Republicanos renegados, incluyendo dos de Miami, buscaron debilitar a la policía de ética en el Congreso

MIAMI. La Oficina de Ética Congresional (OCE) se hizo más conocida por el público estadounidense esta semana, cuando un grupo de republicanos de la Cámara de Representantes, que incluía a dos miembros del área de Miami, a puertas cerradas y sin el conocimiento de la mayoría, intentaron destripar a la OCE el lunes por la noche, antes del  comienzo del nuevo Congreso. El tiro les salió por la culata y los congresistas tuvieron que dar marcha atrás.

Cuando se conoció la noticia, el presidente electo Donald Trump tuiteó su disgusto por el subterfugio republicano. Muchos demócratas, y hasta republicanos, reaccionaron de forma negativa ante la decisión de debilitar al organismo independiente e imparcial. Como se describe en el sitio web de OCE, “La Oficina de Ética Congresional (OCE) de la Cámara de Representantes de Estados Unidos es una entidad independiente y no partidista encargada de revisar las denuncias de mala conducta contra miembros, funcionarios y personal de la Cámara de Representantes de Estados Unidos y, siempre que sea apropiado, remitir los  asuntos al Comité de Ética de la Cámara de Representantes”.

Creo que es una señal de las cosas que vendrán. Este grupo de republicanos con aire de superioridad vio la oportunidad de crear las condiciones bajo un nuevo presidente (quien ha mostrado ser éticamente deficiente en el pasado) por lo cual podrían comenzar a colocarse por encima de la ley supervisándose a sí mismos. El reproche, también creo yo, no fue tanto porque Trump y otros líderes republicanos estaban en contra de la medida. No era el momento adecuado para hacerlo.

Al inicio de un nuevo Congreso y de una presidencia nuevecita totalmente controlada por los republicanos, se demostró de inmediato lo que eran: glotones –ninguna cuota de poder les es suficiente.

Los tuits de Trump después de lo sucedido pueden probar lo que quiero decir: “Con todo lo que el Congreso tiene que trabajar, ¿realmente tienen que hacer del debilitamiento del observatorio independiente de la ética, por injusto que pueda ser [las cursivas son mías] … su primer acto y su primera prioridad? ¡Concéntrense en la reforma tributaria, la asistencia sanitaria y tantas otras cosas de una importancia mucho mayor! #DTS”. En otras palabras, íntimos de Trump, dejen eso para después…

El Miami Herald reaccionó con un editorial que enfatizó que en este caso el presidente electo y otros miembros del Congreso contra este movimiento “comprendieron el asunto”.

Felicito al Herald por haber aceptado que existe la necesidad de un grupo de vigilancia independiente y no partidista para vigilar al Congreso. Sin embargo, me parece altamente sospechosos su editorial y el hecho de que enterraron la noticia acerca de los dos miembros del Congreso del Sur de la Florida que apoyaron la medida; interesante, en el mejor de los casos.

El hecho es que Ileana Ros-Lehtinen y Carlos Curbelo formaban parte de este más o menos golpe de estado del Congreso. Curbelo, estoy seguro, vio una oportunidad para debilitar a la OCE. Él ha burlado las leyes éticas en el pasado. Por ejemplo, se ha negado a revelar quiénes son y fueron sus clientes (y si había conflicto, en especial cuando se desempeñaba como miembro de la Junta Escolar) en un grupo de cabildeo que rápidamente descargó en su esposa cuando el asunto se convirtió en un problema al postularse contra Joe García. Ros-Lehtinen ha sido miembro del Congreso desde 1989. Ella se está acercando a los 30 años como congresista. Me pregunto por qué lo hizo…

El Herald, en su editorial, justifica a Ros-Lehtinen y a Curbelo al afirmar que “la OCE es independiente y agresiva” –agresiva en demasía, dice un grupo bipartidista de críticos en el Congreso. Aunque no tiene autoridad para citar a declarar, tiene un equipo de investigadores y es supervisado por un consejo externo de seis miembros, expolíticos, servidores públicos y un general retirado. Y la oficina ha enfrentado acusaciones de tomar como blancos a congresistas pertenecientes a minorías. Es cierto que una revisión interna de su funcionamiento puede ser necesaria.

Dos miembros republicanos del Congreso de Miami, Ileana Ros-Lehtinen y Carlos Curbelo, estaban entre los que apoyaban la medida de la Cámara. En una declaración al Miami Herald, Ros-Lehtinen dijo que existía una “muy necesaria supervisión y rendición de cuentas”.

En otras palabras, dice Ros-Lehtinen, el que necesita ser mantenido a raya es la OCE, y NO los miembros del Congreso.

Incluso el Herald reaccionó a la declaración de Ros-Lehtinen al publicar: “Pero un eviscerado total es una sobreexterminación solapada”.

Al comienzo de esta columna menciono que esta acción de miembros del Congreso me da la impresión de ser una gran cartelera de lo que se avecina en los salones del poder. Sin embargo, lo que tanto republicanos como demócratas todavía no entienden es que los electores –sean fanáticos, fascistas o lo que quieran llamarlos– busquen responsabilidad en sus líderes políticos.

¿Y cuál es la primera cosa que los miembros del Congreso intentan hacer? Tratan de destruir parte del proceso que conduce a esa rendición de cuentas.

En cuanto a nuestros dos miembros del Sur de la Florida que se encuentran por estos días con la cola entre las piernas… vieron una oportunidad de despejar un camino para sí mismos –por si acaso. Y saltaron…

E hizo falta que fuera nada menos que Donald Trump quien los regañara.

Traducción de Germán Piniella.

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One Response to Republicanos renegados, incluyendo dos de Miami, buscaron debilitar a la policía de ética en el Congreso

  1. CUANDO ACABARA, CON TODAS LAS BABOSAS QUE ESTOS CUBANITOS QUIEREN HACER EN ESTE PAIS. YA ES HORA DE QUE SE CAMBIE, ESTOS PRESUMIDOS, QUE SE CREEN LOS DUEÑOS DEL PAIS, COMO SI ESTUVIERAN EN LA CUBA REPUBLICANA.

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