El adiós de Obama: Elocuencia, lágrimas y un compromiso de seguir luchando

El martes, el presidente Barack Obama dijo adiós a la nación. El ciudadano Barack Obama dejó en claro al pueblo estadounidense que él planea seguir luchando por el resto de su vida en pro de las causas que definieron su presidencia. Hizo un llamado al pueblo que lo eligió presidente por dos veces a redoblar  también su lucha.

Esta sección de lo que fue un magnífico y muy emotivo discurso, incluso teniendo en cuenta el nivel tan alto de Obama, me hizo recordar un poema del escritor alemán Bertolt Brecht –que el cantautor cubano Silvio Rodríguez cita en una de sus canciones. “Hay los que luchan por un día y son buenos. Hay los que luchan durante mucho tiempo y son muy buenos. Hay quién lucha durante toda la vida. Esos son los imprescindibles”.

No, el presidente Obama no satisfizo todas las expectativas que los progresistas depositaron en él. Pero hizo mucho. El acceso desigual a la atención médica es la forma más desastrosa de desigualdad, un problema de vida o muerte. Veinte millones más de personas tienen seguro médico que cuando Obama tomó posesión, 91 por ciento de los estadounidenses. La Ley de Atención Médica Asequible (Obamacare) es imperfecta, pero sus defectos son a consecuencia de la resistencia combinada de los republicanos  y de todos los que se benefician de un sistema mercenario de atención  médica.

Hay mucho más. Obama protegió a los jóvenes inmigrantes indocumentados, luchó contra los aspectos más punitivos del sistema de justicia penal, cambió la desastrosa política hacia Cuba,  realizó un acuerdo con Irán, protegió mucha tierra y mucho mar contra el despojo, e incluso rebautizó una montaña para honrar a los primeros que se asentaron en esta tierra.

A diferencia del presidente anterior a él, no comenzó guerras ilegales según su capricho, no sancionó la tortura ni actuó como si Estados Unidos fuera una ley en sí mismo. Él sabía dónde estaban los países en el mapa y quién los gobernaba. Su secretario de Estado no tuvo que decirle que hay muchas personas negras en Brasil. Él no se jactó acerca de derrotados enemigos que todavía no habían comenzado a luchar, pero no le tembló la mano cuando se trató de apretar el disparador, a veces culpablemente, como cuando los drones mataban a civiles, pero él hizo lo que no pudo hacer el gran charlatán: Bin Laden.

Una y otra vez pronunció brillantes discursos en vez de pasar trabajo para hilvanar dos oraciones que no tenían sentido. Pensar no era una disciplina extraña para él  ni el inglés un idioma extranjero.

Rompió la prolongada práctica de todos los presidentes que se recuerdan de aliarse a Israel contra el derecho internacional en la ONU. Firmó el Acuerdo de París y en la lucha contra la degradación ambiental hizo demasiadas otras cosas como para enumerar aquí.

A diferencia del presidente demócrata anterior, no se avergonzó a sí mismo, a su familia y a su país por un asunto bochornoso, dejando que sus enemigos lo castigaran, los mismos que obligaron a Clinton dejar de lado el trabajo más importante del mundo para poder defenderse.

Obama fue un modelo en todos los sentidos en que Clinton no lo fue: se centró en su trabajo, en la misión. Trabajando tarde en la noche, fue un modelo de todo lo que Bush no fue: conocimiento, análisis, pensamiento, autoreflexión, vacaciones cortas.

Más importante aún, no traicionó la tradición progresista de FDR y de LBJ y no se alió con los republicanos para joder a los pobres aplastando  la asistencia social como lo hizo Clinton. Ni firmó una ley, como hizo Clinton, borrando los límites entre la banca inversionista y la de ahorros, límites que habían sido establecidos después de las lecciones de la Gran Depresión. Esa legislación de Clinton preparó la escena para la crisis de 2008.

A diferencia del próximo presidente… mantendré mi pólvora seca acerca de este hasta después del 20 de enero. Solo diré aquí que él es diferente en todo sentido a su sucesor.

Y Obama hizo todo lo que logró hacer contra adversarios que conspiraron para destruir su presidencia desde el día menos x antes de su toma de posesión hasta el final. Opositores que no lucharon limpiamente, que no solo utilizaron todos los trucos conocidos, sino que inventaron otros nuevos.

Sus enemigos son mis enemigos: los reaccionarios, los racistas, los xenófobos, los ricos egoístas, los sexistas, los que creen que la verdad es lo que beneficia su balance final en vez de los hechos, la ciencia y la lógica.

Él también cometió algunos errores trágicos. Probablemente su peor error haya sido rodearse al principio de consejeros económicos que, como Larry Sommers, representaban las opiniones de la banda de banqueros de Bill Clinton. Esto –y su propia carencia de lo que les sobra a los republicanos, el instinto de buscar la yugular– le impidió romper la columna vertebral de los caciques del sistema financiero cuando tuvo la ocasión, durante la debacle económica de 2008.

Símbolos y grandes beneficiarios de la desigualdad económica que Obama denunció en su último discurso  como presidente, los banqueros, que eran en gran parte responsables de la crisis, él les permitió sobrevivir y retornar para adjudicarse cheques enormes. Mientras tanto, la gente común perdía su empleo  y su  hogar. Fue una oportunidad perdida para hacer mella en el problema de desigualdad económica y política de este país  y dar una lección de justicia social.

Hablando con toda justicia, habría sido un gran riesgo. Podría haberse enfrentarse a una huelga del capital: inversión cero, desempleo drástico. Eligió la trayectoria más conservadora, presidiendo una recuperación gradual, manejada sobre todo para sacar a la economía del gran agujero en que estaba cuando le dieron las llaves de la Casa Blanca. La economía todavía no está enteramente curada y el sistema económico continúa siendo extremadamente injusto, pero por lo menos el desempleo es mucho menor y los trabajadores están recibiendo aumentos salariales por primera vez en muchos años.

Fue Obama actuando como Obama. Entonces un hombre puede solamente ser como es, y en sentido general Obama es un hombre bastante bueno. Solo echen una mirada a un par de semanas en el futuro y ven cómo luce su antítesis.

Obama, le voy a extrañar. El país también, incluso si no aún no lo sabe. Pero aprenderá, y la lección será amarga.

Traducción de Germán Piniella.

Progreso Semanal/ Weekly autoriza la reproducción total o parcial de los artículos de nuestros periodistas siempre y cuando se identifique la fuente y el autor.

Sorry, comments are closed for this post.

Encuesta: ¿Cómo describiría al Presidente Donald Trump?

Ver resultados

Cargando ... Cargando ...

Progreso Semanal, fundado por Francisco G. Aruca, es una publicación independiente con carácter progresista.
Editor: Álvaro Fernández
1602 Alton Road, Suite 28 Miami Beach, FL 33139.
Copyright © 2016 Progreso Weekly, Inc. Todos los derechos reservados