Murió el sociólogo y filósofo Zygmunt Bauman

El filósofo, ensayista y sociólogo de origen polaco Zygmunt Bauman murió hoy en Leeds (Gran Bretaña) a los 91 años, informó Wyborcza online.

Bauman fue el creador del concepto de “modernidad líquida”, muy difundido en la filosofía y sociología de los últimos años.

Nacido en Poznan en 1925, en el seno de una familia judía, huyendo del nazismo vivió primero en la Unión Soviética y luego regresó a Polonia, donde fue profesor en la Universidad de Varsovia.

A fines de los años 60 dejó su país natal rumbo a Israel, Estados Unidos y Canadá. Vivía en Inglaterra desde 1971, donde fue jefe del departamento de Sociología de la Universidad de Leeds hasta su retiro en 1990.

Después de esa fecha, sin embargo, siguió publicando algunos de sus principales ensayos, que superaron las fronteras del mundo académico para influir en numerosos ámbitos de la sociedad moderna.

Bauman estudió las estratificaciones sociales y las relacionó con el desarrollo del movimiento obrero. Después analizó y criticó la modernidad y dio un diagnóstico pesimista de la sociedad.

Ya en los 90 teorizó acerca de un modo diferente de enfocar el debate cuestionador sobre la modernidad. Ya no se trata de modernidad versus posmodernidad sino del pasaje de una modernidad “sólida” hacia otra “líquida”. También se ha ocupado de la convivencia de los “diferentes”, los “residuos humanos” de la globalización: emigrantes, refugiados, parias, pobres todos. Sus libros hablan de este mundo cruel y desigual.

“Elegí llamar ‘modernidad líquida’ a la creciente convicción de que el cambio es lo único permanente y la incerteza la única certeza. La vida moderna puede adquirir diversas formas, pero lo que las une a todas es precisamente esa fragilidad, esa temporalidad, la vulnerabilidad y la inclinación al cambio constante”, dijo, en una entrevista con Clarín.

“Estamos en proceso de liquidez ayudada por el desarrollo de la tecnología online. Estamos olvidando lentamente, o nunca lo hemos aprendido, el arte del diálogo. Entre los daños más analizados y teóricamente más nocivos de la vida online están la dispersión de la atención, el deterioro de la capacidad de escuchar y de la facultad de comprender, que llevan al empobrecimiento de la capacidad de dialogar, una forma de comunicación de vital importancia en el mundo offline”, definió.

En una entrevista con Ñ resumía su ideario: “Tenemos un destino común y nuestra supervivencia depende de si cooperamos o luchamos entre nosotros. De todos modos, a veces diferimos mucho en algunos aspectos vitales. Tenemos que desarrollar, aprender y practicar el arte de vivir con diferencias, el arte de cooperar sin que los cooperadores pierdan su identidad, a beneficiarnos unos de otros no a pesar de, sino gracias a nuestras diferencias”.

(Tomado de Clarín)

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