“¡Y yo, que vendí mi polaquito!… ¡Yo, que vendí mi polaquito!…”.

Lucía no atinaba a hablar. Llamó a su hermano Julián y apenas le dijo: “enciende el televisor”. En casa de Julián estaban quedándose unos parientes de Cienfuegos, que lo habían vendido todo, y solo esperaban unos días para la partida.

“Llevaba unos cuantos meses esperando –cuenta Julio-. El tiempo y las gestiones fueron en vano, me frustré muchísimo. Pero bueno, ya uno va buscando soluciones”.

El 12 de enero Cuba y Estados Unidos anunciaron una Declaración Conjunta en virtud de la cual se eliminó la política de Pies secos / Pies mojados. Así, un cubano en la frontera estadounidense vale igual que un guatemalteco o un mexicano; el salvoconducto, la patente de corso que nos hacía “especiales”, sencillamente expiró.

Está claro que la medida tiene un saldo positivo. Dicho en el lenguaje oficial, es un gran logro. Sin embargo, en la inmediatez cotidiana, significa también una reconfiguración en los planes de mucha gente. Los que se deshicieron de sus bienes, los que obtuvieron visa para un tercer país, los que ya tenían, incluso, el boleto de avión. Quienes no se amarraron a su pareja, quienes le pusieron pausa al nacimiento de una nueva familia…

Sucede como con ciertas vacunas: te van a proteger de la enfermedad, van a salvarte la vida. Pero cuando te inyectan, esa noche te da fiebre.

En el trabajo de Pilar los colegas comentaban: “Debían haber dado un tiempo, darle un chance a las personas que ya estaban en trámites”. “No podía ser de otra manera. ¿Te imaginas el ‘corre-corre’, el cuello de botella que se hubiera armado?”.

Aunque todos sabían que en algún momento iba a pasar, la mayoría se sorprendió con el anuncio. La televisión interrumpió su programación habitual. Jessica escuchó el spot que indica la transmisión conjunta de varios canales y se dijo: “Ay, dios, qué habrá pasado; quién se habrá muerto ahora”.

Pensó en la gente que había quedado justo en el medio. Uff. “Me dediqué a preguntar a mis amigos, y a leer las noticias al día siguiente para explicarle a mi papá y a mi mamá las consecuencias de este cambio”.

Siempre supo, quería cumplir lo que ella llama el “sueño cubano”: llegar por alguna vía, acogerse a cualquier ley que la ayudara en su condición, para finalmente aplicar a empleos bien remunerados donde le paguen por sus conocimientos, y crear una vida mejor. Claro, porque Jessica es ingeniera informática.

Pero como solo tiene 27 años, no tiene tiempo para el drama. “Mi idea ahora es aplicar a becas que me permitan crecer profesionalmente, embellecer mi curriculum, y con eso ampliar las oportunidades de trabajos por el mundo”.

También ha considerado quedarse: viajar y volver; ganar dinero y volver… “Sí, sí, eso también lo he pensado, y me gusta la idea. Teniendo en cuenta que mi familia completa está aquí,  y que la vía de llevármelos resulta muy engorrosa… Lo otro sería rezar por que florezcan las empresas extranjeras en Cuba, y trabajar para ellos; eso ahora mismo es un privilegio”.

El mes próximo Mara y René tienen la entrevista en la embajada de España y en la de Portugal. Les comentaron que con visas Shengen estaban permitiendo entrar a México. “Si no, resolvemos con mi cuñado, que está en España. A falta de Panamá, que no acaba de llegar la cita…”, agrega ella.

Enseguida concibieron un plan B, uno C, y así sucesivamente, en orden alfabético. “Al final es lo mismo: traer cosas para vender y eso. Cambia el país, pero lo demás es igual”, comenta él.

Una semana después, ya Rodrigo se siente mejor, y se consuela pensando que al menos estaba aquí cuando se anunció el acuerdo. “Hay gente que perdió más que yo”, agrega. Ahora espera, calmado, que su familia en Estados Unidos lo reclame.

Cambiaron las macabras reglas de un juego mortal. “Gracias a dios –suspira una abuela-, y al gobierno”. Enderezar esa torcedura era necesario, justo, humano. No obstante, permanecen –impertérritas- las causas del fenómeno.

Queda pendiente refundar la perspectiva, la oportunidad, hacer un país más vivible, donde no baste estar y todos, o la inmensa mayoría, puedan ser.

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One Response to Yo vendí mi polaquito

  1. Caballeros, creo que todos sabemos lo que significa la foto de esa muchacha con ese panuelo en su cabeza y sobre todo lo reflejado en el articulo. Nada menos que la bandera del pais enemigo de lo que fuera la Revolucion Cubana del 59,luego transmutada en la Revolucion Castrista permanente y sin sentido.
    No hacen falta palabras. Es el simbolo tristisimo de la perdida de valores patrios,de la dignidad nacional,enraizada desde ya en las nuevas generaciones. Es una verguenza! Peor aun, una desverguenza! Una afrenta a cientos de jovenes que dieran sus vidas o la arriesgaran en las luchas por salvaguardar la independencia nacional. Las nuevas generaciones enarbolando la bandera del tan llevado y traido enemigo! Las nuevas generaciones brincando hacia las trincheras del enemigo!
    De quien es la culpa de esta debacle politica,patriotica y moral?
    Que le esta diciendo el pueblo, sobre todo la juventud a los detentores del poder?
    Es simple. No creemos en uds. No tenemos nada que ver con sus supuestos ideales. No los respaldamos,ni los respaldaremos en caso de un conflicto con el enemigo….de uds.
    Por supuesto la chica del panuelo no tiene ninguna culpa,mas si entendemos que las cosas han cambiado o ya no es lo mismo despues del 17 de Diciembre del 2014 y de la triunfal visita del Presidente Obama.
    Es sorprendente que ante tantas evidencias de rechazo popular,el gobierno de Raul Castro siga actuando como si nada pasara, Siguen “sin prisa” haciendo nada. No hay una dinamica,no digo nueva porque no hay ninguna perceptible, que lo revolucione todo, que abra esperanzas,que permita otear el horizonte.
    Exceso de confianza y desprecio hacia el pueblo? Se han creido en verdad todas sus mentiras que han llegado al extremo de perder el contacto con la realidad?
    Lo cierto es que estan sentados sobre un barril de polvora y esta sigue aumentando. La catastrofe se nos viene encima y todos saldremos perdedores!

¿Cuales piensa usted son las probabilidades que a Trump lo acusen (impeach) en 2018?

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