Además de quitar el piso a los indocumentados cubanos, Cuba y Estados Unidos alcanzaron el mayor y más avanzado paquete de acuerdos migratorios en medio siglo.

La Declaración Conjunta del pasado jueves 12 de enero llama en conjunto “Acuerdos Migratorios” a:

-Comunicado Conjunto del 14 de diciembre de 1984 (Cuba acepta recibir a 2 mil 746 de sus nacionales que se fueron a Estados Unidos por el puerto de Mariel en 1980 y son “excluibles” para el gobierno estadounidense, en su mayor parte por haber cometido delitos graves. Estados Unidos permite la entrada anual de 20 mil cubanos). Por la salida al aire de la estadounidense Radio Martí, estos acuerdos se suspendieron durante tres años.

-Comunicado Conjunto del 9 de septiembre de 1994 y Declaración Conjunta del 2 de mayo de 1995 (solución a la crisis de los balseros; Estados Unidos devolverá a cubanos interceptados en alta mar en travesía ilegal y otorgará por lo menos -ya no una cifra general, sino el piso mínimo- 20 mil visas anuales; Cuba recibirá a los repatriados y se compromete a no ejercer represalias; oposición de ambos países a la violencia en el curso de intentos de emigración ilegal).

Al eliminar el parole o admisión automática a los cubanos que lleguen a Estados Unidos, el acuerdo de esta semana también eliminó un plan instaurado por el presidente George W. Bush para aceptar en Estados Unidos a trabajadores cubanos de la salud que desertaran de su misión profesional en terceros países.

“Los Estados Unidos”, dice la Declaración del 12 de enero, “en lo adelante aplicará a todos los ciudadanos cubanos, de conformidad a sus leyes y normas internacionales, el mismo procedimiento y normas migratorias aplicados a los ciudadanos de otros países”.

O sea que, salvo la excepción aún vigente de la Ley de Ajuste (por la cual los cubanos que lleguen legalmente a Estados Unidos pueden aspirar a la residencia al año de estancia), los originarios de la isla sin una visa son ahora en la frontera lo mismo que mexicanos, hondureños, salvadoreños o haitianos en su misma situación.

Según la más reciente Declaración Conjunta, los cubanos detectados en Estados Unidos en intentos de ingreso o permanencia ilegal, serán deportados a la isla, que los recibirá.

Cuba acepta que en la lista de “excluibles” de 1984 (sujeta, por supuesto, a tantas variaciones en 33 años), haya remplazos, siempre que se trate de emigrados del Mariel.

Los dos gobiernos, dice la Declaración, se pondrán de acuerdo en la lista y el mecanismo de devolución. Por fin se mueve de nuevo un espinoso asunto demorado tres décadas.

El pacto prevé la devolución, caso por caso, de otros cubanos considerados en situación irregular en Estados Unidos.

Nunca los dos países habían llegado a una densidad de acuerdos como esta. Falta ver qué pasa en la impredecible administración Trump.

Foto de portada: El éxodo de Mariel de 1980.

(Tomado de su blog Del Gran Caribe)

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